Cameron Díaz lanza dos vinos saludables, sabrosos… y misteriosos

Un blanco y un rosé, a partir de variedades catalanas y provenzales, que se suman a la tendencia de vinos orgánicos, naturales y ecológicos

La actriz de Hollywood Cameron Díaz, de 47 años, lleva ya seis años apartada de las pantallas en un retiro que para ella es definitivo. Además, acaba de traer al mundo una hija y se ha añadido a la larga lista de famosos (Francis Ford Coppola, Brad Pitt, Gérard Depardieu, Angelina JolieJon Bon Jovi, Sarah Jessica Parker, Antonio Banderas…) que producen vinos. Aunque, en el caso de los vinos de Cameron Díaz y de su socia y amiga amiga Katherine Power, hay cuatro diferencias fundamentales con los cientos de vinos de otros famosos.

La primera es que sus vinos siguen un programa de cultura saludable, ecológica y orgánica de “vinos limpios”. La segunda es que se producen a partir de uvas europeas, catalanas y provenzales. Y la tercera —aunque no queda claro en la web de la nueva marca— es que se vinifican también en Europa. Por último, hay una cuarta diferencia y es que su política de marketing es agresiva y muchas veces desinformada, por lo que ya ha recibido el varapalo general de los grandes críticos norteamericanos.

A todo esto —y a diferencia de otros vinos de famosos— se puede añadir que los dos vinos, un blanco y un rosé piel de cebolla, están muy bien elaborados y su cata es sabrosa. Y, en esto, también coinciden los críticos norteamericanos.

Un comienzo fortuito

Todo empezó una tarde, hace dos años en Los Ángeles. Se encontraban Cameron Díaz y su amiga norteamericana, Katherine Power, tomando vinos en el patio trasero de la casa de una de ellas. Ambas habían forjado su amistad a partir de su amor confesado por el vino, la naturología, el bienestar, el ecologismo y la vida sana. Sin embargo, se dieron cuenta esa tarde de que, si bien habían evolucionado hasta ingerir alimentos orgánicos y cuidar de forma natural su cuerpo, lo ignoraban todo sobre qué había en el interior de los vinos que habían bebido durante la mitad de sus vidas. Como dice Diaz: “nos dimos cuenta de si que conocíamos el contenido de todo aquello que entraba en nuestro cuerpo ¿por qué no también lo hacíamos con el vino?”.

Power y Díaz presentando sus vinos. Foto: Avaline

Dos años de trabajo

A partir de ahí decidieron educarse sobre el proceso de vinificación comercial y quedaron tan horrorizadas con muchas de las cosas que conocieron que llegaron a la conclusión de que querían hacer algo de una forma diferente a la de la industria tradicional del vino. Entonces iniciaron un recorrido de dos años con “infinidad de catas” y mucho tiempo invertido en investigación y otros trabajos, hasta acabar desarrollando una propia marca, Avaline

Su objetivo sería elaborar vinos que se pudieran calificar con la etiqueta de “limpios”. Era esta la tercera aventura de Diaz en el mundo de lo natural, tras haber invertido en la firma Modern Acupunture, además de escribir sus dos libros sobre alimentación: The Body Book (2013) y The Longevity Book (2016). Por otro lado, Katherine Power es propietaria de dos importantes marcas de bienestar y salud de éxito como WhoWhatWear y Versed Skincare.  

Y nace Avaline: un blanco suave y un rosé piel de cebolla

Los vinos de Avaline son, según Cameron Diaz «limpios, deliciosos, amigables con los vegetarianos, hechos con uvas orgánicas y libres de aditivos innecesarios”. Son elaborados a partir de uvas ecológicas cultivadas sin pesticidas, químicos,  ingredientes artificiales añadidos, azúcares, colorantes ni otros concentrados. Además, son aptos para veganos.

Imagen de un vino de la marca Avaline. Foto: Avaline

Incluso afirman que se presentan “con total transparencia nutricional, vegan friend y sin gluten». La actriz de San Diego revela que “siempre he creído que la clave del bienestar es el equilibrio”. Por lo tanto, “crear un vino limpio, lleno de bondad natural y libre de decenas de extras no deseados y no divulgados, me ayuda a encontrar este equilibrio cuando estoy disfrutando de una copa de vino”. 

Cameron Díaz, afirma que el suyo quiere ser “el vino más puro, creado para aquellos que abrazan el placer de toda una vida y un enfoque relajado del bienestar”. Y añade con entusiasmo: “Cuando sabemos qué hay en nuestra copa, podemos dejar que el vino trabaje su magia innegable: transformar las comidas, provocar amor y acercarnos a aquellos que nos preocupan”.

Un blanco con uvas del Penedès

Avaline White es un vino a base de las variedades orgánicas del Penedès: xarel·lo, macabeu y malvasia. Las tres están certificadas como ecológicas por el organismo de la Generalitat “Consell Català de la Producció Agrària Ecològica”. En la etiqueta de Avaline se lee que el vino blanco está producido en España, mientras que en la web aparece la apelación Penedès.

Imagen de un vino de la marca Avaline servido en una copa. Foto: Avaline

No se explica nada más pero se entiende que este vino está vinificado en una bodega del Penedès siguiendo las pautas de la DO Penedès. Al probarlo desprende frescura aportada por las notas de limón, lima, flores silvestres y también tropicales. También tiene fruta blanca de hueso en la nariz, bien contenida, flores frescas, un toque de mineralidad, ciruelas frescas y maduras y salvia. Su postgusto es largo y seco y su aspecto convierte a esta bebida en compleja, con una textura especial.

Un rosé con variedades de Provenza

Avaline Rosé es un vino de variedades ecológicas garnacha, cinsault, calladoc, syrah y cabernet sauvignon, certificadas por el prestigioso ‘Bureau Veritas’. En la etiqueta de Avaline se lee que este vino rosé está producido en Francia, en la web aparece la apelación AOC Côtes du Provence.

No se explica nada más pero se entiende que está vinificado en Provenza siguiendo pautas de la propia Appellation. En cata es un vino color rosa suave, piel de cebolla, muy a la moda, que al probarlo ofrece notas de melón, de fresas maduras, mermelada de fresa, grosellas, aromas florales y cítricos, buena acidez y buen equilibrio. Final no muy largo.

La otra cara de la moneda: un buen vino pero un marketing duro

Avaline se presenta como una empresa que comercializa “vinos limpios y deliciosos con uva ecológica, producidos de forma transparente, llenos de bondad natural y sin extremos innecesarios”. Ante estos mensajes, los críticos norteamericanos atacan duramente el marketing utilizado por Avaline, y no a sus vinos, puesto que muchos de ellos coinciden en su calidad.

Una mujer tomando una copa de la marca Avaline. Foto: Avaline

Para estos críticos y expertos, Avaline no es la única gran marca que se aprovecha del mensaje de “vino limpio», «natural» y «orgánico» sin respetar realmente su ética, pero sí es la primera en tener nombres tan importantes como el de Cameron Díaz, o el de Katherine Power. Este mensaje de «limpio” se aprovecha o ignora el duro trabajo de un importante movimiento real de muchos años, ecológico, orgánico, natural, en que los viticultores han conseguido despojar al vino de aderezos innecesarios y convertir la vinificación en un proceso limpio, promoviendo una verdadera transparencia en la elaboración de vinos, como explica la experta Esther Mobley del San Francisco Chronicle.

Y sobre transparencia, cosas que echan de menos

Precisamente, según bastantes expertos, la transparencia que persiguen las etiquetas de Avaline no es total, puesto que no aparecen ni las uvas del cupaje, ni la cosecha o añada, ni el proceso de elaboración, ni la denominación o apelación.

Otros datos que tampoco aparecen —o muy parcialmente— en la web son las variedades de uva, los viñedos, la bodega o dónde se han elaborado. Tampoco aparece el nombre de ningún enólogo.

a.
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