Picasso: el paso clave de la inspiración a la obra de arte

En el museo de Barcelona se presenta ‘Picasso. Los cuadernos’, que reúne 1.300 dibujos y bocetos del artista malagueño antes de ser volcados en los lienzos

Pablo Picasso casi nunca se desprendía de sus cuadernos. Los solía llevar consigo, sobre todo en su juventud, mientras caminaba por las calles, contemplaba obras de arte en museos, paseaba por parques o dejaba correr las horas en la mesa de un café.

En ellos apuntaba ideas, recuerdos, detalles; pero sobre todo, era una avanzada inicial de su genial talento, el lugar donde esbozaba un retrato, una mirada, una mano que se mueve fugaz, para después trasladarlo al lienzo.

Yo soy el cuaderno

“Yo soy el cuaderno”, llegó a decir en 1907, para retratar la importancia que estos librillos tenían en su proceso creativo.

En la exposición en Barcelona se ven 1.300 dibujos realizados en los 19 cuadernos de la muestra

Detalle de la exposición de los cuadernos de Picasso. Foto Quique García-EFE

Este proceso se puede descubrir en la muestra que se inauguró en el Museo Picasso de Barcelona, que se podrá ver hasta el 4 de abril.

Picasso. Los cuadernos presenta en orden cronológico el contenido de 19 cuadernos del artista malagueño, de los que 17 fueron donados por el pintor en vida y los otros dos -el ‘Carnet català’ y ‘el Carnet de la Tauromaquia’- se adquirieron en el 2000 y 2018.

Estos borradores son la punta del iceberg de los 175 cuadernos que llegó a tener Picasso, que por suerte la mayoría se conservan en diferentes museos y fundaciones del mundo.

Un viaje por el talento de Picasso

La muestra en Barcelona se estructura de manera cronológica. Como las páginas tienen una considerable fragilidad, el visitante puede explorar el contenido de cada uno mediante una tableta electrónica colocada a un lado, en donde se puede ver en detalle los dibujos y las obras originales a las que Picasso hace referencia.

Copia de Felipe IV realizada por Picasso (derecha) junto al cuadro original de Velázquez. Foto Quique García-EFE

El repaso de los bocetos y las anotaciones “desprenden una constelación de temas”, dijo la comisaria de la muestra Malén Gual en la presentación, donde giran conceptos como los retratos de su juventud y su familia, los paisajes, las copias de obras de otros artistas como Velázquez o Goya, los estudios académicos y la temática histórica y religiosa, entre otros.

La infancia y adolescencia

La primera parte se centra en la infancia y juventud del artista, con cuatro cuadernos de 1891 a 1895 donde se ven las estancias en La Coruña y Málaga. Entre sus páginas se encuentra el estudio de El viejo pescador.

La sala siguiente describe su paso por la Escuela de Bellas Artes de La Llotja de Barcelona, entre 1895 y 1897, con seis cuadernos donde están se encuentran las aproximaciones al futuro cuadro Primera comunión, que pintó cuando tenía 15 años.

La carta de Picasso a su amigo Joaquim Bas. Foto Quique García-EFE

En la siguiente se recorren los meses que Picasso estuvo en Madrid, entre octubre de 1897 y mayo de 1898. Allí se ven numerosos cuadros de El Prado, museo que Picasso visitaba una y otra vez tras haber abandonado, con decepción, los estudios de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Los cinco cuadernos madrileños contienen numerosos paisajes del Retiro, la Moncloa y del Madrid antiguo

Además de bocetos de obras de Velázquez y Goya, de quien copia algunos ‘caprichos’ y escenas de tauromaquia, los cinco cuadernos madrileños contienen numerosos paisajes del Retiro y la Moncloa, del Madrid antiguo, detalles de sus domicilios, así como escenas callejeras y personajes castizos.

De Cataluña a París

La cuarta sala se centra en el período en que Picasso visitó Horta de Sant Joan, el pueblo de la provincia de Tarragona donde dijo que allí había aprendido todo lo que sabía.

La obra ‘Primera Comunión’ es una de las que componen la exposición. Foto Quique García – EFE

En sus páginas desfilan personajes del pueblo y retratos de su compañera Fernande Olivier, como se ve en el ‘Carnet català’; además de revelar «un testimonio de su proceso creativo, ya que hay estudios para grandes composiciones como La toilette y Dos hermanos«, indicó la comisaria Gual.

En la quinta sala se acompaña a Picasso en su primer viaje a París, en el 1900, con el pintor Carles Casagemas, en que el primero no se cansa de captar escenas urbanas, ya sea estáticas o en movimiento, de planos generales o detalles.

Aquí también se encuentran anotaciones realizadas en el bar El Quatre Gats, donde Picasso realizó su primera exposición y en que era un habitual punto de reunión de la bohemia artística de Barcelona.

La última sala ilustra la pasión de Picasso por la tauromaquia, con dibujos del torero Pepe-Hillo, relacionado con el libro que publicó en 1959.

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