La Torre del Remei: sueños cumplidos

Tras Josep Maria Boix y Loles Vidal, ahora es otra pareja, la formada por Carles Gaig y Fina Navarro, la que le pone alma al restaurante Torre del Remei

Desde hace más de 30 años, el restaurante del Relais & Châteaux la Torre del Remei de Bolvir de Cerdanya está en manos de parejas. Con inicio en los años 90, estuvieron al frente Josep Maria Boix y Loles Vidal y, desde hace dos meses, lo están Carles Gaig y Fina Navarro. Ellos, los dos, al frente de la cocina, y ellas en sala.

Boix decía de su esposa que era “la verdadera cara del Remei, la persona a quien todos los clientes querían ver al llegar”, y Gaig dice de su pareja que “es la pata que me sostiene, a nivel de organización laboral y contable, lleva lo más pesado, y la sala. Sin Fina yo no podría seguir”. Aunque lo literal sea que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, son ellos los que ponen al día el refranero y se colocan dos pasos por detrás con un concepto claro: sin ellas no hay proyecto.

Torre del Remei Gaig
Mercer Hotel Torre del Remei es el gran 5*GL de La Cerdaña.

Un proyecto de vida

Cuando Loles Vidal murió en 2014, Boix tuvo claro que se retiraría en breve. Sin ella y con su única hija en Washington no había visos de continuidad. La transición se firmó en 2018, cuando la familia Biosca adquirió el lugar y el Remei pasó a engrosar el catálogo de Hoteles Mercer. Después de dos años de obras, abrió puertas de nuevo en junio de 2020, en los primeros días que la pandemia del Covid19 dio una tregua al encierro colectivo.

Frente a quien dice que vivir y trabajar en pareja es fuente de conflicto, Josep Maria Boix y Loles Vidal y Carles Gaig y Fina Navarro demuestran lo bien que el tándem puede funcionar

De nuevo una pareja se asentaba en los fogones y la sala, la formada por Carles Gaig y Fina Navarro, y si vivir y trabajar en pareja es a menudo objeto de controversia y suele tener más detractores que defensores, ellos constatan lo contrario. Hace 25 años se enamoraron en una cena en Barcelona y hubo flechazo. Él aportó dos hijos de su anterior matrimonio, Carles y Natalia, y ella una, Nuria. Juntos tuvieron a María.

Los Boix-Vidal habían nacido cerca del Remei. Él en Martinet y ella en la Seu d’ Urgell, allí crecieron, se casaron y organizaron su negocio. Pero ¿qué hace la pareja Gaig-Vidal, él del barcelonés barrio de Horta y ella de Manresa en un valle entre montañas? “Hace 12 años que llegué a La Cerdanya, me siento a gusto en este entorno y quería ahí mi segunda residencia, hasta pensaba montar un restaurante pequeño y abrir solo los fines de semana y fiestas. Pero salió esta ocasión de trabajar en el Remei y acepté”, cuenta Carles Gaig.  Sueño cumplido y sin riesgo.

La segunda vida del Remei

Cuando le pregunto a Boix cómo le sienta entrar en el Remei y ver los cambios es contundente: “Estoy muy contento porque se come muy bien; Gaig es un gran cocinero, impecable y sabe mucho de producto”. Él sigue viviendo en el terreno vecino, en su casa, y la visión del hotel llega cada día hasta su jardín. Ha saldado deudas, ha puesto al día su vida, y todo el trabajo que tiene es pasear a sus perros, cocinar para sí mismo y leer. Otro sueño cumplido.

Torre del Remei Gaig
Restaurante Gaig. Foto: Mercer Hotel Torre del Remei.

Los cambios en la Torre del Remei han sucedido sin traumas ni dramatismo. En la decoración la intervención ha sido leve, y en la cocina, como el mismo Gaig afirma, “mi concepto es el mismo que había, producto de primerísima calidad y manipulación escasa, sin nadie que se tenga que poner a tu lado a explicar el plato. Ya no toca, los menús degustación con explicación fueron herencia francesa y ahora la cocina ya no necesita tanto ritual. La gente de mi edad no quiere estar sentada en la mesa 4 horas, y la gente joven aún menos”.

Dos mujeres, dos estilos

Hay algo en común en las dos mujeres que han ostentado el poder de la sala del Remei. Para empezar, las dos son nacidas en ciudades interiores de Catalunya. Mientras Josep Maria solo pensaba en perderse en montañas, Loles soñaba con salir de vacaciones a Paris, Londres, adoraba New York y los desfiles de moda, escapaba siempre que le era posible y le puso al campo el sello de Chanel, su marca favorita. En una ocasión me dijo “he seguido a Josep Maria en toda su carrera, pero en vacaciones me ha de seguir él a mí”.

Torre del Remei Gaig
En la cocina, la transición se ha hecho sin rupturas.

A Fina Navarro lo que le apasiona es el mar. “Me da miedo el frío y cuando conocí a Carles supe que iría poco a la playa, incluso en una ocasión, al principio de salir, se presentó con un par de botas para mí y puso camino a la montaña de Pedraforca. Pero decidí estar junto a él y a pesar de todos los palos que nos han puesto en las ruedas, aquí estamos”. Con ella y sus elegantes ademanes se nuevo se llena de estilo la Torre del Remei.

Los menús degustación con explicación fueron herencia francesa y ahora la cocina ya no necesita tanto ritual. La gente de mi edad no quiere estar sentada en la mesa 4 horas, y la gente joven aún menos

Carles Gaig

Nueva propuesta del Remei

Con unas instalaciones para hacer frente a 64 comensales en verano y 46 en invierno, los Gaig-Navarro están contentos y auguran buen futuro. De momento tienen el aforo completo y reservas hasta Navidad. Y si alguien piensa que los años pesan y cansan, que piense también que no es el caso de Carles Gaig. Su actividad aumenta por momentos. “Lo más duro de la pandemia está por llegar, la economía quedará muy tocada y por eso hay que buscar nuevas vías y adaptarse a la nueva situación».

«Me ofrecieron un corner en casa Ametller, en Barcelona, y acepté. También seguimos con el restaurante de Barcelona (Gaig) y con el de Singapur, nuestra hija Nuria está allí. No nos da miedo trabajar”, comenta.

Torre del Remei Gaig
Pato con peras del Restaurante Gaig.

Si todo ha de cambiar para que todo siga igual, según decía Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su novela El Gatopardo, la Torre del Remei es un claro exponente de una idea en principio adoptada por los sectores político y social para justificar el cambio.

Parece que la energía de una pareja es la que convierte el restaurante de este enclave ceretano único en algo extraordinario.

a.
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