La nueva normalidad de Paz Vega

La sevillana trotamundos estrena 'The bra' (el sujetador), una película sin diálogos rodada en Azerbaiyán. Hablamos con ella de esto y de lo de más allá

Desde que empezó con la serie Más que amigos a finales de los 90 y se consagró con Lucía y el sexo (Julio Medem, 2001), Paz Vega no ha parado de dar vueltas con el mundo lanzándose a toda clase de piscinas, “aunque no haya agua”, como nos confiesa, risueña. “A veces te equivocas, otras aciertas, como todo en la vida. No pasa nada”. Ahora estrena película, The Bra, ha vuelto a los platós después del confinamiento, y planea su primera cinta como directora, que se llamará Rita.

Recuerdos de El Tardón

La actriz de 44 años creció en El Tardón, “un barrio muy popular de Sevilla, con mucha vida. Estructuralmente es como un laberinto. Lo ves desde arriba y es un cuadrado, con muchos callejones y pasadizos, casi una ratonera”. Podría ser la metáfora del laberinto mental de esa niña llamada Rita que protagonizará su ópera prima, todavía en fase de financiación, que Vega nos asegura que no será autobiográfica, por mucho que esté ambientada en el barrio de su infancia. 

“No lo es en el sentido de lo que le sucede a Rita. Pero uso mi propia infancia para recrear una atmósfera y un momento determinado de la sociedad española. Necesitaba tener las imágenes para poder escribir, hay algo orgánico en sus recuerdos que te ayudan a simular una historia. Ahora tengo otro guion entre manos, que ya no tiene nada que ver con mi pasado, y me está costando más. Pero estoy contenta. Por fin me he atrevido a dar el salto. Era una necesidad desde hace tiempo”.

“Nos hacen tests cada dos semanas. Hay que hacer las cosas con cabeza, y así se están haciendo en el sector. No entiendo el cierre masivo de cines. Ahí no ha habido contagios”

Paz Vega

Espera rodar Rita en 2021, y por lo pronto estrena The bra, del director alemán Veit Helmer, una película sin diálogos que podría definirse como un cruce entre el cine enloquecido de Emir Kusturica y la mímica silente del palestino Elia Suleiman. Es decir folclore balcánico, pero relajado y sin palabras, con buena fotografía y estética de ferrocarril antiguo. 

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Lecciones culturales de la gloriosa nación de Azerbaiyán

La película se desarrolla en un asentamiento de barracas que bordea la vía férrea en las afueras de Bakú con la alegre participación de los pintorescos lugareños. Helmer quedó fascinado con aquel entorno, pero el gobierno de Azerbaiyán no lo vio con los mismos ojos. Cuando el rodaje de la película estaba ya muy avanzado, el gobierno decidió arrasar todo aquello que no ofrecía una buena imagen del país, y el alemán tuvo que terminar la película en Georgia, donde por suerte existe un lugar parecido. 

El caso recuerda un poco al de Borat, la película de Sacha Baron Cohen que, en 2008, provocó la ira de Kazajistán, y también un poco de Azerbaiyán, cuyo presidente, İlham Əliyev, todavía en el cargo, aparecía al final de la película sin que su país se hubiera mencionado en ningún momento. 

Aunque en la pantalla The Bra es casi un poema visual de gran belleza (sobre todo para los enamorados de la estética ferroviaria y la decadencia comunista), su trama parece obra de un fetichista de la talla de Russ Meyer, o cuando menos Benny Hill: un viejo maquinista a punto de jubilarse encuentra un bonito sujetador, y se obsesiona con dar con la propietaria, como si se tratara del zapato de cristal de Cenicienta. Paz Vega es una de las candidatas. 

The Bra es una película de folclore balcánico, pero relajado y sin palabras.

Los viajes de una actriz trotamundos

Azerbaiyán sólo es un destino más en la vida de una mujer que lleva casi 25 años rodando por el mundo. Como el nadador del famoso relato de John Cheever, se diría que se ha propuesto volver a casa nadando de piscina en piscina, esté medio vacía o medio llena. 

No hace tanto estuvo seis meses en México, alejada de su familia, para rodar los 25 capítulos de Cuna de lobos, todo un culebrón en el que hace de villana con parche, y que ya se puede ver en Amazon Prime: “Es un poco como Maléfica que pasa de mala a tener su por qué, aunque por el camino se desembaraza sin contemplaciones de todo aquel que le molesta”. 

También estuvo hace poco en Oklahoma rodando Thirteen Minutes, una de tornados –“ahí son muy fuertes y destructivos”, nos explica–, o en Bulgaria para American Night, que protagoniza junto a Jonathan Rhys Meyers. Pero el confinamiento la pilló por suerte en España, con su marido, Orson Salazar, y sus tres hijos: 

“Sí, me pilló aquí. Teníamos que empezar a rodar La casa de caracol, y se tuvo que aplazar. Por suerte ya estamos rodando, vamos por la segunda semana.” La casa de caracol es un thriller fantástico con el que debuta en largo la malagueña Macarena Astorga. Paz Vega lo protagoniza junto a Javier Rey (Fariña), que encarna a un escritor que busca la inspiración en la sierra malagueña.

‘The bra’ se rodó en localizaciones de Azerbaiyán y Georgia.

Cómo rodar en tiempos de Covid-19

“Somos como 80 en el equipo”, explica Paz Vega, “y durante todo este tiempo, cuento también la preproducción, no ha habido ni un solo contagio. Seguimos las normas –distancia, mascarilla, hidrogel–, y si alguien que tiene décimas lo mandan al hospital”. 

Los actores, por supuesto, son la excepción, pues no van a llevar mascarilla al menos que el guion lo requiera, y no es el caso, y si hay que darse un beso… “Nos hacen tests cada dos semanas. Hay que hacer las cosas con cabeza, y así se están haciendo en el sector. No entiendo el cierre masivo de cines. Ahí no ha habido contagios”. 

¿Cómo ve Paz Vega esta nueva normalidad en la que vamos de rebrote en rebrote? “Si ves las noticias y lees el periódico, te quieres hundir, porque te entra el pavor a un nuevo confinamiento, lo que significaría parar de nuevo una industria que ya está agónica”. 

“Confío en que la gente haga lo que tiene que hacer, porque después de esta tengo que rodar en octubre otra ópera prima con Raúl Arevalo –El lodo, de Iñaki Sánchez Arrieta–. Será un thriller dramático sobre una pareja que sufre una tragedia, y se mudan a otra ciudad para tratar de superarla. Pero si nos vuelven a confinar, puede ser un desastre”. 

‘The bra’ llega a los cines el viernes 31 de julio.

La actriz tiene claro que “hay que concienciar a la gente, y sobre todo a los jóvenes, que son los que están ahora más descontrolados. Parece que se han olvidado de todo lo que ha pasado”. En cuanto a la gestión del gobierno, no tiene reproches: “Están haciendo lo que está en su mano. No se puede exigir la perfección en un momento tan caótico para el mundo entero. Hay que tener un poco de empatía. Creo que hemos perdido una gran oportunidad de unirnos más allá de las ideas de cada cual. Es muy fácil criticar a toro pasado. He visto algunas intervenciones bastante bochornosas en el congreso, a menudo por los que más han recortado la sanidad pública. Si hay dos cosas que no se pueden tocar es la educación y la salud”. 

‘The bra’ se estrena este viernes 31 de julio en los cines que quedan abiertos. 

a.
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