Thyssen Málaga: cuando el dibujo se convirtió en arte

El Museo Carmen Thyssen de Málaga indaga en la obra en papel de artistas como Picasso, Matisse, Miró o Dalí en la muestra ‘Vanguardia dibujada’

Hasta el siglo XIX el dibujo fue apenas un ‘medio auxiliar’, un boceto o estudio preparatorio sobre el que después se crearía una pintura o escultura. Sin embargo, en algún momento, la obra en papel trascendió esta función para convertirse, por derecho propio, en arte en sí mismo. ¿Cuándo se independizó el dibujo de otras formas de artes? La respuesta está en la nueva muestra del Museo Carmen Thyssen de Málaga.

Fue durante el periodo de las vanguardias históricas cuando el dibujo alcanzó la autonomía y, con ella, un nuevo estatus. De 1910 a 1945, en apenas 30 -efervescentes- años, muchas cosas cambiaron para el arte occidental. Entre ellas, y de la mano de maestros como Picasso, Dalí, Julio González, Gris, Grosz, Hugué, Maruja Mallo, Matisse, Miró, Benjamín Palencia, Francis Picabia o Torres-García, el propio concepto del dibujo.

Vanguardia dibujada

La exposición Vanguardia dibujada, que podrá verse en la pinacoteca malagueña hasta el próximo 17 de enero, reúne un total de 27 obras de los fondos de la Fundación Mapfre que transitan por los principales movimientos artísticos de siglo XX como cubismo, constructivismo, dadaísmo, nuevos realismos o surrealismo.

Son obras en papel que configuran, en palabras de la directora artística del museo y comisaria de la muestra, Lourdes Moreno, una exposición “densa”, que en escasos metros presenta el cubismo de Picasso, de Alexander Archipenko o de Ismael González de la Serna, el expansionismo del uruguayo Rafael Barradas o el fauvismo de Henri Matisse.

Así, y a través de algunas de las obras “más íntimas y delicadas” de los principales creadores de la primera mitad del siglo XX, este sugerente repertorio de obras sobre papel muestra la proliferación de técnicas y lenguajes desarrollados en este período, tanto sencillos y elegantes dibujos de línea, como otros definidos por poderosos y expresivos trazos que delatan el gesto de su autor, y técnicas experimentales como el collage o la decalcomanía.

Vanguardias sobre el papel

La muestra nos permite descubrir cómo Matisse logra otorgar volumen a las formas con apenas una línea o cómo el expresionista alemán George Grosz emplea sus dibujos para realizar una crítica al ambiente opresivo durante la República de Weimar y a la hipocresía de la burguesía de su país en ese momento.

Albert Gleizes, considerado el teorizador del cubismo, queda impresionado por los rascacielos de Nueva York a su llegada a esta ciudad y los representa en clave cubista en un dibujo de 1916, y Francis Picabia participa en la exposición con una pieza de su dadaísmo abstracto.

También hay testimonio del cubismo órfico de Sonia Dealunay, de Laszlo Moholy-Nagy como representante de la Bauhaus o de un Francisco Bores que, en su figuración lírica, muestra “más versatilidad en sus dibujos que en sus óleos”, según Moreno.

Malaga Thyssen. Foto: Álvaro Cabrera | EFE.
La muestra se podrá ver hasta el 17 de enero de 2021. Foto: Álvaro Cabrera | EFE.

Del uruguayo Torres-García se observa su búsqueda de un lenguaje universal a través del constructivismo, en el que crea sus propios símbolos y signos.

La exposición también dedica una sección al surrealismo, con el dibujo del escultor Julio González que transfiere peso y volumen a una figura y que supone una respuesta airada a la Guerra Civil.

Sexo y relojes blandos

Benjamín Palencia plasma en su dibujo una figura femenina desestructurada, al mismo tiempo una diosa del sexo y un personaje desmembrado, en el que se observa la influencia de Picasso, mientras Joan Miró ahonda en una iconografía propia.

Por su parte, Dalí está representado a través de un dibujo preparatorio para un óleo del que forman parte elementos iconográficos del artista ampurdanés como el ciprés -para él, un símbolo fálico- o los relojes blandos.

Un laboratorio en el que se superponen escenas firmado por Maruja Mallo, un collage con elementos de la vida cotidiana de Remedios Varo, una obra de José Caballero que es deudora de Dalí o un dibujo de Óscar Domínguez que se convierte en un sueño de tinta con tierras oscuras y volcánicas que aluden a su origen canario.

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