El nuevo ‘place to be’ de Madrid está en plena Gran Vía

En la Gran Vía madrileña, con cuatro espacios de restauración diferentes -y otro más en camino-, en Gran Vía 55 sabes cuándo entras, no cuándo sales

Parece que el eje articulado por la Gran Vía está retomando el esplendor con el que fue concebida y ejecutada esta calle principal de Madrid hace algo más de un siglo. Sobre todo, gracias a las aperturas de nuevos hoteles (o las valientes reformas de otros ya existentes), de tiendas, restaurantes y de todo tipo de negocios y al protagonismo que han cobrado los viandantes tras la última reforma de la calle. Buenas noticias todas ellas, sin duda.

Uno de los últimos proyectos en abrir sus puertas es el espacio Gran Vía 55. En palabras de Joaquín Capel, uno de sus socios fundadores, se trata de “la combinación perfecta entre una mimada propuesta gastronómica basada en la calidad de las materias primas y una atmósfera que invita al visitante a sumergirse en un ambiente singular, original y distinto a lo que la Gran Vía ofrece”.

Desde luego el local se sale bastante de lo común, al menos en esta parte de la Gran Vía, la situada entre las plazas de Callao y de España, donde hasta ahora lo gastronómico tenía más que ver con el fast food en un extremo y los bares “de siempre” transformados en tragaderos de turistas sin demasiadas pretensiones en el otro.

No es un restaurante, son cuatro

¿Y por qué no es común este nuevo negocio? Pues, para empezar, porque esto no es un restaurante sino dos, a los que se añade una barra para el aperitivo, un bar de cócteles y copas y, en breve “una cafetería de cafés especiales, donde se va a tostar el producto al gusto de cada cliente; un lugar que abriremos desde las 8 de la mañana, para ofrecer a quien pase por la Gran Vía la posibilidad de disfrutar de desayunos únicos”, explica Joaquín.

Gran Vía 55 - Ôven Mozzarella
El estudio Proyecto Singular firma el interiorismo de Gran Vía 55.

Respecto a la apariencia, Gran Vía 55 es un gran espacio de algo más de 1.300 metros cuadrados sin apenas separaciones físicas entre los diferentes conceptos gastronómicos y los bares. La propia decoración es la que marca los límites, si es que los hubiera. Es evidente que este era el objetivo de Proyecto Singular, el estudio de arquitectura e interiorismo que se encargó de la reforma de lo que había sido hasta entonces 40 Café, el frustrado proyecto de la cadena de radio musical 40 Principales y el grupo de restauración Millenium.

Con 1.300 m2 y hasta cuatro espacios diferentes (en breve se sumará un café de especialidades), Gran Vía 55 es un momento con algo para disfrutar en cualquier momento del día

El Grupo Con Fuego sube la apuesta

Hay detalles decorativos y estructurales dignos de destacar en Gran Vía 55. Por ejemplo, el solado del local, donde se “ha pretendido hacer un homenaje al adoquinado que cubría esta calle durante los años 40, cuando se comenzó la tercera fase de su construcción y que podría haber sido también el de la cuarta fase. De alguna forma, nosotros queremos ser esa cuarta fase de la Gran Vía que nunca se llegó a realizar”, según comenta Joaquín Capel.

Éste y su hermano Paco crearon hace unos meses el Grupo Con Fuego para poner bajo el mismo paraguas los 14 restaurantes que ya tenían entre Madrid y Murcia bajo las marcas de Steakburger, Ôven Mozzarella y Santita Carbón Mexicano.

Gran Vía 55 - Steakburger
Gran Vía 55, Steakburger.

A ellos se suma ahora este Gran Vía 55, creado “con la ilusión de ofrecer a los madrileños y turistas de la ciudad un espacio divertido, sofisticado y original donde la experiencia vaya un paso más allá”.

Lo de divertido se verá con el tiempo: las circunstancias actuales no favorecen grandes alegrías ni desfases. Pero lo de la sofisticación es más que evidente.

Como una estrella en el ‘broadway’ madrileño

Cuando uno baja por la escenográfica escalinata que da acceso a los niveles principales del local es inevitable emular, en la pose, a las grandes estrellas del espectáculo durante alguna de las galas a las que asisten.

Es una glamourosa forma de introducirse en la autenticidad y la intensidad de sabor de las carnes que se sirven en Steakburger, especializada, como es obvio, en hamburguesas con las más diversas presentaciones y acompañamientos. Pero también en magníficos cortes de carne a la parrilla; por ejemplo el chuletón de La Finca (de Jiménez Barbero) o el solomillo de vacuno, pura mantequilla para el paladar.

Gran Vía 55 - barra central
La barra central actúa separando espacios. Foto: Gran Vía 55.

Todo servido en un gran comedor de ambiente ecléctico, iluminado con neones que aportan color y dinamismo, mosaicos de azulejos, mucha madera y un mobiliario que traslada a esas series neoyorquinas que llegaban a nuestros televisores en los años 70 y 80 del pasado siglo.

Nada que ver ese ambiente con el exotismo que desprende el bar que hace las veces de transición entre Steakburger y el comedor de Ôven. Aquí las plantas, que cuelgan de forma voluptuosa sobre la barra, invitan a investigar en sus cócteles y bebidas refrescantes, que se pueden tomar como aperitivo antes de la comida o la cena.

El fuego es protagonista

En cuanto a Ôven Mozzarella, ha trasladado hasta este Gran Vía 55 todas las esencias que lo han hecho triunfar en el resto de locales de la enseña. Fundamentalmente, una cocina italiana muy auténtica que tiene en la burrata y la mozzarella, la pasta y las pizzas (hechas con masa madre y con harina de espelta o de trigo) sus pilares fundamentales.

Nada que ver con el concepto habitual de trattoria; aquí, sin perder de vista la cocina trasalpina tradicional, se trata el producto con un puntito de sofisticación y otro más de creatividad realmente muy de agradecer y que logran diferenciar a este restaurante de la mayor parte de los italianos al uso fuera de ese país.

El nuevo ‘place to be’ de Madrid está en plena Gran Vía
Ôven Mozzarella. Foto: Gran Vía 55.

Respecto a la decoración, Ôven Mozzarella evoca también los setenta pero con detalles mediterráneos y cercanos, por ejemplo esas sillas de rejilla.

En la mesa triunfan platos como la burrata ibérica, servida con jamón y pan de cristal; los linguine de gambón alla diavola; o la pizza de trufa y huevo poché.

Aparte de compartir protagonismo en este mismo multiespacio, Steakburger y Ôven Mozzarella están unidos por un hilo temático común: ambos tienen una cocina vista donde el fuego (de la parrilla de carbón de encina, uno y el horno de leña, el otro) es protagonista. De ahí también el nombre del grupo empresarial al que pertenecen.

Gran Vía 55 - El Clandestino
El Clandestino. Foto: Gran Vía 55.

El Clandestino

Para después de la cena se impone una visita al último de los espacios de esta nueva propuesta madrileña: El Clandestino. Un bar íntimo (lo favorece la iluminación, la decoración, muy inglesa y setentera, y también las dimensiones), ideal para experimentar con una carta que ofrece los cócteles habituales y también algunos guiños algo más creativos, aparte de una gran variedad de destilados.

Pese a la sensación de privacidad (casi de clandestinidad, como bien indica el nombre del local), según Joaquín Capel “es un espacio que está abierto para eventos privados y actos de todo tipo. De hecho, y a pesar de los tiempos que vivimos, estamos apostando por ello y queremos que se convierta en un lugar de referencia tanto para empresas como para particulares”.

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