Kandinsky: el maestro de la abstracción llega a Bilbao

El Museo Guggenheim de Bilbao presenta una muestra sobre el pintor ruso que lideraría la revolución de las formas en la primera mitad del siglo XX

Para Vasily Kandinsky el arte no tenía por qué mostrar paisajes, retratos, batallas y bodegones. El objetivo principal era la búsqueda de la necesidad interior del artista, un combustible para el alma que sólo se podía plasmar en figuras geométricas, biomorfas o que no tengan ningún sentido reconocible. Estos fueron los postulados que iniciarían su revolución de la abstracción.

Para conocer en profundidad cómo su obra lideraría las vanguardias artísticas de Occidente durante buena parte del siglo XX el Museo Guggenheim de Bilbao presenta la muestra Kandinsky, que se inaugurará este 20 de noviembre y se extenderá hasta el 23 de mayo.

Paisaje con chimenea de una fábrica. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum
Los inicios: Paisaje con chimenea de una fábrica. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum

La pasión de Guggenheim por Kandinsky

Las obras provienen del fondo pictórico de la casa matriz del museo, en Nueva York, que cuenta con 150 obras de este pintor.

El Museo Guggenheim de Nueva York cuenta con 150 obras de Kandinsky, de las cuales una buena parte se expondrán en la muestra de Bilbao

Precisamente el industrial Solomon Guggenheim empezó a coleccionar las obras de Kandinsky en 1929, y su pasión por el arte moderno le llevaría a abrir una década más tarde el Museo de pintura no objetiva, precursor del centro cultural de la Quinta Avenida.

Pintura con borde blanco. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum
Pintura con borde blanco. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum

Los lugares por donde pasó el pintor

La exposición se divide en cuatro espacios, que presentan las ciudades donde Kandinsky se instaló entre su búsqueda de creatividad y las agitaciones políticas de Europa.

Nacido en Moscú en 1866, en su paso a la adultez se instaló en Múnich, donde a principios del siglo XX incursionó en el paisajismo de la campiña de Baviera, con reminiscencias del grabado.

Fragmentos. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum
Fragmentos. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum

Pero hacia 1909 derivó a un estilo más expresionista, en su idea de que el arte sea un vehículo para colmar las necesidades espirituales, según declaraba.

Allí se integró al grupo de intelectuales de El Jinete Azul y poco a poco dio sus pasos hacia el mundo de la abstracción.

El reinado de la geometría

En su regreso a Moscú en 1914, tras el estallido de la Primera Guerra, reformuló su lenguaje a través de las figuras geométricas en el lienzo, y reforzó sus convicciones cuando en 1922 volvió a Múnich para integrarse al plantel de la escuela Bauhaus, que coincidía en su ideal que la arquitectura (y todas las artes) están para transformar al individuo y la sociedad.

En sus obras se ve cómo “el triángulo encarna acción y agresividad, el cuadrado significa paz y calma, y el círculo es el reino de lo espiritual y lo cósmico”, apuntan en el Guggenheim de Bilbao.

Impasible. Foto: The Hilla von Rebay Foundation
Impasible. Foto: The Hilla von Rebay Foundation

Los últimos años

Tras el cierre de la Bauhaus Kandinsky se instaló en Neuilly-sur-Siene, el barrio metropolitano de París que aloja al modernismo de La Defénse.

La escasez de la posguerra lo llevó experimentar con nuevos materiales, como arena y pigmentos; en un período en que se fascinó por las ciencias naturales y en que las formas geométricas cambiaron a figuras biomorfas, que recuerdan a los microorganismos observados por un microscopio.

Circulos en negro. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum
Círculos en negro. Foto: Solomon R. Guggenheim Museum

De la dureza de las formas geométricas en los últimos años Kandinsky cambió a la complejidad de figuras biomorfas, que recordaban a los microorganismos

Son años de coqueteo con el surrealismo de Jean Arp y Joan Miró (aunque no se integraó en el movimiento), de colores más suaves y de una producción intensa de obras; muchas de ellas de gran formato.

Retrato de Kandisky Museo Pompidou de París
Retrato de Kandinsky. Foto: Museo Pompidou de París

En 1942, con París invadida, tiene que cambiar a cuadros de dimensiones pequeñas; aunque no deja de crear, con las ciencias naturales como faro de inspiración.

Los nazis escondieron sus obras, los comunistas de la URSS las ocultaron durante generaciones. Sin embargo el talento de Kandinsky permaneció y ahora se lo puede contemplar en Bilbao.

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