9 heladerías en Madrid para saborear el verano

Llegados de La Toscana y de Japón, en forma de paleta, cremosas bolas o moldeados por nitrógeno, estos helados son todo lo que necesitas para vencer al calor en Madrid

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.

Foto: La Pecera.

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.

En paleta, tarrina o cucurucho; en forma de cremosas bolas o una montaña de hielo raspado; elaborado según técnicas artesanas o con nitrógeno líquido, las opciones para preparar un delicioso helado son muchas y no renunciamos a ninguna, como muestra esta ruta por algunas de las mejores heladerías que ahora mismo puedes encontrar en Madrid.

La Dolce Fina

Aunque acaba de nacer –ellos mismos la declaran hija de la pandemia y gestada a través de Zoom-, la heladería La Dolce Fina ya cuenta con premios internacionales, entre ellos la ‘Coppa del Mondo della Gelateria’ en 2006 a su especialidad de pistacho.

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La Dolce Fina. Foto: Mani García Cavalieri.

En el barrio de Salamanca, muy cerca del Retiro (Villanueva, 31), se ubica esta heladería creada por Pilar Artaza y Juan Pablo Brina, argentinos de ascendencia vasca e italiana que un buen día decidieron enfocar su vida a los helados y no dudaron en viajar a San Gimignano en La Toscana para formarse junto a dos grandes maestros: Sergio Dondoli y Sergio Colalucci.

Se trajeron de vuelta el saber artesano y el nombre: Serafina o beata Fina es la virgen de esta localidad italiana también conocida por sus vinos, que derivó en La Dolce Fina bajo el que ahora ofrecen polos y gelati de gustos que van del mango a la fior de Nutella, con especialidades como el sorbete de pomelo rosado y cava o el del exquisito chocolate Amedei.

Todos se hacen de forma artesanal, con ingredientes frescos, naturales y de proximidad, sin aditivos ni conservantes.

Kalúa

Toda una institución en Málaga, donde cuenta con 5 locales, Kalúa dio el salto a Madrid, donde aterrizó en pleno barrio de Chamberí (Fuencarral 131, entre las paradas de metro de Bilbao y Quevedo).

Allí elaboran sus helados 100% artesanales con ingredientes naturales que transforman diariamente en nada menos que 40 deliciosos sabores. Amarena, banana split, carrotcake, chocolate fondente, mascarpone con dulce de leche, panetone, turrón o pastel de limón son solo algunos de ellos.

Ya son muchos los fans a los que hacen felices con sus helados, y por eso Kalúa acaba de ser escogida como la mejor heladería de España por los usuarios de la Guía Repsol, que han elegido entre los mil establecimientos que estrenan este año su nuevo distintivo, los Soletes.

Panda Patisserie

A Panda Patisserie (Calle de Mesonero Romanos, 17) no se viene a tomar helado, se viene a tomar kakigori, un ‘helado de nieve’ elaborado con hielo raspado que tiene su origen en el siglo XI en Japón.

Considerado un manjar de emperadores, se preparaba cortando bloques de hielo con un cuchillo similar a una katana que luego se aderezaba con salvia de vides y otras plantas y frutas.

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.
Kakigori. Foto: Panda Patisserie.

Hoy las máquinas permiten conseguir esa textura única que recuerda a los copos de nieve y que convierte este helado en adictivo. Se elabora únicamente con agua mineral y después se adereza con siropes artesanos y toppings.

Lo encontramos de sabores de sabores como fresa, yuzu, caramelo salado, matcha azuki y chocolate, en su versión simple (6,5 euros); o cubierta con crema mascarpone, fresas con nata, tiramisú, yuzu lemon pie, matcha con chocolate blanco, azuki y mochi, o caramelo salado, kinako, azuki y galleta (7,5 euros).

Además de bajos en grasas, la mayoría de sus opciones son aptas para veganos e intolerantes al gluten o la lactosa. También disponible para llevar (4,5 euros).

Maison Glacee

Creado en formato pop-up en 2018, el éxito de Maison Glacée fue tal que rápidamente Ricardo Vélez, el ‘chef del cacao’, supo que había dado con un filón que merecía su propio espacio.

En paralelo a su extraordinaria pastelería Moulin Chocolat, fundó su heladería, un pequeño local en la calle Ibiza 42 al que poco tiempo después siguió otro espacio, ahora en Alcalá 77. Su sobrenombre, Helados de culto, ha demostrado ser realidad.

A los primeros seis sabores ideados por Vélez -avellana del Piamonte, chocolate guanaja, lemon pie, fresa Mara des Bois, vainilla con Havana7 y leche merengada con tocino de cielo- se han sumado otros como los de pistacho, de caramelo de violeta, de mango y Jerez, de piña con Jack Daniel’s, de straciatella o de panettone y roscón de Reyes.

Todos ellos disponibles en varios formatos, tanto en tarrinas como en recipientes para llevar o en su barquillo casero, que también se elabora diariamente en el local.

Lupita Paleta

Menos acostumbrados que a las tarrinas estábamos en Madrid a las paletas, una tradición mexicana que Lupita Paleta ha logrado popularizar en la capital. Susana y Jorge son los artífices de la importación de este tesoro gastronómico, polos naturales elaborados de manera artesanal con mucha fruta para lograr sabores auténticos y refrescantes.

En el barrio de La Latina (Toledo, 81) encontramos esta fuente de felicidad que tiene sabor a limón, a mango (con o sin chile), cacahuete, maracuyá, fresa, café latte, margarita de Jamaica con tequila, vermú con naranja, chocolate a la antigua con mezcal… Y así hasta 35 sabores para disfrutar.

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.
Foto: Lupita Paleta.

También hacen helados de cucurucho o tarrina, siempre con mucha fruta, leche ecológica o de productores que cumplen con normas oficiales de bienestar animal y sin colorantes ni saborizantes. Además, casi todos los polos son sin gluten y hay una amplia variedad de ellos que son aptos para veganos.

Regma

Otra de las heladerías clásicas, en este caso en Santander, que ha dado recientemente el salto a Madrid es Regma, en la ciudad desde este mismo verano.

Fundada en 1933 por Marcelino Castanedo Miera, su fama y las largas colas ante su establecimiento santanderino le preceden. En Fuencarral 124 repiten la fórmula de su éxito, que ya han exportado a lugares en Asturias, País Vasco, Navarra, Castilla y León.

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.
Foto: Regma.

Su secreto pasa por “seguir haciendo las cosas como siempre”, elaborando sus productos cada día con recetas artesanales propias, heredadas de generación en generación. Entre sus sabores, desde el helado de mantecado, turrón o crema tostada al jaspeado de moka o el de tarta de queso, servido en tarrina o cucurucho, también de chocolate.

N2 Lab

De la tradición a la innovación que representa N2 Lab, la firma creada por Marta y Vicente con el objetivo de revolucionar el sector. Pensaron en el hidrógeno y, tras infinitas pruebas, dieron con la fórmula.

Los helados se elaboran en el momento, con un proceso muy efectista en el que, tras elegir la base (fresa, chocolate, café, cacahuete…) se mezcla en la batidora con nitrógeno líquido a –196 grados y el resto de ingredientes escogidos. La congelación, que produce el característico humo, es tan rápida que no permite la aparición de cristales de hielo, lo que permite que los helados sean tan cremosos.

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.
Foto: N2Lab.

Luego se rematan con toppings como frutas variadas, pepitas de chocolate, galletas o chucherías. Y voilà. Los encuentras en dos establecimientos del centro: Bravo Murillo, 3 y Gravina, 5.

La Gelatería Italiana

En el número 52 de la calle Rios Rosas, dentro de la Little Italy madrileña, encontramos una de las heladerías que más adeptos suman entre los amantes de los auténticos helados italianos.

La Gelateria Italiana cuenta con obrador propio y también su maestro heladero italiano, que prepara diariamente sus productos utilizando exclusivamente leche fresca de granjas de Madrid, fruta de temporada y otros ingredientes de primera, entre ellos pistacho 100% siciliano, avellana con IGP de Piemonte, chocolate belga 70% o caffe 100% arabica Illy.

Helados. Hay quien sitúa su origen hace 6.000 años en China y otros que achacan su invención a los persas. Personajes como Nerón o Alejandro Magno dejaron constancia de su afición por ellos mientras que un siciliano, Francesco Procopio dei Coltelli, se considera el padre de la primera heladería de la historia, el Café Procope, abierto en París en 1686 y que llegó a servir al mismísimo rey Luis XIV.
Foto: La Gelateria Italiana.

Las opiniones confirman lo que se ve a simple vista en las fotos: gelato italiano de verdad, que además se puede pedir al servicio de delivery.

La Pecera

Puede que no estés en la playa, pero una foto con un helado de La Pecera te dará un buen puñado de likes en Instagram, prometido.

La Pecera fue la primera heladería en introducir en Maddrid el taiyaki, un cono de helado con textura de gofre y forma de pez. Los hermanos Luis y Miguel Aliff y su socia Giuseppina Palladino fueron los responsables de esta auténtica revolución foodie hace ya cuatro años y que no ha parado de crecer.

Al local original en la calle Velarde, en el madrileño barrio de Malasaña, se han sumado otros en Sol (Cádiz, 10) y el Centro Comercial Príncipe Pío, este de estreno.

Sus ricos helados-pez van rotando sus sabores, que van de los clásicos vainilla y chocolate al té matcha. Sus toppings forman casi obras de arte: cereales de colores, palomitas caramelizadas, grumitos de Cola-Cao, galletas de ositos, golosinas, nubes… todo vale para hacer de estos los helados más vistosos de la ciudad.

Ahora también han sumado un formato mini (Tayakitos) que se une a las tarrinas, conos y bebidas como café, té matcha latte o chai tea latte.

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