Tàpies a los 30: la década que lo cambió todo

La Fundación Antoni Tàpies celebra su 30 aniversario con una muestra centrada en la treintena del artista, los años que vieron nacer la pintura matérica

Con solo 30 años, el joven artista que ya era Antoni Tàpies alcanzó la madurez. Fueron precisamente los años comprendidos entre 1953 y 1963 en los que, ya consolidado en los círculos de vanguardia europeos e internacionales, encontró un lenguaje propio y, más allá de las formas geométricas y el contraste de colores que caracterizan su obra, desarrolló las denominadas pinturas matéricas.

Justo cuando se cumplen 30 años de su nacimiento, y enmarcada en los actos de celebración, la Fundación Tàpies inaugura una exposición centrada en la treintena del artista.

Desde hoy 2 de octubre y hasta el próximo 6 de junio de 2021 podrán verse hasta 41 piezas, muchas de ellas procedentes de colecciones privadas y de la familia del artista y desconocidas para el público, y que incluyen cuadros, audiovisuales, documentación, fotografías inéditas o cartas manuscritas que, además de contextualizar la evolución de su obra, constatan la posición crítica con el régimen franquista.

Tàpies a los 30

1953, el año en el que cumplió los 30, Tàpies comenzó a aplicar sobre la pintura materiales diversos, desde cartón ondulado a tejidos. Nacía así su pintura matérica, que tiene como claros exponentes obras como Meditació epicúria y El crit. Groc i violeta, ambas de ese año, donde los lienzos se enriquecen con tejidos o cartones, dando como resultado superficies “reticuladas, estriadas y descascarilladas”.

La treintena supuso para Tàpies el inicio de la pitura matíerica. Foto Tàpies a los 30. Foto: Marta Pérez EFE.
La treintena supuso para Tàpies el inicio de la pitura matérica. Foto Tàpies a los 30. Foto: Marta Pérez | EFE.

Lo cuenta Núria Homs, comisaria de la exposición Tàpies a los 30, mientras relata esta década de la vida del artista como “fundamental” en su trayectoria, ya que fue en estos años donde “encontró su lenguaje de madurez, consiguió el reconocimiento internacional y no se dejó instrumentalizar por el régimen franquista”.

Son fechas, añade en una entrevista con Efe, en las que “él se está buscando e incluso uno puede dudar de hacia dónde tirará, qué camino cogerá”.

Materia y símbolos

En el recorrido, con obras que llevaban años sin verse en Barcelona, algunas procedentes de colecciones privadas, otras de Holanda y Alemania, se aprecia la evolución del artista y “cómo en sus obras no representa formas realistas, si no que es a través de la materia que sugiere estas formas, ya sea una copa, ya sea una parte del cuerpo humano”.

La muestra incluye pinturas, pero también audiovisuales y cartas del artista en las que refleja su oposición al ‘blanqueamiento’ del régimen franquista a través de exposiciones internacionales

De hecho, y junto a la importancia del dibujo, siempre presente y “en la base de su trabajo matérico”, se revelan símbolos que se convertirán en habituales como las cruces, el muro, la cama y la puerta.

Homs recuerda que Tàpies defendía que “la materia es forma y se deforma, nunca nada permanece”.

Entre las pinturas matéricas más destacadas de la exposición destacan también Marró amb ditades laterals, Relleu gris amb dues taques negres, Pintura N.XXX y Pintura en blau.

Detalle de la obra 'Tela blanca con cartón cosido' (1963) de la exposición de Tàpies. Foto Marta Pérez EFE.
Detalle de la obra ‘Tela blanca con cartón cosido’ (1963) de la exposición de Tàpies. Foto: Marta Pérez | EFE.

Preeminencia internacional

También es en su treintena cuando el pintor realiza sus dos primeras exposiciones individuales en Estados Unidos, en la Marshall Field & Company de Chicago, y en la Martha Jackson Gallery de Nueva York. Precisamente esta galerista se convertiría en determinante para la representación de su obra en los Estados Unidos.

Otro punto de inflexión en su carrera fue el contacto con el crítico de arte Michel Tapié y el galerista Rodolphe Stadler, con quien expuso por primera vez en 1955-1956. Tapié y Stadler aglutinaron a una serie de artistas de Europa, Estados Unidos y Japón a los que se atribuyó una misma sensibilidad estética, quienes contribuyeron en los años sucesivos a cambiar el gusto artístico de la Europa de posguerra.

Durante este periodo la obra de Tàpies se expone en la III Bienal Hispanoamericana, en la Bienal de Venecia, en la Documenta y gana premios como el de la II Bienal de Sao Paulo o el premio de la República de Colombia.

En contra del ‘blanqueamiento’ de Franco

Sin embargo, como queda claro en unas cartas que se exponen en una de las vitrinas, Tàpies, en un momento en el que el régimen franquista quiere “blanquearse” a nivel internacional, escribe a sus galeristas de Nueva York y París para pedirles que no presten obra suya en exposiciones de ámbito oficial.

Detalle de la obra “Pintura en blau” (1955). Foto: Marta Pérez | EFE.
Detalle de la obra ‘Pintura en blau’ (1955) de Tèpies. Foto: Marta Pérez | EFE.

Contra su voluntad, como también queda reflejado en una de las salas, un coleccionista de Barcelona prestó tres pinturas en 1962 para la exposición oficial Modern Spanish Painting en la Tate Gallery de Londres, lo que provocó la denuncia del creador.

Amparándose en la ley de propiedad intelectual, que daba el derecho a los artistas a exponer públicamente su obra, Tàpies ganó el caso en los tribunales en 1963.

Todo ello queda documentado a través de documentos y recortes de entrevistas del artista en la época, como una en el semanario inglés The Observer en la que carga contra la dictadura de Franco, y otra en la que aseveraba que pintaba “con tierras y colorantes para expresar con materiales humildes y pobres algo de la vida que me parece horroroso”.

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