Parece un videojuego. Pero es una obra de teatro

La compañía española Plató principal estrena una obra donde el espectador elige un personaje y puede seguir la acción desde diferentes cámaras, como si fuera un videojuego

El teatro sigue buscando nuevos formatos para adaptarse al siglo XXI y, de paso, sobrevivir al cerrojo de la pandemia.

Una de las propuestas más innovadoras llega de la mano de Plató Principal, el proyecto de un productor cántabro que propone recrear una obra de 1887 con el lenguaje de los videojuegos.

Elige tu propio personaje

En la relectura de la obra El Padre, del sueco August Strindberg, se invita al espectador a que siga el drama por streaming.

Cada espectador puede elegir un personaje o elegir desde qué ángulo mirará la obra

Pero frente a su ordenador o móvil no se quedará quieto, sino que tiene la libertad de elegir a un personaje en la puesta en escena, y también podrá optar por la cámara que le dará un ángulo de visión diferente a la representación.

Foto Plató Principal
Las seis cámaras se integran en la escenografía. Foto Plató Principal

La idea es de Edy Asenjo, quien había ganado un premio Max como actor en 2007. Con esta tecnología, es posible que el espectador “pueda experimentar con intensidad las emociones de los personajes desde otras perspectivas”, precisó.

Esta obra se estrena 27 de marzo a las 20:00 en la web de Plató principal, y puede recibir hasta 500 conexiones simultáneas.

Adaptarse a los nuevos tiempos

Para este director y productor la adaptación de dramas de otros tiempos a la actualidad no pasa por “simplemente vestir a los personajes en vaqueros. Hay que adaptar el teatro a la actualidad del espectador, y esa actualidad es tecnológica”.

La acción se sigue a través de seis cámaras camufladas en la escena, una visión “genuinamente cinematográfica” gracias a que estas son del mismo tipo que se usan en la NBA sobre los tableros de baloncesto para registrar las canastas con lujo de detalles.

Eso permite a los espectadores sentir que se mueven por el espacio teatral con la misma libertad que si estuvieran dentro de la escena, sin ángulos muertos.

Las cámaras camufladas en la escena son las mismas que se usan en la NBA para registrar las canastas

Para ponerse en la piel de los personajes, los actores cargan con dos kilos de equipamiento tecnológico entre cables, micrófonos y cámaras ocultas, lo cual supuso un desafío para que se puedan mover sin perjudicar su interpretación.

Foto Plató Principal
La obra de August Strindberg fue escrita en 1887. Foto Plató Principal

De qué trata la obra

Asenjo ya conoce la obra en profundidad: El Padre fue representada en 50 oportunidades en su montaje tradicional.

La historia trata sobre el dilema de un matrimonio si tiene que decidir si su hija debe estudiar y ganarse la vida por sí misma o si tendría que casarse, ser una esposa y ama de casa dedicada y resignar sus aspiraciones personales.

Un nuevo aliado para el teatro

Para el productor “hay que entender la tecnología como un aliado de las artes escénicas y no como una competencia”.

En este sentido, recuerda que siempre se habla de integrar al público infantil al teatro, pero al llegar a la adolescencia “se decantan por lenguajes más tecnológicos como los videojuegos, que les permiten experimentar con intensidad las emociones de los personajes”.

Otras cámaras están ocultas en el vestuario de los personajes. Foto Plató principal

Nuevas ideas en marcha

En otras oportunidades Asenjo había experimentado con otros formatos en los escenarios: Ciudad en la sangre, del 2015, era un espectáculo de calle donde los espectadores interactuaban con los artistas y el resto del público por medio de una app del móvil.

Y en Calles malditas logró que los actores reales convivan con otros generados por realidad aumentada.

La idea de Plató principal se suma a otras iniciativas como la de Cabo Sanroque, donde el espectador se convertía en actor en una obra interactiva que cada uno realizaba en un supermercado; o la impulsada por una compañía latina en Miami, en que se representaba un drama en los escaparates de un paseo comercial.

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