Un txacoli que mana de la biosfera

La fusión entre la bioreserva vizcaína de Urdaibai y la tradición del vino vasco más popular da lugar a uno de los mejores txacolis, producido por la bodega Itsasmendi

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

Urdaibai es un insólito espacio natural del País Vasco, que ocupa una superficie de 220 km2, dotado de una naturaleza poderosa y extraordinariamente bella, que fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1984.

Es el humedal más importante del País Vasco, y una destacada área de descanso e invernación para las aves migratorias.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

Qué es el txakoli

Su nombre viene de “etxeko ain” (lo justo para casa), aunque según el doctor Juan Uruñuela txakoli es “vino de caserío” o “ vino que se hace en el caserío” del euskera “etxakoa” (hecho en casa) y su evolución “etxakon”. La presencia de la vid en Vizcaya es milenaria.

La primera mención al txakoli es de 1520, y la primera prueba documental data del 1616 un texto en el que se lee ‘vino chacolin’

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

En los siglos XII-XIII hubo una viticultura de autoabastecimiento y de consumo local. Durante los siglos XIV y XV se comenzó a regular y proteger los vinos locales. La primera mención al txakoli es de 1520, y la primera prueba documental data del 1616 un texto en el que se lee ‘vino chacolin’. 

Durante el siglo XIX la competencia de vinos foráneos, la industrialización, y la plaga de la filoxera acaban casi con las 2.874 ha de viñas censadas en 1891. 

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

El renacimiento del vino vasco

El txakoli (en castellano chacolí) tiene a comienzos del siglo XX una cierta recuperación con los “chacolines”, tabernas alegres y populares de pinchos y tapas (bacalao, chipirones, angulas), en donde solo se bebe txakoli. 

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

A mediados de los 80, unos cuantos productores impulsa la recuperación de viñedos y la mejora en la producción del txakoli en Vizcaya.

Esta labor es reconocida en 1994 con la “Denominación de Origen Txakoli de Bizkaia-Bizkaiko Txakolina”. Gracias a estos esfuerzos, el txacoli (Txakoli-Txakolina: mención tradicional protegida por la normativa europea) ha dejado de ser un vino únicamente local y popular para adquirir cada vez más calidad, reconocimientos internacionales, altas puntuaciones de los expertos y capacidad para competir con los mejores blancos como pasa con los txakolis Itsasmendi.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

La fusión de txacoli y la bioreserva

El término Itsasmendi significa en euskera la unión de mar (itsas) y montaña (mendi), como símbolo en el País Vasco y como dos conceptos inseparables: azul y verde.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

Es precisamente por esta razón que Itsasmendi bautiza a una pequeña bodega de txakoli perteneciente a la D.O. Bizkaiko Txakolina (en Euskadi hay otras dos DO, Arabako Txakolina y Getariako Txakolina), que está ubicada precisamente en el corazón de la Reserva de la Biosfera del Urdaibai, en Guernica-Luno, municipio de Vizcaya.

En sus 35 hectáreas de viñedo en 15 parcelas diferentes producen txakolis diversos, naturales y complejos, como la propia reserva de la biosfera a la que pertenecen.

El vino, naturaleza en estado puro

Los responsables de Itsasmendi suelen hacer paralelismos entre sus vinos y la Reserva de la Biosfera, ya que aquel es un proyecto de diversidad, naturaleza y complejidad que surge en y del entorno natural de Urdabai, con un nuevo concepto de txakoli basado en el respeto al medio ambiente. 

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

Su ubicación en la reserva del Urdaibai le aporta a Itsasmendi un clima marcadamente atlántico, que con la gran diversidad geológica y microclimática da lugar, al menos, a tres semanas distintas de maduración.

De una viticultura respetuosa con la naturaleza, que lleva a las variedades autóctonas Hondarrabi zuri y Hondarrabi zuri zerratie, a conseguir su máxima expresión; más una vinificación igualmente respetuosa con el entorno, van a surgir estos grandes vinos como un patrimonio más de la reserva de la biósfera, de donde se retroalimentan sus viñas.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

La madurez del proyecto Itsasmendi

Bodegas Itsasmendi es un proyecto surgido en 1989 de la unión de varios viticultores que quisieron retomar una actividad tan arraigada en el tejido sociocultural de Vizcaya para hacerla evolucionar.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

En 1995 inauguraron en Muskiz unas primeras instalaciones con capacidad para 25.000 litros, y fue en el 2002 cuando trasladaron a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, en un enclave de laderas montañosas cercanas al golfo de Vizcaya.

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

La bodega produce siete vinos diferentes: los blancos Itsasmendi, Itsasmendi 7, Bat Berri (vino de maceración carbónica) y Artizar, el tinto Eklipse, el dulce Urezti y el blanco parcelario Leioa

En el siglo XXI el txacoli ya ha alcanzado un gran nivel

Nueve añadas de sus txakolis han recibido el más alto reconocimiento con más de 90 puntos en la Guía Peñín 2021, destacando los 94 puntos del Artizar 2014 Borgoña Magnum, el txakoli con la puntuación más alta de las tres denominaciones de origen de este vino, y el Artizar Borgoña 2016 y Artizar Rhin 2014, con 93 puntos cada uno. 

Y aquí se producen uno de los mejores txacolis que se pueden probar en los bares y vinerías del país.

El Itsasmendi 7 2018 y el Itsasmendi 7 2017 también recibieron puntuaciones muy altas, con 91 y 90 puntos en la Guía Peñín. 

a.
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