Finca La Emperatriz: el placer de dormir entre viñedos en medio de la nada

La histórica propiedad que perteneció a la Emperatriz Eugenia de Montijo ha convertido las antiguas viviendas de trabajadores en tres villas para el retiro enoturístico perfecto

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.

Enoturismo Finca La Emperatriz.

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.

Así, a los mismos pies del viñedo, la bodega de Baños de Rioja cierra el círculo de su propuesta invitando a visitantes y viajeros a disfrutar de unos días inmersos en la paz y la belleza del mundo vinícola.

A este entorno idílicamente rural, con vistas a las sierras de Cantabria y Demanda y la grata compañía de caballos, gallinas y otros animales de granja, las villas de Finca La Emperatriz aportan el toque contemporáneo de puertas adentro. Con la misma dedicación y exigencia con que se elaboran los vinos de alta gama de la bodega, estas nuevas estancias han sido restauradas y equipadas bajo un minucioso trabajo de interiorismo moderno y exclusivo que no deja al azar ninguna comodidad para los huéspedes.

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.
Ya es posible dormir frente a los viñedos de Finca La Emperatriz.

Tres villas únicas

Marcadas por la exquisitez y el gusto por los detalles que en su momento caracterizó a Eugenia de Montijo, las tres nuevas villas de Finca La Emperatriz invitan a evadirse del mundo y relajarse. Idénticas por fuera, cada una de las estancias cuenta con una personalidad única que se adapta a las diferentes necesidades de los visitantes. Todas cuentan con salón, comedor y cocina en un moderno open-plan, jardín privado, parking gratuito y la posibilidad de servicio de recepción, desayuno y limpieza.

Mientras que la primera estancia se ha ideado para un grupo de amigos (máximo seis personas) y la segunda está adaptada a personas con movilidad reducida, la tercera se presenta como el plan romántico por excelencia, con una cálida chimenea que conecta el salón con una pequeña sala de lectura, además de una bañera antigua en el dormitorio.

«Queremos que nuestros huéspedes puedan sentirse como en su propia casa, pero con más comodidades y facilidades. Tanto si vienes a un plan familiar, con amigos, en pareja o incluso para disfrutar solo, nuestras villas se adaptan a cada circunstancia y momento ofreciendo lo mejor de nuestra bodega y de nuestro entorno», explican a Tendenciashoy desde Finca La Emperatriz.

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.
Detalles de diseño en las villas dedicadas al enoturismo. Foto: Finca La Emperatriz.

Desde cada villa, el amanecer en Baños de Rioja se observa mágico. Aromas a uva, el rocío temprano y los sonidos de los pájaros acompañan los primeros rayos de sol sobre los viñedos que las rodean. Una experiencia comprometida también con el medioambiente a través de un sistema inteligente de aerotermia (tecnología limpia que extrae más de un 70% de la energía ambiental del aire) y los amenities ecológicos procedentes de uva BIO.

«La Emperatriz es una de las pocas bodegas con viñedo incluido en la propiedad (estilo château), donde además nuestros visitantes pueden alojarse literalmente a pie de las viñas»

Eduardo Hernáiz

«La crisis ocasionada por el covid-19 nos ha impedido establecer algunas prácticas sostenibles dentro de las villas ya que, por seguridad, es necesario mantener unos protocolos que incluyen el uso de monodosis y plásticos. Pero todo esto cambiará cuando la situación lo permita y podamos continuar la línea ecológica y sostenible que queremos mantener y reforzar nuestra propuesta de enoturismo». Una filosofía que continúan trabajando a día de hoy para, entre otras acciones, eliminar al cien por cien los plásticos de un solo uso siguiendo así la ecología que rige en la viticultura.

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.
Idénticas por fuera, el interior de cada villa es diferente. Foto: Finca La Emperatriz.

Enoturismo y más

Completando la experiencia para sus visitantes, la bodega propone toda una oferta de actividades que se inician en el llamado “poblado”, a escasos metros de las villas, donde además de la casa del guarda se encuentra la pequeña granja del recinto y el wine bar. Aquí se inician las excursiones a los viñedos singulares, las visitas a la bodega y las catas de las diferentes referencias de Finca La Emperatriz acompañados de una irresistible tabla de quesos y embutidos artesanos de la zona.

En toda la D.O.Ca. Rioja solo hay 154 hectáreas de la categoría de ‘Viñedo singular’, 35 de ellas en Finca La Emperatriz

Al atardecer, nada como disfrutar de una copa de vino en la terraza privada de las villas y preparar el paladar para una cena tradicional en la que no puede faltar el bacalao a la riojana o las chuletillas al sarmiento. “Tenemos una propuesta enoturística única en La Rioja. La Emperatriz es una de las pocas bodegas con viñedo incluido en la propiedad (estilo château), donde además nuestros visitantes pueden alojarse literalmente a pie de las viñas”, explica Eduardo Hernáiz, propietario de la bodega junto a su hermano Víctor.

Pero la ubicación estratégica de Finca La Emperatriz no puede pasarse por alto. En medio del triángulo que conforman Haro (capital del vino), Santo Domingo de la Calzada y Ezcaray, la bodega ofrece la oportunidad -a media hora escasa- de ampliar horizontes y empaparse aún más del mundo del vino y la gastronomía riojana. Enclaves a los que se suma Logroño y que convierten las villas en el punto de unión perfecto para este recorrido por La Rioja.

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.
Foto: Finca La Emperatriz.

Los ‘Viñedos Singulares’ de Finca La Emperatriz

Con la intención de recuperar la esencia de la finca, una premisa que la familia Hernáiz ha trabajado desde que adquirieron estos históricos viñedos en los años 90, la bodega ha cambiado su enfoque hacia el estilo bordelés característico de su origen. Gracias a las cepas que cuentan con una edad media de 60 años, La Emperatriz está recuperando esos vinos finos y de guarda que tanta gloria otorgaron a la Rioja Alta.

Además de sus vinos propios, Jardín de La Emperatriz (un blanco monovarietal de Viura y un tinto un tinto con 12 meses de crianza que mezcla tempranillo, garnacha, graciano, viura y maturana tinta) y Finca La Emperatriz Gran Vino (un blanco monovarietal de viura y un tinto con 18 meses de crianza en barrica elaborado con tempranillo, garnacha y viura), la bodega también comercializa las referencias El Pedal (tempranillo) y Las Cenizas, un vino de pueblo único elaborado con uvas de unas 35 hectáreas familiares acreditadas como ‘Viñedo Singular’ y, sin duda, el proyecto más personal de los hermanos Hernáiz .

Esta nueva distinción, aprobada por Rioja en 2017, reconoce las cepas (en este caso de tempranillo, garnacha y viura plantadas en vaso) de viñedo viejo, con limitados rendimientos y viticultura sostenible. Cabe mencionar que en toda la D.O.Ca. Rioja solo hay 154 hectáreas de esta categoría.

Naturaleza. Silencio. Desconexión. Finca La Emperatriz, el histórico viñedo que perteneció en su origen a Eugenia de Montijo, ha ideado la fórmula perfecta para disfrutar del vino en una escapada exclusiva en modo slow. En las pequeñas construcciones que fueron hogar de los trabajadores de estos terrenos pertenecientes a la Emperatriz de Francia se han habilitado tres villas dedicadas al retiro enoturístico.
Foto: Finca La Emperatriz.

«Las frías temperaturas de la zona y el suelo de cascajo nos permiten tener un terruño uniforme del que hemos seleccionado unas 35 hectáreas de nuestro viñedo más viejo, que ya ha sido reconocido por el Ministerio como viñedo singular», cuenta Eduardo.

«Aspiramos a hacer vinos de largo recorrido, clásicos a nuestra manera, y personalmente no veo ningún problema en la coexistencia del viñedo singular con los vinos históricos de Rioja», en los que se compatibiliza el viñedo singular con la contraetiqueta de reserva que acompaña a sus Grandes Vinos.

a.
Ahora en portada