Los secretos del vino novel, el último en ser el primero

La fiesta otoñal del vino novel, el primero de todos los vinos que se elaboran cada año, renace con fuerza en Cataluña

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 

En noviembre se abrían las barricas y se probaba el vino acabado de fermentar, el tonel con los mejores aromas acompañados del punto picante del gas carbónico de la fermentación era destinado al consumo de otoño e invierno. 

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Infografía de Jordi Català.

Los establecimientos donde se comercializaba este vino fresco y afrutado colgaban en la puerta una rama de pino que se renovaba cada año para indicar la llegada de una nueva remesa. 

Un vino para San Martín

La tradición quiso que en muchos lugares como en Cataluña, la fiesta principal del vino novel coincidiera con San Martín de Tours, el 11 de noviembre, y regase las opíparas comilonas en torno a las matanzas del cerdo.

«Per Sant Martí, mata el porc i enceta el vi» (Por San Martín, mata el cerdo y empieza el vino), dice el dicho.

La fiesta principal del vino novel coincide con el día de San Martín de Tours, el 11 de noviembre

La presencia gastronómica del primer vino, antaño se extendía hasta la aparición de los vinos jóvenes de cada bodega. 

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Infografía de Jordi Català.

Vino joven no es igual a novel

El novel es el vino “más que joven”, y es imprescindible deshacer la frecuente confusión entre ambos, que es como diferenciar entre niño y adolescente.

Son dos tipos de vinos con distintas edades y por tanto muy diferentes, tanto en sensibilidad organoléptica y aromática como en sabores y retrogustos, debido en parte a la duración y a la ligereza de los procesos de vinificación, claramente más corta en uno que en el otro.

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Infografía de Jordi Català.

Además ninguno de los dos pasa por madera pero si es cierto que los noveles apenas reposan del trasiego, mientras que los jóvenes sí lo hacen hasta que empiezan a ser embotellados a partir de enero. 

Una referencia otoñal que fue desapareciendo

A pesar de mantenerse durante más de ocho siglos, la elaboración y los festejos del vino novel, lo que era tanto como decir el epicentro gastronómico, enológico y folclórico del otoño, fue desapareciendo de la mayoría de regiones vinícolas.

Pero se mantuvieron lugares en la geografía europea en donde se seguía y se sigue celebrando, como en el caso de Viena y gran parte de Austria, en dónde las Weingut son unos establecimientos que rinden homenaje al «vino más que joven».

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Infografía de Jordi Català.

Por otro lado en Francia se llevó a cabo la mastodóntica recuperación de esta fiesta con el Beaujolais Nouveau, un festejo de alcance mundial que tiene lugar cada tercer jueves de noviembre (se sigue en más de 120 países), en torno a un vino que solo puede ser vendido entre el tercer jueves de noviembre y el 15 de diciembre.

Antoni Falgueras y su rama de pino

En Cataluña y en diferentes lugares del Mediterráneo se siguió celebrando el Vino Novel con ferias y fiestas como en los casos del Garraf y el Baix Penedès, asociados con el xató, y en el Empurdà con su vino novel rosado.

En Cataluña se siguió celebrando el Vino Novel con fiestas como las del Garraf, Barcelona, Baix Penedès y Empurdà

En Manresa el primer domingo de diciembre coincidiendo con la Feria de Sant Andreu y en Mallorca el último fin de semana de noviembre en Santa Maria del Camí. 

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Infografía de Jordi Català.

En Barcelona la fiesta fue restituida por un bodeguero singular, Antoni Falgueras (quinta generación), padre de la sumiller Meritxell Falgueras, que hoy sigue colgando la rama de pino en la puerta de su bodega, el legendario Celler de Gelida, -que por cierto cumple 125 años-, dándole la bienvenida al vino nuevo con una fiesta popular. 

Falgueras recuperó la tradición en 1978 y consiguió junto a otros bodegueros un apoyo administrativo que le sirvió para celebrar durante años una gran fiesta en el Palau de la Generalitat, pero que fue disolviéndose de nuevo con el paso del tiempo pues faltaban voluntades y criterios unificadores. 

El sueño de unos bodegueros

A pesar de que algunas bodegas siguieron elaborando este vino, como la Portell, y algunas además organizaban fiestas, como el Celler Masroig, no ha sido hasta fechas recientes en que la iniciativa del vino novel vuelve a renacer con fuerza.

Esto sucedió cuando aquellos bodegueros entusiastas acudieron al Instituto Catalán de la Viña y el Vino (INCAVI) para poder promocionar estos vinos con su denominación de origen pero usando el término tradicional novel y así hacer una fiesta conjunta.

El INCAVI, con Salvador Puig a la cabeza, una de las entidades vitivinícolas gubernamentales que están detrás de mayor cantidad de actividades del vino en Europa, acogió con entusiasmo esta iniciativa que se empezó a celebrar en el 2017, en el Palau Robert de Barcelona, con catas abiertas y una degustación popular. 

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Infografía de Jordi Català.

Una cata con muy pocos precedentes

Una cata virtual, masiva y previa de todos los vinos de esta edición de la Fiesta del Vino Novel, organizada por PCats Comunicació, en la que diez bodegas catalanas presentaron sus primicias.

Las bodegas que se presentaron (y sus vinos) fueron Celler Carles Andreu (Carles Andreu Trepat Novell 2020 Negre –  DO Conca de Barberà), Celler Cooperatiu Espolla (Vi Novell 2020 Negre – DO Empordà), Celler Cooperatiu La Granada (Vi Novell 2020 Blanc y Rosat – DO Penedès), Celler Masroig (Vi Novell 2020 Negre – DO Montsant), Covides (Vi Novell Xarel·lo 2020 Blanc – DO Penedès), Maset (Donzell 2020 Blanc – DO Penedès) y Portell Vins i Caves (Portell Blanc de Blancs Novell 2020 y Portell Rosat Trepat Novell 2020, ambos de DO Conca de Barberà).

También se pudo conocer las novedades de Sanstravé (Jove i Roig 2020 Negre – DO Conca de Barberà), Sant Josep Vins (Novell de Bot Garnatxa 2020 Negre – DO Terra Alta) y Vins Petxina (Garrí Novell 2019 Negre y Garrí Novell Salvatge 2020 Negre – DO Conca de Barberà).

Las degustaciones se hicieron mientras el chef Víctor García (Plata Bistró) preparaba en directo un tartar de gamba roja con ensalada y un bikini de bull blanco y queso granulado. 

Impulso a las bodegas

El objetivo de los impulsores de esta tradición es que cada año haya más bodegas que se animen a dar la bienvenida al primer vino. Un vino que es afrutado y fresco y que se caracteriza y distingue porque tiene mucho gusto de uva.

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 

El Celler Masroig presenta su vino nuevo con seis etiquetas que responden a tema cada año. El 2020 corresponden a Recuerdos del Masroig

Jaume Martí, de Sant Josep Vins, cree que “el futuro es esperanzador”. A pesar de las dificultades las bodegas que promueven esta fiesta del vino “más que joven” no han desfallecido.

“Estamos un poco locos, nos gusta a principio de temporada sacar este vino para poder decir que empecemos de nuevo, que hagamos un reset”, dice Rafel Pino, del Celler Masroig. Un pistoletazo de salida al vino “más puro y cristalino”, añade.

Un vino “para disfrutar y no para analizar. Un vino sin preguntas, ante el que nos gusta sacarnos la corbata y empezar a disfrutar”.

La edició virtual

El 2020 tenía que celebrarse la cuarta edición de la Fiesta del Vino Novel, pero la pandemia del coronavirus ha cambiado los planes para convertirla en virtual con una tertulia y catas guiadas que se pudieron seguir en el marco de otra festividad importante del vino: la Setmana del Vi Català, es la fiesta mayor del vino de Cataluña.

Este evento acoge hasta el 15 de noviembre más de 80 actividades en un formato totalmente virtual, y lo hace con contenidos audiovisuales, mediante una programación en streaming, centralizada en un plató televisivo instalado en el Palau Robert de Barcelona y a través de un canal propio de Youtube.

“Estamos un poco locos, nos gusta a principio de temporada sacar este vino para poder decir que empecemos de nuevo

Rafel Pino, Celler Masroig

Allí se presenta una programación estable de contenidos sobre el mundo vinícola, dividida entre dos franjas, una de mañana y otra tarde, que ofrecen eventos organizados por bodegas, entidades y asociaciones del sector del vino además de actividades de debates, opinión y entretenimiento. 

La historia del vino novel se inicia en la Edad Media, para honrar al primer vino surgido de la vendimia, imprescindible para dar sentido a cualquier fiesta otoñal. 
Todos los vinos nuevos de Cataluña del 2020. una iniciativa que crece. Foto PCatS

Cómo reconocer un vino novel

Según describe Rafel Pino “son vinos que ofrecen las sensaciones más cercanas a la uva, porque acaban de ser vendimiados, son muy puros y limpios, porque no tienen añadidos como el paso por barrica”.

“Sin reposo, sin tiempo para coger estructura, sin tanicidad, sin ‘terroir’ y sin cosas complicadas, representan la parte más cristalina del vino”.

Tienen gran potencia aromática, afrutados, florales y frescos que recuerdan el sabor de la uva, golosos, fáciles de beber y con una concentración de alcohol del 11-1% para blancos y rosados y 13-14% para los tintos.

Son muy versátiles en la mesa, ideales para acompañar todo tipo de comidas, especialmente las elaboradas a base de productos de temporada otoñales, además de ser un maridaje perfecto para cualquier derivado del cerdo. 

Para acabar la cata virtual, los bodegueros afirman que algunos de estos vinos que en ningún caso son de guarda, pueden tener un recorrido útil de entre uno y dos años, rompiendo así tópicos sobre su ‘caducidad’. 

a.
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