Cuatro restaurantes de BCN para viajar por los sabores de Italia

Durante dos semanas cuatro locales de Barcelona homenajean a la cocina italiana con menús especiales de las cocinas de Toscana, el Veneto, Cerdeña y Sicilia

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.

Los chefs de Can Sardi, Bacaro, Galú y Raffaelli. Foto Alex Froloff

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.

Para salir de los tópicos y probar nuevos sabores sin necesidad de viajar muy lejos la Cámara de Comercio Italiana de Barcelona y cuatro restaurantes locales lanzaron la propuesta ‘Italia con gusto’, que permiten tener una aproximación diferente a la famosa cocina transalpina.

Hasta el 26 de septiembre se podrá degustar un menú especial basado en las tradiciones de diferentes regiones.

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.
Una de las preparaciones de Galú. Foto Alex Froloff

Sabores de Cerdeña, Sicilia y el Véneto

Por ejemplo, el chef Niccolo Poli, en Can Sardi (Pepe Rubianes, 25, Barceloneta) presenta maravillas de la cocina de Cerdeña como los culurgiones (ravioles sardos) o la Fregola Sarda (pasta esférica) con almejas y huevas de pescado.

En Bacaro (Jerusalem, 6, Raval) los cocineros Marco Lecis y Maurizio de Vei despliegan los sabores del Véneto como el rissoto al nero di seppia o el bacalo a la vicentina.

La cocina de Sicilia se puede encontrar en Galú (Rosselló, 290, Eixample Dreta), con Nilo Sciomione elaborando platos con carácter como la capponata al atún fresco o la pasta con sardinas.

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.
Platos de Bacaro. Foto Alex Froloff

Un restaurante familiar de aires toscanos

Y en cuanto a la tradición toscana, el lugar elegido es Raffaelli (Luis Antúnez 11, Gràcia), un pequeño restaurante familiar donde el dúo de Michele Puggioni y Antonio Caruso saben combinar la calidad con la habitual abundancia italiana.

El local, abierto en 2016, fue la última de las aventuras del emprendedor de Lucca Sandro Raffaelli, que tras una estadía en Barcelona por problemas de salud, se enamoró de la capital catalana y decidió apostar a ofrecer la herencia culinaria de la Toscana.

El restaurante familiar Raffaelli propone un viaje por los sabores de la Toscana, donde la abundancia no atenta contra la calidad

Sus hijas Greta y Gioia se multiplican para atender, explicar los platos, estar atentas a las comandas y cruzar bromas con los invitados.

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.
Embutidos y quesos de Raffaelli. Foto Alex Froloff

No es un restaurante para turistas, es uno de esos sitios para desconectar en algunos de sus tres pequeños salones y dejarse llevar por los sabores.

El reciclaje viene de lejos

Ahora se podrá hablar mucho de sostenibilidad y evitar el desperdicio, pero hay recetas tradicionales que lo llevan haciendo desde generaciones.

Así lo vimos con el primer entrante, la pappa al pomodoro, un plato de pan desmenuzado con tomate que era habitual en las familias que tenían mucha hambre y pocos alimentos en la despensa.

La selección de embutidos y quesos DOCG era como un catálogo de sabores toscanos, entre higos, gnoccos fritos (como pequeños buñelos), jamón de pato, mortadela, tomates deshidratados, polenta frita, olivas, paté de hígado, almendras, finocchiona (salami con hinojo) y un prolongado etcétera.

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.
Caciucco Livornese. Foto JP Chuet-Missé

Se supone que es para compartir entre tres personas, y sin embargo, llena con contundencia.

Otra lección de aprovechar los recursos al 100% es el caciucco livornese, que es una sopa de pescados y mariscos habitual de Livorno, con trozos de especies de poca salida comercial que los pescadores cocinaban a bordo.

Más sofisticados son los tordelli lucchesi, pastas al dente triangulares rellenas de ragú toscano. Y con queso padano, como corresponde.

En una ciudad como Barcelona hay incontables restaurantes que presumen de cocina italiana. Pero más allá de la clásica propuesta de pasta y pizza, cuesta un poco más encontrar locales dedicados a la gastronomía regional de la península vecina.
Tordelli Luchessi de Raffaelli. Foto Alex Froloff

El postre, otra tradición toscana, es la torta con i becchi, con higo y nueces. Y de vinos, un espumoso de entrante y blancos y tintos de la bodega Particolare. De Toscana, por supuesto.

Cada menú en estos restaurantes italianos cuesta entre 35 y 55 euros. En algunos casos solo es posible comer al mediodía, en otros se restringe a la cena. Así que siempre hay que consultar previamente y reservar. Y luego, disfrutar.

a.
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