‘Early birds’: aprender a cenar pronto para salvar la hostelería

Grupos como Larrumba, Paraguas, Arzábal, La Máquina, El Mordisco, Ramses y Oter se apuntan a la tendencia de adelantar los horarios de ocio para disfrutar (y echar una mano a la hostelería)

Hace años que manejamos con soltura términos como el alemán wanderlust, el danés hygge o el sueco kos, que copiamos el interiorismo nórdico y que nos fascinan sus diseños y sus estilismos. Siempre mirando al norte de Europa, lo cierto es que aún hay cosas que pueden enseñarnos (y no nos referimos a llevar chanclas con calcetines, aunque eso también han logrado ponerlo de moda). Hay quien lo demanda hace años y otros que lo ven como única salvación para la hostelería en tiempos de coronavirus: se trata de aprender a cenar antes.

Hace años que manejamos con soltura términos como el alemán wanderlust, el danés hygge o el sueco kos, que copiamos el interiorismo nórdico y que nos fascinan sus diseños y sus estilismos. Siempre mirando al norte de Europa, lo cierto es que aún hay cosas que pueden enseñarnos (y no nos referimos a llevar chanclas con calcetines, aunque eso también han logrado ponerlo de moda). Hay quien lo demanda hace años y otros que lo ven como única salvación para la hostelería en tiempos de coronavirus: se trata de aprender a cenar antes.

Early birds, que podríamos traducir por tempraneros, es la nueva tendencia que abrazan los hosteleros, que ven cómo las restricciones horarias impuestas en esta segunda ola de covid están causando graves consecuencias para un sector que es uno de nuestros motores económicos pero, además, parte de nuestra identidad.

Una llamada a adelantar el tiempo de ocio pero también de racionalizar horarios que lanza en este caso Schweppes y a la que se han sumado ya importantes grupos de restauración como Larrumba, Paraguas, Arzábal, La Máquina, El Mordisco, Ramses y Oter.

Hace años que manejamos con soltura términos como el alemán wanderlust, el danés hygge o el sueco kos, que copiamos el interiorismo nórdico y que nos fascinan sus diseños y sus estilismos. Siempre mirando al norte de Europa, lo cierto es que aún hay cosas que pueden enseñarnos (y no nos referimos a llevar chanclas con calcetines, aunque eso también han logrado ponerlo de moda). Hay quien lo demanda hace años y otros que lo ven como única salvación para la hostelería en tiempos de coronavirus: se trata de aprender a cenar antes.

Cenar pronto es tendencia

Somos el país de Europa en el que más tarde se cena. ¿Cómo conseguir que ahora reservemos mesa a las 20.00? Nuestros vecinos pueden ayudarnos. Por ejemplo, los británicos, como reza una gran lona desplegada en la madrileña calle Santa Engracia que forma parte de una campaña más amplia de imagen y comunicación. “Queridos ingleses: aceptamos calcetines con sandalias si nos enseñáis a cenar a las 20H” es el mensaje que cubre todo un edificio.

Por supuesto, “no se trata de renegar de nuestro carácter disfrutón”, explican los responsables de la campaña. Pero confían en que un adelanto “diario y sistemático” de los tiempos de disfrute, más en línea con las costumbres europeas que con las mediterráneas, puede ser la clave que contribuya a la supervivencia de los negocios.

“Queridos ingleses: aceptamos calcetines con sandalias si nos enseñáis a cenar a las 20H” es el primero de los mensajes desplegados en lonas gigantes en Madrid

La firma de bebidas Schweppes abandera esta apuesta por la tendencia anglosajona early bird, que define a esa persona que acostumbra cenar antes de lo habitual. De hecho, en países como Irlanda o Inglaterra, las ofertas en horario early bird son un reclamo habitual para incentivar el consumo en la franja inmediatamente anterior al almuerzo o la cena, y se observan en descuentos sobre el precio de carta o incluso en menús cortos especiales.

Hace años que manejamos con soltura términos como el alemán wanderlust, el danés hygge o el sueco kos, que copiamos el interiorismo nórdico y que nos fascinan sus diseños y sus estilismos. Siempre mirando al norte de Europa, lo cierto es que aún hay cosas que pueden enseñarnos (y no nos referimos a llevar chanclas con calcetines, aunque eso también han logrado ponerlo de moda). Hay quien lo demanda hace años y otros que lo ven como única salvación para la hostelería en tiempos de coronavirus: se trata de aprender a cenar antes.

‘Early birds’ en Madrid

“Queridos suizos: intercambiamos con vosotros queso manchego si aprendemos juntos a cenar a las 20H”, “Queridos portugueses: os perdonamos lo de no darnos ni un punto en Eurovisión si nos enseñáis a cenar a las 20H”, “Queridos franceses: cuánto tiempo sin ganar al tenis. ¿Qué tal si os prestamos a Rafa a cambio de que nos enseñéis a cenar a las. 20H? y “Queridos suecos: ¿nos dejáis el manual de instrucciones de cenar a las 20H?” son otros de los mensajes de la campaña.

Algunos de las principales compañías de restauración del país abrazan también esta tendencia. Grupo Larrumba, Grupo El Paraguas, Grupo Arzábal, Grupo La Máquina, El Mordisco, Ramses y Grupo Oter ya ofrecen propuestas para estos tempraneros, por ejemplo a través de conceptos como ‘todo en uno’ que dividen su espacio en varios ambientes, la apuesta por el servicio continuo, la adaptación de horarios y nuevos servicios y formatos enfocados a abrir apetito a las 20:00 horas o incluso antes.

En Irlanda o Reino Unido es frecuente ver en los restaurantes promociones y descuentos en horario ‘early bird’ para incentivar el consumo

Campaña exterior y digital

Todo ello se enmarca enuna campaña exterior y digital, firmada por la multipremiada agencia creativa La Despensa de gran impacto visual que se basa en titulares desplegados en lonas ubicadas en algunas de las avenidas más concurridas de Madrid en los que también se proponen un trato a nuestros vecinos europeos: que nos enseñen sus trucos para cenar más pronto a cambio de todas las cosas buenas que podemos ofrecerles.

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