¿Ganas de ramen? Estos son los mejores de Madrid

Esta sopa japonesa de fideos es capaz de hacer vibrar cada una de las papilas gustativas de los amantes de la cocina asiática

Si existe una receta de la gastronomía asiática capaz de reconfortar cuerpo y alma esa es, sin duda, el ramen. A una base de espeso caldo, por lo general de cerdo o pollo, se le añaden fideos y otros ingredientes como alga nori, chasu, huevo, pescado seco, setas, cebolleta y, según las diferentes variedades, otras piezas de carne o pescado.

En Madrid, desde hace algunos años, la fiebre por este tradicional guiso no ha hecho más que aumentar. Las versiones disponibles son tan variadas como suculentas y se convierten en la mejor opción para darse, además de un homenaje, un paseo culinario por Japón sin salir de la ciudad.

Chuka Ramen Bar

Se podría decir que la fiebre del ramen comenzó gracias a Chuka Ramen Bar (Echegaray, 9). Fue en noviembre de 2014 cuando nacía el primer ‘ramen bar’ de Madrid, autodefinido como “la versión japonesa de la gastronomía china”, una novedad con el objetivo de llegar a la base de la tendencia del consumo de este caldo en el mundo.

Foto: Chuka Ramen Bar.

Su peculiar y auténtico espacio es perfecto para dejarse llevar y acabar siempre con una de sus propuestas ramen; a saber, un plato de noodles japoneses, panceta, cebolleta china, anacardos…y esos caldos espesos, elaborados a fuego lento durante más de 24 horas. Un disfrute máximo de la comida rápida y callejera en tres elecciones: hakata tonkotsu, versión japonesa de la sopa china baitan, en versiones de cerdo o pollo; tokio shoyu circa 1900, la forma más clásica de probar un ramen preveniente de Tokio, a base de bonito ahumado; y hiyashi chuka, fideos fríos aliñados sin caldo y servidos con salchicha cantonesa. (16 euros / 15,50 euros / 15 euros).

Desde Tokio el ramen ha logrado extenderse por todo el planeta y alcanzar todo tipo de mesas, desde las de street food hasta las de alta cocina

Yoka Loka

Como si en un auténtico callejón de Tokio se encontrara, el pequeño local de Yoka Loka -que aterrizó en 2007 en el mismo mercado de Antón Martín (santa Isabel, 5)- ha conseguido posicionarse a la altura de los mejores restaurantes japoneses del panorama nacional. Entre sus especialidades están las gyozas de pollo y el ramen, del que ofrecen tres elaboraciones.

Foto: YokaLoka

El favorito -no por nada está considerado uno de los mejores de Madrid- es su tonkotsu ramen, preparado con caldo de cerdo, ligeramente picante, cocido a fuego lento durante 18 horas, al que es posible añadirle un huevo hanjuku, que se cocina en agua y se corta a mitad de cocción.

En versión del mar ofrecen el wafu ramen, elaborado con caldo de bonito al que se le añaden albóndigas de calamar y bacalao. Como última opción está la propuesta vegana, sin caldo, con salsa de sésamo y un toque picante. (15-16 euros / 12,50 euros / 11,50 euros)

Latasia

El ramen de Latasia (Paseo de la Castellana, 115) fue reconocido en diciembre de 2018 con el premio al mejor cocido del siglo XXI y, en su elaboración más castiza, su receta no podía faltar en esta lista de favoritos de la capital.

Siguiendo la filosofía de esta casa de comidas, el secreto de esta versión vanguardista de uno de los guisos madrileños más tradicionales está en un caldo que preparan a fuego muy lento durante dos días con todos los ingredientes. Una vez terminado, sustituyen los garbanzos por noodles frescos además de añadir un huevo a baja temperatura y unos dumplings rellenos de ropa vieja que aderezan con un toque de kimtchi.

Foto: Latasia.
Foto: Latasia.

El remate se realiza antes de servir el calor, cuando diluyen un poco de miso para aportar ese toque umami que lo convierte en una receta adictiva. (18,50 euros)

Hattori Hanzō

El black ramen es uno de los platos de los que el equipo de la taberna japonesa Hattori Hanzō (Mesonero Romanos, 17) puede sentirse más orgulloso. Conocido también como tonkotsu ramen, se trata de la versión tradicional de la ciudad portuaria de Hakata, donde se consume el ramen más famoso de todo Japón -y el mundo-, con un sabor y un aroma distintivos.

Foto: Hattori Hanzō.
Foto: Hattori Hanzō.

Como la propia receta indica, aquí lo elaboran con caldo hecho a base de hueso de cerdo y ajos caramelizados, lo que tiñe el resultado de un intenso color negro, de ahí su nombre. Se le añaden tallarines alcalinos, un huevo ajitsuke y chashu, rodajas de cerdo tierno cocinado a baja temperatura, una de las guarniciones más populares del ramen. (14,80 euros)

A las versiones más tradicionales se suman las reinterpretaciones, como la de Latasia, que fusiona el plato japonés con el tradicional cocido madrileño

Killer Sobo

Killer Sobo (Calle de la Redondilla, 7) ha sido la última apertura de esta lista (octubre de 2019), pero ya se ha convertido en todo un referente de la capital. Aquí la estrella de la casa es el killer ramen, que ofrecen en cinco variedades.

La primera es un clásico tonkotsu ramen, que preparan con caldo de tuétano y fideos artesanos a los que añaden panceta crujiente, cebolleta, alga nori, setas enokiy huevo. Le sigue una propuesta más genuina de “cocido de la yaya”, con el que consiguen una fusión japo-castiza de lo más interesante.

Foto: Killer Sobo.

En versión vegetariana cuentan con su porrusalsa punch, con caldo de verduras, zanahoria asada y pack choi, entre otras hortalizas. Con toques tailandeses encontramos el curry bravo rojo, fideos con salsa espesa de curry rojo. Completa la carta el killer khao soi, fideos cocinados en salsa espesa de khao soi, una variedad de curry thai muy aromático y picante, solo apto para los paladares más atrevidos. (9-9,75 euros)

Ninja Ramen

Nueve son los tipos de ramen casero que se encuentran en la carta de Ninja Ramen (Barceló, 1), toda una delicia que se completa con el ambiente japonés que se siente nada más entrar en su local.

Foto: Ninja Ramen.

Como si en una auténtica izakaya nos encontráramos, todo detalle traslada al comensal a una taberna nipona en la que no puede faltar una de las recetas más suculentas de su gastronomía: el ramen. De pollo, miso, cerdo, vegetal, picante, de curry e incluso de rabo de toro, sus propuestas abren un abanico muy amplio, pero todas ellas cuentan con una elaboración lenta y realizada con mimo. (10,90-11,90 euros)

Ramen Kagura

En Ramen Kagura (Calle de las Fuentes, 1) son especialistas en ramen tonkotsu, que elaboran a base de caldo original de cerdo y verduras y aderezan con salsa de shouyu o miso. Su variedad es extensa, y también es posible escoger una versión sin caldo, como el mazesoba (frío o caliente), también aderezado con sabrosas salsas o en su versión vegetariana.

A cada elección es posible añadirle varios ingredientes extra: huevo, alga nori, o más carne o fideos, por lo que el ramen queda completamente customizado por el comensal.

Foto: Ramen Kagura.

Cuentan además con propuestas de temporada: el hiyashichuka y el niku ramen, para verano; y el picante tantanmen o el tonkotsu carabinero ramen, exclusivos del invierno. (9,80-10,80 euros)

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