El brunch del hotel Majestic: el mejor clásico del domingo

El elegante y centenario hotel Majestic reformula su tradicional brunch dominical con un despliegue de sabores preparados por Nandu Jubany y David Romero

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 

La torre de entrantes fríos: ensalada, paté y mariscos. Foto Hotel Majestic

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 

Hay una forma más elegante de disfrutar de esta tradición gastronómica propio de los domingos, con el talento creativo de un estrellado Michelin como es el hiperactivo Nandu Jubany (que en breve presentará su libro de recetas, ya informaremos de ello) y la dirección del chef ejecutivo David Romero

Esta conjunción de saberes gastronómicos se da en el restaurante SOLC del Majestic Hotel & Spa de Barcelona. Claro que el brunch de este hotel, uno de los más elegante y señoriales de la ciudad condal, no es nuevo. De hecho hay quienes añoran la época en que había barra libre de champaña, un lujo no tan lejano del que muchos abusaban de la generosidad. 

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 
Selección de mariscos en los entrantes. Foto Hotel Majestic

El nuevo brunch del Majestic elimina la figura del buffet, excepto por el auto servicio al momento de los postres

La renovación del clásico brunch del Majestic

Tras el paréntesis de la pandemia el hotel presenta su renovado brunch gourmet, un desfile de entrantes fríos y calientes, pescado, carne y una abundante selección de postres donde uno no sabe por cuál decidirse. 

Las nuevas medidas sanitarias han reformulado el servicio: ahora el brunch del Majestic es como un restaurante convencional, donde los platos van pasando uno a uno y lo único que tiene trazas de buffet es ir a buscar los postres. 

En una escalinata de tres platos se despliegan el paté en croûte en el que algunos ingredientes han cambiado por alternativas de proximidad y kilómetro cero, indicó Jubany en la presentación; una política que el SOLC ha mantenido desde que abrió sus puertas en mayo del ’18.

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 
Nandu Jubany y David Romero con el paté en croûte. Foto JP Chuet-Missé

Como es norma en el SOLC, los ingredientes son de granjas de las cercanías bajo la filosofía del Kilómetro 0

Eso también se ve en la ensalada donde los tomates tienen gusto a tomate de granja, tiernos y jugosos, matizados con queso de oveja e higos coll de dama. “Estos son los últimos, con el cambio de temporada en poco tiempo ya tendremos setas”, dijo Jubany. 

Y debajo, tapizados por hielo, un plato con ostras, navajas del Delta del Ebro y langostinos cocidos. 

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 
Sala del restaurante SOLC. Foto Hotel Majestic

El momento cumbre del bruch

En los entrantes calientes se puede elegir entre un suave huevo Benedict o un canelón de pollo de granja. Una sugerencia algo obvia: si se va en pareja, pidan uno de cada uno y compartan. 

Cuando el grupo saboreó la lubina en costra de hojaldre la expresión de agradecido impacto fue unánime. Jubany y Romero lograron combinar la suavidad de este pescado con el crujiente de la masa, con el toque algo picante de la salsa chorón. Lo mejor de la jornada.

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 
La lubina en costra de hojaldre. Foto Hotel Majestic

La carne era un tierno trozo de solomillo a la pimienta verde y patatas cerilla, una buena conclusión antes de pasar a los postres. 

El dilema de elegir los postres

La selección de dulces es difícil de resumir. Se puede sintetizar que a un lado del SOLC hay un acogedor ambiente donde se despliegan las creaciones del maestro pastelero Marc Pérez, como la tarta de limón y avellana; el gâteau de Savoie; la crema de caramelo y crujiente de pâte à choux; el Saint Honorés de vainilla; el babá con ganache de limón; la tarta Majestic de chocolate  y praliné de avellana; la tarta de queso con leche de oveja y vaca; y siguen las firmas. 

El brunch, esa comida a mitad de camino entre el almuerzo tempranero y el desayuno tardío no tiene por qué ser territorio de bares de diseño, que presumen en Instagram con el colorido del aguacate y el zumo de arándanos, o que les gusta ofrecer una carta con incontables formas de preparar huevos. 
El maestro pastelero Marc Pérez. Foto Hotel Majestic

Esta celebración gastronómica para disfrutar sin prisas se presenta cada domingo de 12:30 a 16:30. Su precio es de 65 euros por persona (23 para los niños), e incluye una copa de champagne de bienvenida, además del toque de panes de producción local, con mantequilla de los Pirineos y aceite AOVE La Gramosa, junto con aguas, café, té y petit fours. 

Donde lo viejo es lo nuevo

Cuando uno se refiere a hoteles centarios como el Majestic recuerda esa frase que dice “en el mundo de los grandes hoteles de lujo hoy todo lo viejo es lo nuevo”.  

El brunch estará de moda pero tiene sus añitos. Pero en este hotel de Barcelona saben cómo renovarlo para que sea una experiencia nueva. 

a.
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