El nuevo museo de Miami que se visita… buceando

A finales de año, Miami inaugurará la primera fase del museo Reefline, donde las obras de arte sumergidas se extienden en un parque acuático de 11 kilómetros

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).

Reefline, Miami. Foto: OMA.

Ya existen en Australia, Grecia, República Dominicana y hasta en España, concretamente en Lanzarote, donde descansan, a 12 metros de profundidad, las esculturas del artista Jason deCaires Taylor. Ahora, un nuevo museo submarino está a punto de abrir sus puertas bajo las aguas de Miami Beach.

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).
Reefline. Imagen: OMA.

La primera fase del museo, que está impulsado por BlueLab Preservation Society en asociación con la ciudad de Miami Beach y Coral Morphologic, se abrirá en diciembre de este mismo año, con un parque de esculturas, una zona para bucear y un arrecife artificial ubicados frente a la costa de Miami Beach, a unos seis metros de profundidad.

Infraestructura cívica

Para su ideóloga y directora artística, Ximena Caminos, ReefLine “demostrará al mundo cómo se pueden alinear el turismo, la expresión artística y la protección de un hábitat crítico”. El museo es, así, “una inversión singular en infraestructura cívica, arte público y protección ambiental que reportará dividendos en las próximas décadas y atraerá a turistas comprometidos con la ecología y amantes del arte”.

Con estas premisas y teniendo en cuenta el impacto ambiental de un proyecto tan ambicioso, los diseñadores del museo han trabajado estrechamente con biólogos marinos, investigadores especializados, ingenieros y arquitectos con la finalidad de garantizar que los materiales empleados ayudarán y no dañarán la vida marina existente.

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).
Museo submarino Miami. Imagen: OMA.

En esta línea, “ReefLine es único porque atrae la atención y mitiga los peligros del cambio climático en Miami, al mismo tiempo que enriquece la vívida escena artística de la ciudad”, explica Shohei Shigematsu, socio de OMA, el estudio que lidera el diseño.

El museo se extenderá por un área de más de 11 km, sumergido a una profundidad de alrededor de 6 metros

«Estamos trabajando con un diverso grupo de expertos y profesionales en nuestro primer plan maestro cultural subacuático y escultura», añade.

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).

ReedLine Fase 1

En la primera fase se podrán ver las primeras esculturas submarinas, un sendero para bucear y una barrera protectora que separará a los visitantes de los barcos, una suerte de barrera de coral artifical.

El artista Leandro Elrich será uno de los primeros en mostrar su obra, en concreto una recreación de su popular pieza Order of Importance, un atasco de coches de arena que se mostró en Miami Beach en la Art Basel de 2019.

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).
Instalación ‘Order of Importance’, de Leandro Elrich.

En la nueva instalación escultórica, titulada Concrete Coral, Elrich replantea automóviles y camiones, un símbolo de las emisiones de carbono y el impacto humano negativo, como anfitriones de la vida submarina.

Si en la exposición original el tráfico emerge y desaparece en el medio continuo que es la arena, animando a la reflexión sobre el tiempo y su poder transformador, en esta nueva propuesta los vehículos quedarán a merced del mar y serán colonizados por la vida submarina convirtiéndose en un nuevo hábitat para los organismos que viven en los arrecifes de coral.

A la vez que se van sumando piezas –el proyecto completo abarca un área de 14,5 km-, ReefLine colaborará con expertos y científicos de Harvard, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los EE UU (NOAA, por sus siglas en inglés) y otras instituciones para servir como un sitio de investigación del mundo real para el desarrollo y diseño de arrecifes artificiales.

Diseñado por el estudio de arquitectura OMA, Reefline es, sin embargo, mucho más que uno de los espacios de arte submarinos más grandes del mundo, que contará con más de 11 km de instalaciones de reconocidos artistas. Será también un proyecto que ayudará a combatir los efectos del cambio climático, el aumento del nivel del mar y el daño a los arrecifes de coral que amenaza el futuro de Miami (y de muchas otras zonas costeras del mundo).
‘Le Concrete Coral’, Leandro Erlich.

Biólogos marinos como Colin Foord y Diego Lirman, exploradores y viajeros como Josh Bernstein, ingenieros como Landolf Rhode-Barbarigos y la firma CUMMINGS | CEDERBERG, científicos como Brian K. Haus y conservacionistas como Tori Linder también están involucrados en el diseño y desarrollo del museo.

a.
Ahora en portada