Los mejores chiringuitos de la Costa Brava para un verano entre cala y cala

De Cadaqués a Tossa de Mar pasando por Roses, Begur o Palafrugell, te proponemos una ruta por ocho de los mejores chiringuitos de la Costa Brava

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.

El complemento perfecto a un día entre chapuzones y caminatas son estos chiringuitos, ideales para un aperitivo, una comida o las copas con las que brindar por un atardecer infinito sobre el Mediterráneo.

Boia, Cadaqués

De día chiringuito y de noche bar de cócteles. El camaleónico Boia, en Cadaqués, tiene ese “no se qué” que lo hace especial y gracias al cual ha logrado uno de los primeros Soletes, el nuevo distintivo de la Guía Repsol para reconocer a los establecimientos que, sin ser de alta cocina, destacan por su calidad.

Punto de encuentro de la sociedad cadaquesense, Boia (Plaça del Passeig, 7) es un viejo conocido de la localidad: abierto desde 1946, ha visto pasar por sus mesas frente a la bahía a artistas como Salvador Dalí o Man Ray, escritores como Gabriel García Márquez, Josep Pla y Mario Vargas Llosa, actores como Kirk Dougles, arquitectos como Jean Nouvel o Ricardo Bofill y cocineros como Ferran y Albert Adrià, Arzak, los hermanos Roca o Fina Puigdevall.

A partir de 2012, con una profunda reforma del local y su oferta, Boia se convirtió además en una coctelería de culto donde el bartender Manel Vehí (formado en elBulli, Tickets, o el mítico The Aviary en Nueva York) ofrece una carta de exclusivas creaciones creadas con las más innovadoras técnicas que le permite incorporar aires, espumas o increíbles texturas.

Cala Jóncols, entre Cadaqués y Roses

Abierto inicialmente en 1955, el Hotel Cala Jóncols, encajado entre el mar y el monte, lleva desde 1975 en manos de una misma familia, que cuidaba conejos, gallinas y cerdos, cultivaba el huerto y recogía aceitunas con las que hacía su propio aceite, empujados por el aislamiento que imponía el difícil acceso a la cala, a 14 km de la localidad más cercana.

Aún hoy siguen haciendo matanza y elaborando sus embutidos, recogen aceitunas y cultivan vegetales, además de salir a pescar con su barca.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.
Foto: Hotel Cala Jóncols.

Dispone de tres terrazas con vistas al mar o a la sombra de los olivos así como un chiringuito en los que sirve cocina de la tierra, estacional, cada producto –ya sea del mar, de la tierra o del corral- solo en la temporada que corresponde, con especialidades como paellas, fideuá, arroz caldoso de bogavante o langosta y pescado fresco a la brasa.

Chiringuito La Pelosa, Roses

Ubicado en la cala de La Pelosa, una de las mejores de la Costa Brava y a la que también se puede llegar en barco, solo por visitar el entorno y el Cap Norfeu ya habría valido la pena reserva en La Pelosa.

Además, su cocina mediterránea basada en productos frescos de temporada y recetas elaboradas de manera casera acabará de convencerte. Entre sus especialidades, paellas, fideuás y arroz caldoso con bogavante elaborados al momento.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.
Foto: Chiringuito La Pelosa.

Ofrecen además un servicio gratuito de taxi marítimo para los clientes que lleguen en barco, así como catering a bordo para disfrutar de sus platos sin tener que desembarcar.

Braai, Pals

Cerquita de la playa de Pals nos espera Braai  (Passatge Racó, 1), un exuberante chiringuito de ambiente tropical inspirado en el término sudafricano que describe un gran encuentro entre familiares y amigos en torno a una comida, del que toma su nombre.

Entre rocas, acantilados y algunas de las playas más hermosas de la Costa Brava, en Braai destaca el ambiente y la música en directo, así como una carta basada en carnes a la brasa, arroces y una buena selección de pizzas. Los exóticos cócteles ponen el broche a su oferta.

Cap Sa Sal, Begur

En Begur, mirando de frente al Mediterráneo, donde el aroma del mar se mezcla con el de los pinos que lo rodean, se alza el Hotel Cap Sa Sal, un pequeño establecimiento de tan solo 10 habitaciones que dispone en sus jardines de uno de los restaurantes más deseados de la Costa Brava al que se accede, solo con reserva, desde la sinuosa carretera o el embarcadero.

La cocina marinera es su razón de ser, con los arroces como grandes protagonistas, de la paella Cap Sa Sal al arroz negro estilo ‘Pescadors’, el arroz caldoso de bogavante o el de bacalao y gambas.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.
Foto: Cap Sa Sal.

Suquet de pescado de roca, pescados frescos de las barcas de Begur, ternera de Girona y cordero a la brasa son otras de sus especialidades. Te avisamos: no podrás quitar dejar de admirar las vistas.

Fiego, Palafrugell

En medio de la pequeña playa del Port Pelegrí, en Calella de Palafrugell, y ocupando el espacio que antiguamente servía a tres guarda-botes se alza desde hace más de medio siglo el Chiringuito Fiego.

Bar, lugar de venta de tickets de los ‘Cruceros Costa Brava’ y luego restaurante, hoy Fiego es un local especializado en cocina tradicional y mediterránea, que brilla por su arroz de la variedad Nembo proveniente de Arròs l’Estany de Pals y el pescado fresco de la costa, así como las verduras de km 0.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.
Foto: Restaurante Fiego.

Xiringuito X, Castelló d’Empúries

Sobre la Playa de la Rubina, en Castelló d’Empurias, una zona bastante desconocida aún a mediados de los años noventa, comenzó su andadura el Xiringuito X. A partir de la organización de eventos como fiestas, música en vivo y sardinadas comenzó a darse a conocer hasta ser actualmente toda una referencia de la comarca.

Destaca su buen ambiente donde, dicen, “todo el mundo encaja”, su diversidad y mestizaje, así como su entorno privilegiado, que miman con todo tipo de medidas como vasos y platos reciclables, pajitas biodegradables o eliminado las botellas de plástico de un solo uso.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.
Foto: Xiringuito X.

Para picar ofrecen cocadillos fríos y calientes. Hummus, guacamole, ensaladas y helados, así como café ecológico, refrescos y zumos, vino del Empordà, cócteles con y sin alcohol, licores locales y cerveza artesana.

Xiringuito Cala Bona, Tossa de Mar

A 2 km de Tossa de Mar, entre aguas de color esmeralda y aromas a flor de pino en una cala casi salvaje, se encuentra un chiringuito de cocina tradicional mediterránea con fuego de leña.

Camuflado en la naturaleza, Cala Bona casi parece cincelado entre las rocas, de tan mimetizado con el entorno en el que parece estar incrustado.

Que las calas de la Costa Brava guardan el secreto de la felicidad ya lo sabíamos, como también que los caminos de ronda son la mejor manera de descubrirlos, serpenteando entre playas, bosques de pinos y urbanizaciones y permitiendo acceder a miradores que regalan panorámicas únicas sobre la costa.
Foto: Cala Bona.

Sirve desde desde 1957 una cocina sencilla y auténtica, con productos frescos de proximidad con los que elabora enladas, panes de coca y deliciosos arroces y paellas. También entre sus especialidades los mejillones en su salsa ‘especial’ y el pulpo de roca a la brasa.

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