Cómo probar las mejores pastas italianas sin salir de Barcelona

Cada pueblo, valle y región de Italia tiene una forma diferente de preparar la pasta. 21 restaurantes de Barcelona crean platos especiales que remiten a las formas tradicionales de elaborar este producto

No hay dudas: quien piensa en un símbolo de la gastronomía italiana, piensa en la pasta. Bueno, quizás en la pizza o alguno prefiera el helado, vale; pero la pasta es seguramente la aportación más universal del país mediterráneo a los sabores del mundo. 

Pasta con pesto de castaña y taleggio del Leccabaffi. Foto Alex Froloff

No hay dudas: quien piensa en un símbolo de la gastronomía italiana, piensa en la pasta. Bueno, quizás en la pizza o alguno prefiera el helado, vale; pero la pasta es seguramente la aportación más universal del país mediterráneo a los sabores del mundo. 

Y así como la pizza es feudo de Catania con su trono en Nápoles, el reino de la pasta es la región de Marche (Las Marcas), un territorio al centro-este de la península, sobre el mar Adriático, con Ancona como su ciudad capital. 

El honor de la pasta tradicional

Aquí la elaboración artesanal de la pasta es una cuestión de honor. Y si puede mantener una larga tradición de esta práctica se debe a que la naturaleza la bendijo con la producción de un grano de alta calidad, lo que favoreció la multiplicación de pequeñas empresas, muchas de ellas familiares. 

No hay dudas: quien piensa en un símbolo de la gastronomía italiana, piensa en la pasta. Bueno, quizás en la pizza o alguno prefiera el helado, vale; pero la pasta es seguramente la aportación más universal del país mediterráneo a los sabores del mundo. 
Timbal de pasta con setas porcini y fondue de queso pecorino del Contracorrent. Foto Alex Froloff

La calidad de los granos en la región de Marche llevó no solo a la elaboración de una excelente pasta, sino a la multiplicación de pequeñas empresas que mantienen ancestrales métodos de producción

Estas se dedican a producir pastas donde los estándares de calidad son palabra sagrada, pero sin renunciar a métodos ancestrales como el secado tradicional o la práctica de trefilado en bronce para darle forma, lo que permite que la pasta sea más porosa y que tenga una textura sedosa y elástica una vez cocida.

No hay dudas: quien piensa en un símbolo de la gastronomía italiana, piensa en la pasta. Bueno, quizás en la pizza o alguno prefiera el helado, vale; pero la pasta es seguramente la aportación más universal del país mediterráneo a los sabores del mundo. 
Bucatini con atún y pistacho de Tapas 2254. Foto Alex Froloff

La pasta con huevo goza de una gran popularidad en Marche, como dan fe los Maccheroncini di Campofilone IGP, una especie de espagueti sumamente delgado. 

La oportunidad única para probar platos especiales

Muchas variedades de pasta jamás se encontrarán en un supermercado. Por ello una buena oportunidad para descubrir formas, texturas y sabores nuevos es participar de la VI edición de la Semana de la Cocina Italiana, que la Cámara de Comercio Italiana de Barcelona organiza entre 21 restaurantes de la ciudad desde este lunes 22 de noviembre al 5 de diciembre. 

A diferencia de la pasada iniciativa Italia con gusto, que proponía descubrir los sabores de cuatro regiones de aquel país; aquí se trata de abarcar casi todas las formas de elaborar la pasta, ya sea en el norte, el centro, el sur o en las grandes islas. 

Los platos preparados por los restaurantes fueron creados especialmente para esta semana. Si bien es posible que alguno luego pase a formar parte de la carta, también es altamente probable que pasado el 5 de diciembre ya no se vuelva a cocinar. 

No hay dudas: quien piensa en un símbolo de la gastronomía italiana, piensa en la pasta. Bueno, quizás en la pizza o alguno prefiera el helado, vale; pero la pasta es seguramente la aportación más universal del país mediterráneo a los sabores del mundo. 
Pasta y fagioli Lamon con radicchio de Treviso y vinagre balsámico del Xemei. Foto Alex Froloff

Un ejemplo que hemos podido probar son los bucatini con atún y pistacho que el siciliano Nuncio Cona preparó en el Tapas 2254, restaurante que ya habíamos conocido cuando se hizo la semana de Parmigiano Reggiano. 

Claro que no fue lo único que hemos degustado: también pasaron los mochis bravos (una relectura de las patatas bravas con guanciale y caviaroli de albahaca), los bikinis trufados con queso taleggio, las croquetas de niguri con gamba roja de Palamós, las sardinas ahumadas con guacamole (presentadas en una campana con el vapor del ahumado) y tras los buccatini un tartar roll (solomillo de ternera picado a cuchillo). 

Y de postres, el cannoli siciliano con helado de pistacho y el coulant de avellanas de Piamonte con helado de vainilla. 

Las pastas de la Semana de la Cocina Italiana

Volviendo a la Semana de la Cocina Italiana, otras preparaciones que se pueden descubrir son los spaghettini  con tinta de calamar del Bacaro, el timbal de pasta con setas porcini y fondue de queso pecorino del Contracorrent, el paccheri a la Norma con queso ricota salado de Galù, la pasta y fagioli Lamon con radicchio de Treviso y vinagre balsámico del Xemei, la pappardella con ragú de ciervo del Raffaelli, la pasta con garbanzos y bacalao de Le Cucine Mandarosso y los spaghetti a la Nerano de Menudo Bar

No hay dudas: quien piensa en un símbolo de la gastronomía italiana, piensa en la pasta. Bueno, quizás en la pizza o alguno prefiera el helado, vale; pero la pasta es seguramente la aportación más universal del país mediterráneo a los sabores del mundo. 
Pasta con garbanzos y bacalao de Le Cucine Mandarosso. Foto Alex Froloff

Los 21 restaurantes que participan de esta iniciativa ofrecen platos únicos, creados solo para este evento gastronómico

La lista de posibilidades gastronómicas sigue con los spaghettoni con sardinas del Fastuc, los maccheroncini di Campofilone con setas porcini del Malumore o con ragú marchigiano de Il Birrino, la pasta y lentejas del Massimo, los orecchiette con grelos de Gravin, la caserece a la genovesa del Punta y la chitarrina tinta de calamar, alcachofas y la bottarga de Can Sardi

Las propuestas concluyen con la pasta con pesto de castaña y taleggio del Leccabaffi, los gobbetti con collejas y carrilleras de cerdo estofadas de Zazaz Cuina i Vi, el spaghetti a la carbonara de Le Romane y los mezze machine con queso de oveja y erizos de mar del Agreste

Cada uno de estos platos cuesta entre 12 y 23 euros. El único problema es saber por cuál decidirse. 

a.
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