Sacher y otras 7 tartas con nombre propio de las que (también) presume Viena

Como ciudad dulce por antonomasia, Viena ofrece delicias en forma de tartas y pasteles desde vitrinas que justifican, por si solas, un viaje por sus codiciados cafés

Hay poca duda al respecto. Si hablamos de tartas, la Sacher es una de las reinas indiscutibles. De fama mundial, solo en el Café Sacher, donde se creó su versión original en 1832, se elaboran artesanalmente más de 360.000 tartas al año. 189 años después, la Sachertorte se mantiene en excelente forma y disfrutar de una porción es un placer imprescindible en cualquier visita a Viena. De bizcocho de chocolate, con gruesa cobertura de chocolate negro y una fina capa de mermelada de albaricoque en su interior, no hay como el ambiente de uno de sus cafés, con sus suntuosas vitrinas repletas de dulces tentaciones, para potenciar el placer que una simple cucharada puede bridar, más aún si se acompaña de nata sin azúcar.  

Sin embargo, hay vida más allá de la magnífica creación de Franz Sacher, un aprendiz de repostería de tan solo 16 años que dio con esta genialidad al verse obligado a diseñar un postre para el príncipe Metternich en ausencia de su jefe. Con su receta guardada en altísimo secreto –apenas un puñado de empleados del Hotel Sacher, en el que se ubica el famoso café, la conoce-, otros prestigiosos cafés han ideado sus propias fórmulas para seducir a los paladares más selectos.  

SacherTorte. Foto: ©Paul Bauer | Turismo de Viena.

Así que sí, podemos responder, Viena es hogar de suculentas creaciones dulces más allá de la Sachertorte, y estas son otras siete excelentes tartas que también tienen nombre propio. 

Tarta Imperial 

El lujoso Hotel Imperial también ofrece su propia –y exquisita- tarta de la casa. Según cuenta la leyenda, la Imperial fue creada en honor al emperador Francisco José I con motivo de la inauguración del hotel en 1873. 

Aunque en realidad no es una tarta al uso, sino más bien algo parecido a un bombón aunque de tamaño considerable (hay que comerlo con cubiertos), este aristocrático postre está elaborado con crema de chocolate ligeramente batida y colocada entre finas capas de almendra que se envuelve en una capa de exquisito mazapán y, por último, un glaseado de chocolate. 

Por supuesto, hay que degustarlo en su hogar original, el Café Imperial, situado en la Ringstrasse, donde se pueden encontrar también las versiones naranja negra y delicada frambuesa. Actualmente se realizan envíos a cualquier lugar del planeta. 

Imperial Torte. Foto: ©Hotel Imperial.

Tarta Demel 

Obra de la pastelería Demel (Kohlmarkt 14), antiguo proveedor de la casa imperial y real y con una tradición que se remonta a 1786, es nuestra siguiente propuesta, la Tarta Demel. De chocolate y nueces, se decora con violetas escarchadas –que son otra de las especialidades de la casa y que, cuentan, eran uno de los dulces favoritos de la emperatriz Sisí-.  

También es sobresaliente su versión de la Sacher, creada por el hijo de Franz Sacher, Eduard Sacher, y para muchos una receta mejorada de la original, que lleva siempre un triángulo de chocolate con la leyenda Eduard-Sacher-Torte. 

Vitrina de dulces de Demel. Foto K. u K. Hofzuckerbäcker Demel.

Guardiana férrea de sus tradiciones, merece la pena pasar por esta pastelería que, aún hoy, está atendida únicamente por personal femenino ataviado de uniforme negro, son las llamadas demelinerinnen

Tarta Gerstner 

También proveedora de la casa imperial y real era la pastelería Gerstner, con sede actual en el histórico edificio del Palacio Todesco, en la Kärntner Strasse 51. Su creación más conocida es la tarta del mismo nombre, idea original que Anton Gerstner trajo de la Exposición Universal de París en el año 1867 y que tiene la crema parisina entre sus ingredientes estrella. 

También destacan sus pasteles, cupcakespetit fours, trufas, repostería, bombones o barras de chocolate, muy solicitadas para regalos, además de su magnífica tarta Sisí, con mermelada de grosella y mazapán entre sus ingredientes. 

El paraíso dulce en el Palacio Todesco. Foto: Turismo de Viena.

Cerca de la Ópera Nacional de Viena, a la que ofrece magníficas vistas, el establecimiento de tres pisos y que incluye café, tienda y restaurante, es todo un espectáculo. 

Tarta del Café Central 

Ubicado en el Palacio Ferstel, haciendo esquina entre las calles Herrengasse y Strauchgasse, encontramos el Café Central, un lugar mágico de arquitectura de estilo veneciano-florentino, obra de Heinrich von Ferstel e inaugurado en 1897, que a principios de siglo XIX era punto de encuentro de literatos. Franz Kafka, Arthur Schnitzler, Peter Altenberg y Adolf Loos eran algunos de sus clientes habituales, aunque ellos no pudieron gozar de la que ahora es su tarta estrella. 

La Tarta del Café Central, en efecto, fue creada en el año 2000 y ofrece un intenso sabor que debe a la combinación del chocolate con el mazapán y un aroma a naranja agradablemente amargo. Aunque no faltan los dulces austriacos más típicos como el Apfelstrudel, hay que destacar los pasteles de autor que diseña su maestra pastelera Manuela Radlherr y en los que conjuga innovación y tradición. 

Tarta del Café Central. Foto: ©Café Central im Palais Ferstel.

Tarta Sperl 

Fundado en 1880, el Café Sperl podría ser el ejemplo paradigmático de la cultura del café vienés. Ubicado en Gumpendorfer Strasse 11, ofrece un interior que nos traslada al siglo XIX, con mesas de billar, butacas tapizadas, texturas de terciopelo y maderas oscuras muy art nouveau, muy del gusto de escritores, artistas, arquitectos, compositores o pintores. 

Además de pertenecer al registro de lugares históricos de Austria y haber aparecido en numerosas películas como Antes del amanecer Un método peligroso, firma su propia Tarta Sperl, cuya masa de chocolate y almendras posee un delicioso sabor a vainilla y canela. 

TorteSperl. Foto: ©Cafe Sperl.

Tarta Landtmann 

Nada menos que en 1873 se inauguró en la Ringstrasse de Viena el Café Landtmann (Universitätsring, 4). Si otros eran escogidos por intelectuales y artistas, este, quizás por su cercanía al Ayuntamiento, fue el predilecto de políticos, aunque también actores y músicos lo frecuentaron. Otras personalidades lo han seguido visitando décadas después, desde Marlene Dietrich a Hillary Clinton, pasando por Romy Schneider o Paul McCartney, seducidos por su clásica atmósfera vienesa.  

Además de dulces tradicionales y una notable Apfelstrudel, cuentan con su propia invención, la Tarta Landtmann, elaborada con finas capas de masa de avellana con mazapán de naranja y nougat y no, nada de chocolate. 

Oberlaa Kurbad Torte. Foto: Oberlaa Kurbad.

Tarta Oberlaa Kurbad 

De tradición más reciente y con un ambiente totalmente distinto es la Kurkonditorei Oberlaa. Fundada en 1974, posee varias sucursales repartidas por toda Viena, en las que sirve una tarta de creación propia, la Oberlaa Kurbad. Compuesta de finas capas que alternan las nueces y el chocolate con leche, se corona con una cobertura finísima de turrón. 

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