We Collect reinventa al coleccionista: joven, menos adinerado y sobradamente apasionado

La galería celebra su primer lustro con nuevo espacio, más artistas y una creciente generación de jóvenes compradores de arte

He aquí una verdad. Que la pasión por las obras de arte contenga más lírica que ciencia no significa que dicha corriente sea ajena al influjo de las cifras. De hecho, su supervivencia depende irremediablemente de ellas. Sin entrar a calcular los datos que pueda arrojar este malherido 2020, el mercado mundial del arte agita algo más de 50.000 millones de euros anuales.

En la última década, y como consecuencia de la primera gran debacle económica del siglo XXI, colosales sumas de dinero internacional terminaron dejándose seducir por valores tangibles de marcado sabor estético: las obras de arte.

En España, el suculento pastel de las adquisiciones artísticas se reparte entre históricas fortunas familiares, todopoderosas filiales de inversión privada y organismos públicos sensibilizados con la cosa del patrimonio artístico. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo. Con ese panorama, el coleccionismo en España, para la mayoría de los mortales de menos de 40 años, era (y todavía sigue siendo) una parcela indeleble reservada a ‘viejos y ricos’.

Coleccionistas que no son como los demás

Al fundador y CEO de We Collect, Enrique del Río, ni la mascarilla, ni la incertidumbre, ni siquiera el fastidioso protocolo al que tiene que someter hoy a los visitantes, aplacan su entusiasmo: “Cumplimos cinco años en 2020. We Collect ha evolucionado de una manera natural. Nacimos como club para dar salida a una necesidad: construir una comunidad de coleccionistas jóvenes –algo que sí se veía en otras capitales y no en Madrid–“.

We Collect estrena espacio en el barrio de Salamanca. Foto: We Collect.

Ese ADN persiste en We Collect. Sin embargo, continúa Del Río, “llegó a nuestras manos una galería de Castellana que nos dio la oportunidad de apoyar el trabajo de nuevos artistas en un espacio único por su arquitectura y ubicación. Y lo aprovechamos”. El refugio de dimensiones mayúsculas y arquitectura a la altura, en los bajos del hotel Villa Magna y procedente de un generoso acuerdo con un cliente londinense, permitió que We Collect pasara de ser un proyecto efímero a convertirse en el escaparate que durante cuatro años ha consolidado artistas, formación y coleccionistas primerizos.

En la retaguardia, un heterogéneo puñado de expertos en el mercado del arte sostiene una labor de asesoría 360º. Y ahora da el salto a un nuevo espacio, esta vez en pleno barrio de Salamanca.

El nuevo coleccionismo

Pioneros en nuestro país, su aportación al nuevo coleccionismo abarca varios aspectos esenciales de la noble habilidad de la adquisición de arte: tasación de obra, conservación, restauración, transporte, soporte legal… Del Río sostiene: “Nunca abandonaremos nuestra labor. Hemos ampliado nuestras miras como galería, eso sí. Un espacio propio te da libertad”.

Para We Collect, como para el resto de la Humanidad, todo lo acontecido en términos económicos, profesionales y, desde luego, emocionales en los albores de 2020 ha condicionado sin lugar a dudas el bienestar de los, por momentos, eternos meses del confinamiento.

“Primero fue el Brexit, que aceleró el fin de la etapa de Castellana. Ya asentados en la idea de continuar nuestro trabajo en galería, dimos con este espacio de Salamanca (Conde de Aranda 20) en enero. Como te puedes imaginar, las obras nos pillaron en plena pandemia. En vez de abrir en marzo, lo hicimos en junio. No nos quejamos en absoluto. Hemos sobrevivido con dignidad a estos meses”.

Enrique del Río y Amaia de Meñaka, fundadores de We Collect. Foto: We Collect.

Nuevo espacio y nueva exposición

Beyond the Memories to Come es el nombre de su última exposición, inaugurada esta semana en su nuevo refugio. Con este título evocador, la muestra hace honor a la melancolía que desprende para abrirse al fascinante universo que despliega An Wei. Nacido en 1990 al calor de una familia china en un Madrid recién desintoxicado de La Movida de un país preolímpico a las puertas de la modernidad, el artista pasaba muchas horas en el Norte de China, el restaurante de sus padres de la calle San Bernardo.

En Beyond the Memories to Come, las obras de Ai Wei se presentan fragmentadas en una suerte de puesta en escena en tres dimensiones

“Viví de cerca la vida de la restauración. Mis padres trabajaban noche y día. No teníamos vacaciones. La primera vez que vi la playa tenía 18 años. Eran jornadas inhumanas, de lunes a domingo sin descanso”. En ese momento, Enrique interviene en un guiño: “Como las tuyas dibujando”. An le sigue el juego y reconoce: “Más o menos, tienes razón. Pero ahora lo hago encantado, porque adoro mi trabajo”.

“Empecé pintando con el boli y el papel de las comandas. Copiaba imágenes de las revistas del restaurante de mis padres. Había un vecino habitual del bar de al lado. Se llamaba Fernando, era coleccionista y yo pasaba horas con su hijo de mi edad. Un día, en una de esas jornadas, hice un garabato. Lo miró y le cambió la cara. Me dijo: “Me gusta lo que haces. Te voy a presentar a Mariano (Pintado), un artista que puede enseñarte la técnica y el oficio de pintor. Tenía siete años”.

Exposición An Wei En We Collect. Foto: We Collect.

Obras que son memorias

A partir de ahí, el maestro formó al niño artista en la pintura clásica: “Me ponía a copiar láminas, me llevaba al Museo del Prado, me enseñó a colocar el bastidor, el tipo de pigmento que se usaba en la época… y esa experiencia ha sido valiosísima en mi trabajo. Después continué en Bellas Artes. Trabajaba de camarero para pagarme los estudios y los materiales. En esa época, me puse a pintar como loco”.

Su trayectoria le llevó a formar parte del equipo docente de Espositivo, a exposiciones monográficas y colectivas en Italia y en España y, en 2019, el mayor reconocimiento de su carrera hasta el momento: la beca BMW de investigación pictórica Mario Antolín.

“Toda mi obra tiene que ver con el contexto en el que trabajo. Un trozo de mármol o de hierro es algo que me encuentro a diario en mi taller. Empleo una técnica mixta con acrílico, óleo, aerosoles…”.

En Beyond the Memories to Come, sus obras, condicionadas por la memoria, se presentan fragmentadas en una suerte de puesta en escena en tres dimensiones.  El propio espacio expositivo se convierte en el ámbito de la conciencia donde se reconstruye el relato condicionado por los recuerdos que “son una fuente de experiencia confusa, precaria y fragmentada”.

An Wei protagoniza la nueva exposición de We Collect. Foto: Nalia Arenas.

A partir de ahí, Wei recrea “el olor a naranja oxidada, el color pálido de las cortinas de la cocina, las motas negras en los plátanos, la visión de aquel hoyo solitario en el campo de golf. La pintura trata de capturar realidades compuestas de retazos que cambian con el paso del tiempo”.

Colección C

Y con la pintura por bandera, el propio Wei, junto a otros artistas del panorama nacional, arrimó el hombro y le dio forma a la reciente Colección C de We Collect. Fue durante los meses del confinamiento cuando Enrique del Río, Amaia de Meñaka y el resto del equipo pusieron a funcionar la maquinaria de la imaginación.

En plena pandemia se gestó la ‘Colección C’ de We Collect. Con C de confinamiento, contagio, cuarentena y coronavirus; pero también de calma, certeza, cultura y coleccionismo

El delirio de la creatividad se prendió, como ha sucedido, en plena pandemia. La colección –una serie de obras y piezas únicas que firman Alba Galocha, Ernesto Artillo, Uxío da Vila, Nuria Mora, Beatriz Dubois, Iván Forcadell, Lucas de la Rubia, Clara Cebrián, Alan Sastre y An Wei– apela a las cuestiones esenciales de un año que, al margen de teorías y especulaciones, nos ha trasformado irreversiblemente.

C de confinamiento y contagio. C de cuarentena, coronavirus, claro, y también de calma, certeza, de celebrar la cultura creando, de club… del (nuevo) coleccionismo. “Estos artistas, además de talentosos, han demostrado una generosidad y un saber estar a la altura de las circunstancias. Estamos muy agradecidos. Los precios de nuestros artistas oscilan entre los 500€ y los 50.000€. Las piezas de la Colección C no llegan a los 200€, es algo absolutamente insólito”, puntualiza Enrique señalando la selección de obras expuestas en la propia galería”.

We Collect ha redefinido el perfil de coleccionista en Madrid. Foto: We Collect.

Encendida la maquinaria del excepcional curso 2020/21, el equipo de We Collect se dispone a mantener en marcha y al mismo ritmo, en vivo o en virtual, los motores de su pasión en busca de nuevos custodios del arte contemporáneo. “Seguiremos adelante con la programación de la galería –próximamente anunciarán las fechas de la exposición de Alan Sastre– y con las actividades online –los cursos ‘Invertir en arte’ y ‘Artistas, potencia tus ventas’ ya están disponibles–con mucho entusiasmo y sin miedo. Ahora hay que tomar decisiones día a día. No queda otra”, zanja Del Río con la sonrisa puesta.

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