La larga (y fructífera) noche de Jaume Plensa

Esculturas monumentales y delicados dibujos nos sumergen en el poético mundo de la oscuridad y el sueño en una nueva exposición de Jaume Plensa en Barcelona

La oscuridad no es ausencia de luz. O al menos, no solo. La oscuridad es una forma de poesía que aleja la realidad e invita a entrar en un evocador mundo de imágenes que viven en nuestra memoria. La noche, puerta del sueño, es también un tiempo misterioso que, como a tantos artistas, inspira a Jaume Plensa. Precisamente a la noche oscura dedica su última muestra, que ya se puede ver en la barcelonesa Galería Senda.

La llarga nit (La larga noche) elogia ese tiempo suspendido y dilatado, capaz, asegura el artista barcelonés, “de infundir quietud e inspiración al alma de todo poeta”. En un ambiente onírico, las piezas expuestas, entre las que destacan las grandes esculturas suspendidas por hilos sutiles, representan a figuras en apariencia durmientes o silentes en las que sobresale una dimensión lúdica y contemplativa -típica del trabajo de Plensa pero que en estas piezas cobra una mayor dimensión-.

Varias de las esculturas están suspendidas a cm del suelo. Foto: Marta Pérez | EFE.

Grandes esculturas

La llarga nit incluye una serie de esculturas de gran tamaño pero también delicados dibujos con los que Plensa consigue crear una armonía perfecta entre luz y sombra, silencio y palabra, tiempo y espacio, idea y forma. La dimensión sonora y la luz conforman la materia prima invisible de la investigación escultórica de Plensa y, a partir de ella, emerge la figura humana en sus múltiples formas.

Entre las esculturas destaca Minna’s Words, que emerge con la presencia monumental que le dan sus casi dos metros de altura, suspendido. Calma y serenidad son los sentimientos que transmite esta joven que invita al silencio con un gesto de la mano y que no llega a tocar el suelo, suspendida del techo, detenida en un espacio liminal entre la tierra y el cielo, en el punto de contacto entre lo profano y lo divino.

Escultura en malla de acero de Jaume Plensa. Foto Marta Pérez EFE
Escultura en malla de acero de Jaume Plensa. Foto: Marta Pérez | EFE.

Por su parte, Invisible Ana es una cabeza en malla de acero que sobrevuela la sala delicadamente. La pieza forma parte de una serie de retratos femeninos que Plensa ha concebido como armaduras metálicas que, en lugar de blindar el cuerpo para protegerlo, muestran su fragilidad y sugieren que la vulnerabilidad es la auténtica fortaleza de lo humano.

Trabajos en papel

Imponente, con casi tres metros de altura, Laura Asia es una escultura en bronce con la que Plensa continúa su exploración de la perspectiva a través de la distorsión de la figura, una técnica plástica a la que recurre en muchas de sus piezas concebidas para espacios públicos y que invita al público a acercarse a la pieza y a caminar a su alrededor para desvelar el efecto óptico.

De frente, la joven que representa Laura Asia parece realista, pero una vez nos acercamos a ella, esta se revela como una figura que juega con la percepción del espectador. Como en todos sus retratos en bronce y mármol, la superficie de la cara es increíblemente suave, un homenaje a la pureza de la juventud.

La muestra incluye también dibujos creados expresamente para la ocasión. Foto Marta Pérez EFE
La muestra incluye también dibujos creados expresamente para la ocasión. Foto: Marta Pérez | EFE.

La exposición también incluye una serie de trabajos en papel, creados por el artista ex profeso para esta muestra. Realizados con simples trazos de carboncillo negro sobre papel Japón, estos delicados y singulares dibujos de Plensa se hacen eco de su incansable estudio de los rostros pueriles.

a.
Ahora en portada