Comida saludable y a domicilio: ¿cuidarse con el menor esfuerzo posible?

¿Cuáles son las ventajas y las contras de tener un catering con platos precocinados para cuidar la figura? Lo probamos y esto es lo que nos parece

Cuando uno quiere cuidar la silueta, apostar por una alimentación más saludable o reforzar la masa muscular, suele toparse con varios problemas.

Entre ellos, están la falta de tiempo para organizar menús o comprar ingredientes específicos, la desidia en tener que equilibrar proteínas, grasas e hidratos, y la tentación de estar picando alimentos que desvían del camino.

A esta gente que por prisas o pereza no termina de dar el paso que falta es a quienes se dirige la compañía Welthy, que ofrece paquetes con platos elaborados para que uno solo se preocupe por ponerlo en el microondas.

La propuesta son planes de 1.200 a 2.500 kcal. Foto: Welthy
La propuesta son planes de 1.200 a 2.500 kcal. Foto: Welthy

Los planes para cuidarse

La compañía presenta cuatro planes divididos por calorías, que van desde el de 1.200 kcal “pensada para mujeres con una rutina baja o media de actividad que quieran adelgazar de forma sana”, el de 1.500 para mujeres deportistas y hombres que busquen bajar de peso, el de 2.000 para los amantes de la actividad física y el de 2.500 recomendado para los que quieran reforzar su masa muscular.

Se puede elegir entre dos platos (comida y cena), o el menú completo de cinco preparaciones para el día

Uno puede elegir entre platos para el mediodía y la noche, o las cinco comidas del día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena.

Asesoramiento nutricional

Las elaboraciones son producidas en el local que tiene Welthy en Sant Gervasi 28, en Barcelona, a cargo del chef Jesús Castellanos, y con el asesoramiento de una nutricionista.

Según la compañía, se evitan los componentes ultraprocesados. Las cocciones son diarias, y se utilizan “ingredientes ecológicos, de kilómetro cero y de temporada”, precisan.

El punto es lograr el equilibrio en las calorías. Foto: Welthy
El punto es lograr el equilibrio en las calorías. Foto: Welthy

Se pueden elegir por planes de 2, 5, 7 y 21 días, a un precio de 21 € (por solo dos platos diarios) hasta 35 € por el pack de cinco comidas diarias.

Donde uno está parado

No soy una persona a la que le interese estar de una forma física estupenda, aunque soy amante del senderismo y los largos recorridos en bicicleta.

No tengo tiempo ni ganas de pisar un gimnasio, y reconozco que el confinamiento me acarreó un par de kilos de más.

Pero dentro del público al que se puede dirigir Welthy me alineo en los que tienen algo de ignorancia y bastante pereza en clasificar alimentos de acuerdo a su valor calórico.

Las preparaciones se entregan a domicilio. Foto: Welthy
Las preparaciones se entregan a domicilio. Foto: Welthy

Y también en los esquivos de la cocina cuya única idea de comer saludable es hacer ensalada. Por suerte mi pareja toma las riendas con eficacia gastronómica.

Por ello cuando Welthy mandó la bolsa con las 10 comidas para dos días de prueba, sentí el relax de tener todo listo sin ningún esfuerzo.

Comer con 1.500 calorías diarias

El plan elegido fue el de 1.500 kcal diarias que me permitiera bajar algo de peso si fuera posible.

Pero cuando vi el despliegue de platos, vasos y preparaciones, pensé que habría un error. “Esto es mucho más de lo que como cada día”, pensé.

La división calórica y la organización de los platos permite revertir rutinas alimentarias que pueden ser equivocadas

La percepción era equivocada, porque las porciones son justas, y la división entre 100 gramos de proteínas, 55 gramos de grasas y 155 gramos de hidratos (según describe el plan) permite mantener un equilibrio nutricional que yo no sabría como lograrlo.

Las preparaciones para dos días de alimentación. Foto: JP Chuet-Missé
Las preparaciones para dos días de alimentación. Foto: JP Chuet-Missé

Una de las ventajas es que un plan así revierte mi rutina alimentaria: suelo hacer un desayuno muy frugal, y con el paso de las horas recurro a alimentos y platos más abundantes, hasta que el más importante suele ser el de la cena.

Eso es un error. Es mejor empezar el día comiendo con más frecuencia y más carga calórica, para luego descender y cenar liviano.

Los platos del primer día

La primera jornada arrancó con una tortilla de pavo y ajo con pan de molde (284 kcal), que a las pocas horas siguió un cóctel de frutas con nueces (260 kcal).

No tenía ni pizca de hambre cuando se hizo la hora de la comida, y para ello estaba lista la pasta fresca a la puttanesca (336 kcal).

A la tarde llegó un arroz con leche con chips de coco y fruta de temporada (265 kcal) y el día cerró con un pequeño bacalao al horno con cuscús ‘eco’, brócoli y especias (352 kcal).

Me fui a cenar con un poco de hambre. Pero la responsabilidad es mía por la costumbre de dejar para la noche la comida más fuerte.

Los platos son preparados en el obrador de Barcelona. Foto: Welthy
Los platos son preparados en el obrador de Barcelona. Foto: Welthy

Me llamó la atención que los platos de la comida y cena no venían con postre, por lo que me salté las reglas y el cóctel de frutas matinal lo fui dosificando para el mediodía y la noche.

La segunda jornada

La segunda jornada arrancó con un sándwich de salmón ahumado y queso crema (298 kcal); y el café de media mañana no pegaba mucho con el queso batido pastoret con compota de fruta de temporada, almendras y miel de apicultor (228 kcal). Pero era solo por una combinación de sabores, no por los alimentos en sí.

La comida consistió en garbanzos estofados con setas y kale (473 kcal), el más potente de todos los platos (y quizás más apropiado para un día de más frío); y en la merienda calenté una micro pizza con queso mató del Pirineo, champiñones y tomate seco (168 kcal).

Por la mañana llega el mayor despliegue de platos. Foto: Welthy
Por la mañana llega el mayor despliegue de platos. Foto: Welthy

De cena, el plato más rico de todos: una pechuga de pavo con una exquisita parmigiana artesana (337 kcal). No hay rival contra el queso fundido.

Como tampoco había postre, el vaso con piña cortada del almuerzo fue el epílogo de cada comida.

El balance de los platos precocinados

Por momentos me daba la sensación de estar frente a un tipo de comida de avión. No lo digo como algo peyorativo, porque hay aerolíneas que tienen un cuidado y un nivel gastronómico que ya quisieran varios restaurantes de categoría.

Pero al ser platos preelaborados, obviamente se pierde la frescura de la preparación recién hecha. En el caso de la pasta, estaba un poco pasada de cocción (aunque su salsa estaba muy bien), que se compensó con la pechuga de pavo de la segunda cena, en su punto justo.

Conclusiones

Para quien sea una persona poco atenta a su cuidado nutricional o que mire con cierto desdén todo lo que tenga el rótulo de ‘saludable’, puede ser una buena forma de cambiar de hábitos.

También para los que no tengan tiempo de pasar por el supermercado o ponerse frente a los fogones, pero sientan la necesidad de mejorar su alimentación.

Es que en ocasiones, las prisas o la comodidad también tiene su precio.

¿Sirvió? En mi caso, la balanza dice que bajé 0,5 kilos. Por lo visto, fue efectivo.

a.
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