Terra Remota: vinos para recuperar una identidad perdida

Elegancia, exquisitez y singularidad son señas de identidad de Terra Remota, vinos mediterráneos hechos con uvas de ambos lados del Pirineo

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.

Desde el noreste de la Península Ibérica, Terra Remota elabora vinos adscritos a las D.O. Empordà y D.O. Catalunya que nacen de viñas situadas en la comarca gerundense del Alt Empordà, a 15 km del Mediterráneo, y a una altura de 140 metros, en una zona boscosa protegida de la tramontana por la sierra de la Albera.

Nombres propios. Viticultores profesionales

El proyecto nació en el 2000 con la adquisición de una finca de 40 hectáreas (ahora ya son 54) por parte del matrimonio francés, Bournazeau-Florensa. Son Marc, que ha trabajado siempre en el mundo del vino y ha vivido rodeado de viñedos toda su vida, y Emma, con raíces catalanas por parte de abuelo y amplia presencia vitivinícola.

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
Marc y Emma son el alma y el corazón de Terra Remota.

El regreso a la tierra de sus ancestros, la creación de viñas con variedades de los dos países, conseguir su aclimatación y la elaboración de vinos de alta calidad marcan un ideario felizmente cumplido.

Terra Remota significa ‘la vuelta a los orígenes’, como dice Marc, “la recuperación de una identidad perdida, que pone fin a la nostalgia de un exilio como el del abuelo de Emma, que se instaló en Perpiñán tras la Guerra Civil Española”.

«Terra Remota es la recuperación de una identidad perdida, que pone fin a la nostalgia de un exilio como el del abuelo de Emma, que se instaló en Perpiñán tras la Guerra Civil Española»

Marc Bournazeau

Viñas enrocadas en el medio ambiente

En el paisaje de Terra Remota se han respetado las áreas boscosas y la fauna y flora locales (pinos, lavanda, tomillo,olivos, encinas, etc.) para mantener el equilibrio del medio ambiente. El viñedo se compone de 12 parcelas, plantadas con clones de bajo rendimiento para cada variedad.

La filosofía ha sido mantener una parte de la producción con las variedades típicas de la zona: garnacha tinta y garnacha blanca; además de variedades de larga tradición en Francia, y de probada aclimatación en esta D.O., como syrah, cabernet sauvignon y chardonnay. Además se han plantado como experimentación: tempranillo, chenin blanco y xarel·lo.

Terra Remota Orígenes.
Los orígenes de Terra Remota. Infografía: Jordi Català.

El ADN de unos grandes vinos

Marc y Emma afirman que hacen vinos de perfil diferente a los del resto de las bodegas del Empordà. Por un lado, porque los terruños en que se asienta Terra Remota, así como la experiencia profesional de los propietarios, han marcado su carácter, premiando la suavidad y la finura, y evitando los excesos de tanicidad y corpulencia.

Estos vinos destacan por elegantes y complejos y por sus valores ecológicos que imprimen calidad y que son muy apreciados por chefs como los hermanos Roca y Nandu Jubany, entre otros.

Los vinos de Terra Remota, elegantes y complejos, cuentan con el aprecio de chefs como los hermanos Roca y Nandu Jubany

Para conseguirlo, Terra Remota procura aislar al máximo la variedad de más calidad a lo largo de toda la vinificación y apuesta por la mínima intervención sobre la uva, y sobre los procesos que puedan «dañarla», para respetar al máximo sus virtudes originales. Finalmente, considera la elaboración de cada vino como un proceso único, singular e irrepetible, en el que un mismo método de elaboración no ha de ser válido en todos los casos.

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
La bodega de Terra Remota.

Los vinos de Terra Remota

La bodega Terra Remota ya se ha consolidado como una referencia de calidad en la D.O. Empordà con una producción de 100.000 botellas repartidas en tres gamas, Gama Terra Remota, que incluye Caminante, Caminito, Tan Natural, Camino, Clos Amae, Clos Adrien, Usted; Edición Limitada, con E-Chenin, Clos Adèle y Gg; y La Parte de los Ángeles (Ales): Ales Blanques, Ales Roses y Ales Negres.

Caminante

Se trata de un vino blanco fino y mineral que revela la expresión del terroir: 40% garnacha blanca, 30% chardonnay y 30% chenin.

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
Caminante, Terra Remota. Infografía: Jordi Català.

De tonalidad dorada con reflejos dorados, en es nariz sutil, complejo y delicado, con notas de flores blancas, anís, yodo y brioche. En boca ofrece frescura con una agradable mineralidad, mucha elegancia, finura y precisión, aromas de frutas exóticas, de frutas blancas y flores. (D.O. Catalunya).

Gg

Vino tinto típico de grenache noir, mucha delicadeza y elegancia, vino muy complejo. 100% garnacha negra.

De color granate claro brillante con tonos púrpuras, en nariz es fresco e intenso, con fruta como frambuesa, grosella negra, cereza, delicadeza y complejidad. En boca es limpio, energético, fresco, crujiente, muy afrutado. (D.O. Empordà).

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
Gg, Terra Remota. Infografía: Jordi Català.

Camino

Camino es un vino tinto marcado por la delicadeza, la elegancia y la expresión del suelo de granito. Se elabora con un 30% de syrah, un 40% de garnacha negra, un 25% de cabernet sauvignon y un 5% de tempranillo.

De color granate profundo brillante con tonos violáceos, en nariz es fresco e intenso, frutas rojas frescas como cereza, frambuesa, notas especiadas y vainilla.

En boca es limpio, fresco y franco, con mucha complejidad, tanto en frutas como en especias: mora, cereza, regaliz, vainilla. Los taninos son suaves y bien fundidos. Complejo e intenso, el final de la boca es goloso y largo. (D.O. Empordà).

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
Camino, Terra Remota. Infografía: Jordi Català.

El Clos Amae 2018

Es un vino muy especial que evoca el confinamiento, y un escenario compartido por los cuatro miembros de la familia que consiguieron sacar algo positivo del tiempo de pandemia. Un vino en el que todos pusieron su parte y, por ello, Clos Amae 2018 es un vino al gusto de Adèle, Marc, Adrien y Emma Bournazeau.

Se trata de un coupage de tempranillo y garnacha de la vendimia 2018 (50% y 40% respectivamente) que completa un porcentaje adicional de syrah. Frutas rojas y negras frescas, violetas y notas de especias en nariz, y en boca, de nuevo las frutas pero con gran mineralidad. La tempranillo, tras una crianza prolongada, aporta tensión y mantiene una acidez equilibrada.

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
Clos Amae, Terra Remota. Infografía: Jordi Català.

Historia, literatura y diseño

Los Bournazeau también se distinguen por sus grandes inquietudes culturales y estéticas. Por ejemplo, su logotipo responde a criterios de identidad histórica (símbolos de asentamientos ibéricos grabados en bloques de granito: O+).

También hay historia detrás de los nombres. Los Camino aluden al poema de Antonio Machado. «Como en el poema, se apuesta por una filosofía del trabajo donde prevalecen el respeto, la tenacidad y la perseverancia, como valores esenciales para conseguir los objetivos propuestos”.

Esas mismas inquietudes que se hacen evidentes en la extrema elegancia y modernidad del diseño asociado a sus vinos en la imagen, el packaging y en la arquitectura de la bodega.

Aúnan innovación y exigencia de calidad extrema con la singularidad de que emplean cepas provenientes de ambas vertientes de la frontera pirenaica. Quizás por eso Terra Remota esté dando mucho que hablar (y también ganando múltiples premios). De hecho, se trata de uno de los proyectos vitivinícolas más singulares del sur de Europa.
El diseño de la bodega es obra de Pepe Cortés y Nacho Ferrer. Foto: Terra Remota.

El diseño de la bodega se encargó a Pepe Cortés y el arquitecto Nacho Ferrer, con unas premisas de la familia, tanto a nivel tecnológico como estético: integración en el territorio (bodega en la ladera de una colina, con los techos cubiertos de vegetación); respeto por el medio: orientación norte, que reducir el consumo para climatización; funcionalidad técnica; y diseño contemporáneo.

Nuevos proyectos que cobran vida

En el año 2018 Emma y Marc cayeron en la seducción de los vinos y del paisaje de la Terra Alta, en el extremo sur de Cataluña, (que da nombre a la novela del escritor Javier Cercas, Premio Planeta 2019).

Es una tierra de garnachas mediterráneas, abundantes y prestigiosas y una de las más referenciadas en la España vitivinícola con marcas como Edetaria, LaFou, San Josep Vins, Herència Altés y Les Vinyes del Convent.

Allí los Bournazeau iniciaron la elaboración de sus vinos Adalta, blanco y tinto de Garnacha. Además, pusieron en marcha otro proyecto vitivinícola en el continente americano, Bodega las Niñas, en Apalta (Valle de Colchagua, Chile), con una variada gama de vinos frutales y delicados de marcada personalidad.

a.
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