Siete pastelerías para probar los mejores cruasanes de España

Cuando están bien hechos, si son de verdad artesanales, son una auténtica delicia. Repasamos siete establecimientos en los que hacen algunos de los mejores cruasanes de España.

Aunque habitualmente se piensa que se creó en Francia, el origen primigenio del cruasán ha de situarse en Viena (Austria).

Cuenta la leyenda que, en 1683, el Ejército Otomano trataba de conquistar la capital austríaca y, para ello, decidieron cavar túneles para pasar por debajo de la muralla. Lo hicieron por la noche, a la misma hora en la que trabajan los panaderos. Estos dieron la voz de alarma y Viena se defendió.

¿Cómo evitar estas tentaciones?

Para celebrarlo los panaderos crearon varios bollos. Uno de ellos fue el cruasán, que tiene forma de media luna como la representada en la bandera del Imperio Otomano. Cinco siglos después, se sigue degustando este delicioso dulce.

El premio más esperado

Cada año, la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona (EPGB) entrega el premio al Mejor Cruasán Artesano de Mantequilla de España. Los tres últimos galardones han sido para pastelerías sitas en la Ciudad Condal.

Esos serán los tres primeros que se repasarán en este artículo. Los otros cuatro son establecimientos repartidos por España con una muy bien ganada fama de servir algunos de los cruasanes más ricos.

Pastelería Brunells

 El pastelero Andreu Sayó, de la Pastelería Brunells, se alzó en 2020 con el premio al Mejor Cruasán de España. Esta pastelería lleva desde 1852 ubicada en la misma de Princesa 22, en la capital catalana.

Pasteleria Brunells

En ella, aseguran, “se hace un homenaje a la pastelería tradicional de Barcelona, con propuestas que recuperan y actualizan los postres más emblemáticos de la ciudad, pero también una recopilación de las piezas más internacionales del amado oficio pastelero”.

El pastelero Andreu Sayó, de la Pastelería Brunells, se alzó en 2020 con el premio al Mejor Cruasán de España

En su extensa carta, además de una gran variedad de cruasanes dulces y salados, también hay brownies, tartas de queso, magdalenas, ensaimada, milhojas… Incluso salmón con salsa tártara.

Pastelería Canal

 En 2019 el premio se lo llevó Toni Vera, de la Pastelería Canal, también de Barcelona, que ya había sido el elegido en 2016. Aunque menos que la anterior, pero este establecimiento también tiene solera, puesto que fue inaugurado en 1970.

Pastelería Canal

Hasta el escritor Manuel Vázquez Montalbán cayó rendido a sus encantos: «Canal introduce la innovación en la tradición. La moderna pastelería catalana debe a pasteleros y chocolateros como Canal el asumir la tradición, pero también incorporar lo nuevo adaptado a la evolución de la educación del paladar. Cada promoción suma. No resta. Y el esplendor de la cocina catalana en este fin de siglo merecía una repostería que estuviera a la altura. Ya la tiene».

Pastelería Sant Croi

Más de 20 años dedicado al sector de la pastelería lleva Albert Roca, el chef que está detrás de la Pastelería Sant Croi.

En Sant Croi usan ingredientes de máxima calidad, sin aditivos, saborizantes ni conservantes de ningún tipo

Recibió el galardón al Mejor Cruasán de Mantequilla de España en 2009 y 2018. Todos los productos de este establecimiento se elaboran en el Obrador Sant Croi, en donde sólo se utilizan “productos naturales, respetando los tiempos de fermentación y utilizando ingredientes de máxima calidad, sin aditivos, saborizantes ni conservantes de ningún tipo”, aseveran.

Pastelería Sant Croi

Tienen dos pastelerías en Barcelona y una heladería en Gavà. Además de una tienda online en la que pedir los packs más dulces que se hayan visto.

La Duquesita

 En 1914 comienza la historia de La Duquesita, esta pastelería emblemática de Madrid. Tres generaciones de pasteleros pasaron por ella, hasta que, en junio de 2015, cerró sus puertas.

Fue sólo un hasta luego, porque, seis meses después, y de la mano de Oriol Balaguer (ganador del premio al mejor cruasán en 2014), volvió a abrir.

La Duquesita

Mantiene la fachada original y, en el interior, crea una nueva carta donde conviven los sabores tradicionales, los postres de temporada, los dulces artesanales, las nuevas creaciones y una amplia propuesta de bombones y chocolates.

Afirma Balaguer que les gusta “la creatividad y la innovación para diseñar un postre con texturas, un chocolate o un buen cruasán, porque es tan compleja una cosa como la otra, y nos gusta hacerlo desde la máxima exigencia para ser fieles a la historia de una marca centenaria”.

Moulin Chocolat

 Tras formarse en la Escuela Superior de Pastelería de la Comunidad de Madrid y realizar varios cursos con la firma francesa de chocolates Valrhona, el chef Ricardo Vélez abrió, en el número 77 de la calle Alcalá de Madrid, Moulin Chocolat.

Moulin Chocolat

Su amor por el chocolate y la influencia francesa son las señas de identidad de este establecimiento.

Además de la bollería diaria más tradicional (con sus exquisitos cruasanes) también hacen trufas, macarones, roscones (recibió el premio al mejor roscón de Madrid en 2019) y todo tipo de postres y tartas.

En 2016 abrieron un nuevo obrador en la calle Juan Martín el Empecinado, 7, Madrid. Es un estudio de chocolate, lugar de producción y laboratorio de ideas.

Pastelería Suiza

En la calle Marqués del Puerto, 4, de Bilbao, está la Pastelería Suiza. Otro establecimiento que no suele faltar cuando se enumeran los cruasanes más deliciosos. Fundada a finales de los años 60, su carta se ha ido adaptando a los tiempos, pero sin olvidar los productos clásicos.

Pastelería Suiza

La bollería clásica es uno de los puntos fuertes de la Pastelería Suiza

Entre ellos, por supuesto, están los cruasanes (normales y de almendra). También los bollos de mantequilla, los bollos suizos o el brioche. Y hay productos salados, como canapés, empanadas, medias noches y cruasanes rellenos.

Le Petit Cruasán

En Le Petit Cruasán se presentan como “un pequeño guiño a París en Zaragoza”. Creada en 2006 en la calle Hernán Cortes de la capital aragonesa, su alma mater es Anne-Laure Romeuf, cuyo afán, afirma, “es mantener los valores artesanales ante todo”. En 2011 abrió una nueva tienda y, en 2014, un quiosco (ambos en Zaragoza).

Le Petit Cruasán

Señalan que en su obrador “se respeta la tradición del pan artesano con masa madre y enriquecen las creaciones de año en año. Innovaciones técnicas, nuevas recetas y búsqueda de la mejor calidad en los ingredientes, nuestro secreto para la elaboración de unos productos incomparables”.

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