Entre el arte y la ostentación: así es la mascarilla de 1,3 millones de euros

Una joyería de Israel diseña una mascarilla sanitaria con 3.600 diamantes que la convierten en la más cara del mundo

A medida que pasan los meses es cada vez más evidente que las mascarillas llegaron para quedarse. La más efectiva fórmula de protección individual para el día a día ya se ha hecho un huego en nuestros hogares, pero también en el mundo del arte, bien invadiendo algunas obras icónicas, siendo objeto de exposiciones que a analizan su papel en la sociedad o, como en Museo Thyssen, convirtiéndose en sí mismas en piezas de colección.

Pero si el museo madrileño se limita a fabricar mascarillas inspiradas en algunos de sus cuadros más célebres, pintados por Renoir, Klee o Mondrian, con los que buscar aunar la seguridad con el estilo y la cultura, la joyería israelí Yvel eleva la apuesta fabricando una auténtica pieza de arte con forma de mascarilla.

La mascarilla más cara del mundo

Aunque servirá como medida de protección, ya que incorpora filtro N99 de alta calificación y cumple con los más estrictos estándares de protección, realmente está diseñada como obra de arte, realizada en oro de 18 quilates y con incrustaciones de 3.606 diamantes blancos y negros.

Tanto, que está valorada en 1,5 millones de dólares (1,3 millones de euros).

La mascarilla ha sido diseñada por Isaac y Orna Levy. Foto: Yvel.

Según explicó su creador, Isaac Levy, propietario de la joyería ubicada en el barrio de Motza, en Jerusalén, su destinatario, anónimo, es un joven multimillonario chino coleccionista de arte y afincado en los EEUU.

“No creo que lo vaya a usar para ir al supermercado, pero estoy seguro de que lo usará aquí y allá”, explicó.

100 veces más pesada que una quirúrgica

Un total de 25 artesanos trabajan en esta exclusiva pieza, de la que solo se fabricará una unidad, y que entienden como una obra de arte “para uno de los mayores coleccionistas del mundo”, explicó Levy, e, incluso, como una inversión en tiempos convulsos.

El joyero prevé tener terminada esta mascarilla, la más cara del mundo, en octubre.

Está por ver si su propietario la usará en sus apariciones públicas para protegerse frente al coronavirus. Eso sí, el fabricante estima que pesará casi 100 veces más que una mascarilla quirúrgica convencional (casi un cuarto de quilo).

a.
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