De cuartel de la Guardia Civil al ‘place to be’ en Cádiz

Mucho más que un ‘beach club’, este multiespacio que emerge una vieja casa cuartel de Cádiz tiene todo lo que le pedimos al verano

Corrían los años 40 del siglo XX y la playa de La Barrosa, a unos kilómetros de Chiclana (Cádiz), solo la visitaban ocasionales bañistas en verano y -más habituales- contrabandistas de licores, perfumes y tabacos, que aprovechaban el aislamiento del lugar, la proximidad con el Estrecho de Gibraltar y las espesuras de lo que hoy es el Parque Natural de los Alcornocales para intentar burlar la legalidad (y el hambre).

Para intentar controlar ese tráfico ilegal de mercancías el Gobierno de la época instaló una casa cuartel de la Guardia Civil frente a uno de los antiguos torreones de vigía (Torre del Puerco) que salpican, desde hace siglos, el litoral español.

Unas pocas familias convivían en aquel lugar sin más compañía que el sol, el mar, la arena y el caprichoso régimen de vientos que caracteriza la costa gaditana. Y lo hacían en unas condiciones duras -sin corriente eléctrica, sin sanitarios- y alejados bastantes kilómetros de las poblaciones vecinas (la propia Chiclana y El Colorado). A finales de los años 70 del pasado siglo, los últimos guardias civiles que permanecían aquí abandonaron el lugar.

El nuevo paraíso frente a la playa de La Barrosa. Foto: Grupo Azotea.

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La zona más chic de Cádiz

Pero el destino da muchas vueltas: en los algo más de 40 años que han pasado desde que aquella casa cuartel cerró sus puertas la zona de Sancti Petri, donde se encuentra, se ha transformado en uno de los lugares más deseados de la costa española. Varios campos de golf, restaurantes de alta cocina (Alevante, del genial Ángel León, es el abanderado) y hoteles tan exclusivos y confortables como el Gran Meliá Sancti Petri han convertido el entorno de la playa de La Barrosa en una meca para aquellos que buscan unas vacaciones de lujo, sí, pero al estilo relajado, informal y divertido que forma parte del ADN de la provincia de Cádiz.

La leyenda ‘Todo por la patria’ sigue recordando sus años como casa cuartel

En vista de esto y teniendo en cuenta la imagen de la zona, resultaba todo un sinsentido que la vieja casa cuartel mostrara el vergonzante deterioro a que la habían sometido tanto el tiempo como el vandalismo.

Por eso, tras un concurso público, se hizo cargo tanto de la reforma como de la explotación del edificio para las próximas dos décadas el grupo madrileño Azotea, responsable de la terraza del Círculo de Bellas Artes, el restaurante NuBel del Centro de Arte Reina Sofía o el sky bar Picalagartos, entre otros locales.

El Cuartel del Mar se ha convertido ya en el nuevo favorito de la playa de La Barrosa. Foto: Grupo Azotea.

La resurrección del cuartel

El resultado de esa intervención, firmada por el estudio arquitectónico de Paula Rosales, es una respetuosa reconstrucción de los espacios y una plena integración con el paisaje de dunas en que está inmerso el conjunto.

No menos respetuoso con la historia del lugar es el nombre elegido para esta nueva vida del edificio: El Cuartel del Mar. De hecho, en su fachada marítima sigue luciendo el característico lema de ‘Todo por la patria’.

Con proyecto de Paula Rosales, interiorismo de Alejandra Pombo y paisajismo de Rent a Garden, el Cuartel del Mar surge como un oasis chic frente a la costa gaditana

Este multiespacio (llamarlo beach club sería faltar mucho al concepto y la apuesta realizada) se ha convertido desde su inauguración, en junio de 2020, en lugar de obligada visita para quien quiera estar a la última en la costa de Cádiz. Un lugar donde ver y dejarse ver pero, sobre todo, donde disfrutar de los placeres más diversos. Un local muy deseado desde hace tiempo por los habituales de la zona y alzado al trono de “los sitios de moda” desde el minuto cero.

Para conseguirlo, se han cuidado muchísimo los detalles. Por ejemplo, resulta muy agradable la sencillez de líneas y la elegancia en los objetos decorativos y en el mobiliario elegidos, según el proyecto de interiorismo que ha llevado a cabo Alejandra Pombo. Todo ello, combinado con el paisajismo de la empresa Rent a Garden, que ha introducido especies de la flora local con las que acentuar la integración con el entorno.

‘Todo por la Patria’ sigue presidiendo el edificio. Foto: Grupo Azotea.

Placeres en el plato

Y esto en cuanto a la apariencia. En lo referente al alma del local, la familia propietaria, consciente de la importancia de este primer proyecto que acometen fuera de Madrid, se ha traído hasta aquí a algunos de los mejores profesionales de su propio grupo de empresas.

El chef Manuel Berganza está al cargo de la propuesta gastronómica, que se basa en la cocina de km 0 con el atún como gran estrella

A la cabeza, en cuanto a gastronomía se refiere, está el cocinero Manuel Berganza, chef ejecutivo del grupo, formado en las cocinas de Sergi Arola y Quique Dacosta, y que regresó a España desde Nueva York, donde su restaurante Andanada 141 había sido reconocido con una estrella Michelin.

En la carta del restaurante de El Cuartel del Mar (para el almuerzo, mejor el interior del local; para cenar se imponen la terraza y las mesas sobre la arena) Manuel ha apostado, fundamentalmente, por la cocina de kilómetro cero. Es obvio que había que ofrecer frituras a base de los buenos productos del mar que se capturan en la zona (puntillitas, cazón, choco, ortiguillas o las siempre apetecibles tortillitas de camarones), pero la estrella marina de El Cuartel del Mar es, sin duda, el atún. No es casualidad: La Barrosa se encuentra a dos pasos (un decir) de Barbate y de Zahara de los Atunes, mecas de la captura tradicional del rey de los grandes pescados.

Manuel Berganza es el chef al mando de los fogones. Foto: Grupo Azotea.

Quienes busquen cocina algo más experimental tienen curiosas combinaciones, como esas tostas de anchoas sobre base de mantequilla de miso. Y los más carnívoros, un magnífico lomo alto de ternera blanca gallega hecho a la parrilla y que se deshace, literalmente, en la boca.

Entre arte y cócteles

Muy importante es el capítulo de los vinos: aquí se apuesta por los productores locales. No solo por el personalismo de las distintas variedades de jereces (buena parte de los viñedos de Chiclana y varias de las bodegas locales están dentro del Marco de Jerez), también por etiquetas de otros productores gaditanos, como Atlántida, de la Compañía de Vinos del Atlántico.

Antes de la cena (o después o, incluso, durante ella) se impone tomar alguno de los enormes cócteles diseñados por Luca Anastasio, italiano de Campania que es el director de barras y mixología. Por ejemplo, su Amalfi Ten Tonic, con un casi eterno granizado de limón, ideal para paladear en la azotea del edificio, desde la que se disfruta de uno de los mayores atractivos de la zona: los atardeceres sobre el mar y los increíbles colores que quedan en el cielo y en el propio mar en cuanto el sol se esconde. También, dos veces al año, del paso de las muchas aves migratorias que sobrevuelan la zona camino de África o el Norte de Europa.

El italiano Luca Anastasio es el bartender del Cuartel del Mar. Foto: Grupo Azotea.

Las noches son del patio interior del local, cuando sube el volumen de la música y tanto los cócteles como las copas Premium amenizan la velada hasta las 3 de la madrugada.

Junto al patio, en el ala destinada antaño a viviendas, está la zona dedicada a la cultura: un espacio donde tienen lugar conferencias, charlas, exposiciones… Todo ello, coordinado por el artista local Antonio Vela.  

Precisamente uno de los primeros actos celebrados en este lugar ha sido la presentación por parte de su propio autor, Miguel Gilaranz, del libro Casa Cuartel de la Guardia Civil, basado en parte en las vivencias de una de las familias (padre e hijo, en concreto) que residieron aquí durante años. Un emotivo acto al que acudió buena parte de la cúpula del cuerpo en la provincia de Cádiz y que reconcilia el pasado de este lugar con el presente y el futuro de esta apuesta por el ocio y la hostelería de calidad.

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