¿Este es el whisky más ahumado del mundo? Casi seguro que sí

Ardbeg crea Wee Beastie, un single malt de cinco años madurado en barricas de vino oloroso de Jerez y bourbon

La marca señera de Islay, Ardbeg, (nombre del escocés gaélico: Àrd Beag, o «pequeño cabo»), no solo es la del whisky de malta más premiado del mundo, sino que ahora es también sinónimo del whisky más ahumado del mercado, y que se presentó coincidiendo con la festividad de Halloween.

La marca señera de Islay, Ardbeg, (nombre del escocés gaélico: Àrd Beag, o «pequeño cabo»), no solo es la del whisky de malta más premiado del mundo, sino que ahora es también sinónimo del whisky más ahumado del mercado, y que se presentó coincidiendo con la festividad de Halloween.

Se trata de un nuevo single malt fuerte e intenso, de cinco años, que responde a un nombre muy apropiado: Wee Beastie («pequeña bestia”). 

Bill Lumsden, director creativo de whisky en Ardbeg, y uno de sus autores explica sobre el recién llegado: «no tengo ninguna duda de que a los ardbeggianos les encantará esta expresión de hormigueo en la lengua. Las barricas elegidas para su creación lo sitúan como ideal para disfrutarlo solo o como el ingrediente base que hace la boca agua en un cóctel poderosamente ahumado”.

¿Cómo se ha conseguido su ferocidad?

La pequeña bestia es fruto de un trato y una maduración muy especiales. Como ya pasó con otra legendaria novedad de Ardbeg, el “An Oa”, ha descansado en barricas ex-bourbon y de vino oloroso de Jerez.

Este tratamiento le ha conferido un ADN aromático muy especial. Este joven e intensamente ahumado whisky presenta penetrantes aromas a pimienta negra, resina de pino tierno y, como no podía ser menos, imponentes aromas a humo.

La marca señera de Islay, Ardbeg, (nombre del escocés gaélico: Àrd Beag, o «pequeño cabo»), no solo es la del whisky de malta más premiado del mundo, sino que ahora es también sinónimo del whisky más ahumado del mercado, y que se presentó coincidiendo con la festividad de Halloween.
Infografía de Jordi Català

En boca, al probarlo por primera vez estalla en una sensación explosiva que va acompañada con notas de chocolate, y también de creosota (protector orgánico de la madera, derivado de la resina de arbustos y alquitranes de la destilación de carbones grasos) y por supuesto un toque a alquitrán. 

Un whisky que recuerda a las Hébridas

La exquisita Obertura Las Hébridas de Felix Mendelssohn Bartholdy, define muy certeramente con notas musicales, de marcado carácter romántico, un paisaje único, salvaje, arisco, bello, duro y elegante a la vez, el de unas islas que son la puerta de entrada a Escocia desde el suroeste.

Al probar el Wee Beastie por primera vez estalla en una sensación explosiva que va acompañada con notas de chocolate

Una de ellas, Islay, en las Hébridas Interiores, ha sido tradicionalmente un territorio muy importante en la elaboración del whisky de malta.

En los destilados de Islay las maltas se distinguen por sus aromas a mar y a humo que las hacen muy fáciles de identificar y provocan reacciones muy diversas entre los aficionados, aunque cada una de las ocho destilerías, entre ellas Ardbeg, presentan características muy especiales.

Por historia, por clima y por personalidad, Islay constituye una de las grandes regiones productoras de whisky, algo así como una denominación de origen, lo que no deja de ser un gran reconocimiento a la especificidad de aromas y sabores que salen de sus destilerías.

Las raíces de Ardbeg

Fundada en 1815, esta destilería se enorgullece de ser el Ultimate Islay Malt Whisky, venerado por expertos en todo el mundo como el más ahumado, difícil y complejo de todos los maltas de Islay.

A pesar de su sabor ahumado los whiskies de Ardbeg son también conocidos por su exquisita dulzura, un fenómeno conocido afectuosamente como «la paradoja turba».

Cerca del siglo XXI,y en medio de cambios en los mercados de destilados durante la década de los 80, Ardbeg estuvo a punto de desaparecer; pero en 1997, fue salvada y reinventada in extremis por otra marca prestigiosa The Glenmorangie Company, también de Islay. 

Durante esta nueva era, ya bajo la tutela del grupo Louis Vuitton Moët Hennessy, Ardbeg ha trabajado duro para conseguir que su whisky sea elegido cuatro veces como el mejor del mundo.

No es todo: también logró ser el whisky de malta ahumado más premiado del planeta, pues desde el 2008, ha obtenido más de 50 medallas de oro y dobles de oro en las principales competiciones, cinco por año de media. 

Miles de militantes para un viejo escocés

Cuando Ardbeg se salvó de la quiebra, la marca ideó la creación de un mecanismo de seguridad que evitase que se repitiera la crisis.

Ardbeg logró ser el whisky de malta ahumado más premiado del planeta, con más de 50 medallas de oro

El legado del whisky sería salvaguardado desde el 2000 con la formación del Comité Ardbeg, presidido por Mickey Heads y compuesto por miles de admiradores de la marca en todo el mundo; una especie de club de fans dispuesto a impedir que «las puertas de Ardbeg estén a punto de cerrar de nuevo». 

Los miembros del Comité son consultados cuando se lanzan nuevos productos, y se les ofrecen exclusivas ediciones limitadas, con invitaciones a reuniones especiales, degustaciones y eventos. 

Hoy en día hay más de 125.000 miembros en más de 130 países, que sin duda se pusieron muy felices cuando Heads les comentó en primicia: “siempre una nueva expresión permanente en la gama principal para la destilería es trascendental, pero Wee Beastie es un trago fundamentalmente especial”.

“Que sea un whisky más joven significa que somos capaces de acercarnos lo más posible al alambique. ¡Así que es seguro decir que este es un aperitivo ferozmente bueno!”, dijo.

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