El color de Matisse, más necesario que nunca

Presentada como una novela, el Centro Pompidou de París estrena una ambiciosa muestra de Henri Matisse para celebrar los 150 años de su nacimiento

Vacía de turistas. Bajo un cielo gris. Con toque de queda. Golpeada por un ataque al mismo corazón de la República. Pero también llena de personas que quieren vivir, salir, reír, pasear junto al Sena, disfrutar en sus restaurantes aunque sea hasta las 20.00 horas. París se rebela contra la oscuridad con civismo y cultura. Y nadie como Henri Matisse para poner color donde, por momentos, solo parece haber oscuridad.

El Centro Pompidou abre las puertas de una exposición Matisse comme un roman (Matisse, como una novela, en español) que debería haberse inaugurado en mayo pero que, tras ser pospuesta por el confinamiento, ve ahora la luz. Enmarcada en los actos de homenaje por el 150 aniversario del nacimiento del artista (Le Cateau-Cambrésis 1869- Niza, 1954) es también una de las mayores y más significativas muestras sobre Matisse, con más de 230 obras, entre ellas La danza, La alegría de vivir, Interior con berenjenas, Las tres hermanas, La blusa rumana o La tristeza del rey, pero también retratos, autorretratos, dibujos e incluso vidrieras, así como documentos y otros archivos.

Matisse, como una novela

Comisariada por Aurélie Verdier la exposición, que podrá verse hasta el 22 de febrero en la capital francesa, está narrada desde una perspectiva literaria. De hecho, su nombre rinde homenaje al libro ilustrado que el poeta francés Louis Aragon le dedicó en 1971, Henri Matisse, roman.

La exposición muestra 230 obras y más de 70 documentos y archivos. Foto: Ian Langsdon | EFE | EPA.
La exposición muestra 230 obras y más de 70 documentos y archivos. Foto: Ian Langsdon | EFE | EPA.

Si Matisse dijo una vez que “la importancia de un artista se mide por el número de signos nuevos ha introducido en el lenguaje del arte” esta muestra recorre, a través de nueve capítulos y una línea de tiempo que va desde 1980 y sus inicios tardíos como pintor hasta poco antes de morir, más de cinco décadas después, todas las innovaciones del maestro.

Pintor, escultor, dibujante y grabador, cada técnica ofrecía a Matisse una forma diferente de “escribir” su experiencia

El propio Louis Aragon, pero también otros escritores, críticos y poetas como Georges Duthuit, Dominique Fourcade, Clement Greenberg, Charles Lewis Hind, Pierre Schneider, Jean Clay y hasta Henri Matisse guían cada una de las secciones de la exposición, explicando una de las fases de su creación.

Pintor, escultor, dibujante y grabador, cada técnica ofrecía a Matisse una forma diferente de “escribir” su experiencia, relata Aragon. Durante toda su carrera el artista trató de explicar su propio proceso creativo y, según Verdier, era capaz de explicar su obra como nadie.

Así, en su época fauvista (1905-1906) en la que reformuló radicalmente el colory el dibujo explicaba un cuadro como “un bloque de luz formado por la armonía de varios colores”.

La exposición muestra también vidrieras y azulejos pintados por Matisse. Foto Ian Langsdon EFE EPA
La exposición muestra también vidrieras y baldosas pintadas por Matisse. Foto: Ian Langsdon | EFE | EPA.

Matisse polifacético

Más adelante se centró en ideas de lo decorativo, que tiene en Bodegón con berenjenas, de 1911, uno de los máximos exponente del lenguaje que empleó en este momento. Experimentó después con el cubismo (Cabeza blanca y rosa) y volvió a modelar con la luz hasta que, en la década de 1930, dio un nuevo giro a su enfoque, con la exploración de la ilustración de libros, como los Poemas de Stéphane Mallarmé. La verdure, el gran lienzo de 2,45 por 1,95 metros que pintó entre 1935 y 1943 es uno de sus lienzos más importantes de este periodo.

En 1947 Matisse prublicó Jazz, un libro experimental y rompedor con láminas que mezclan papeles recortados, formas y textos escritos a mano que abrió un nuevo momento creativo.

Llegó a afrontar obras muy diversas, como las vidrieras y las baldosas de cerámica de la capilla del Rosario de la orden de las Dominicas en Vence, un pueblecito en la Costa Azul francesa, que el artista entendió como un gran libro abierto en el espacio y que también tienen su representación en la muestra del Pompidou.

De este modo, explica la comisaria, “El visitante descubrirá toda la dimensión, las técnicas adoptadas por Matisse, por supuesto la pintura pero también el dibujo, capital para él, la escultura, menos conocida, y los grandes collage recortados que fueron para él la forma de unir dibujo y color, dibujo y pintura”.

Matisse en el Centro Pompidou de París. Foto Ian Langsdon EFE EPA
La muestra podrá verse hasta el 22 de febrero de 2021. Foto: Ian Langsdon | EFE | EPA.

Además, la organización de la muestra con el hilo conductor de la escritura permite, según Verdier, “estudiar los enlaces entre las distintas escrituras de Matisse: la plástica y la de las palabras, como hizo él en el libro Jazz, que articula texto e imagen y habla muy bien de quién es”.

Muchos de los lienzos y documentos expuestos permanecen normalmente ocultos en los archivos del Pompidou por su extrema fragilidad, por lo que la muestra es una ocasión extraordinaria para acercarse al legado del pintor.

Matisse y la alegría

Matisse ha pasado a la historia del arte como un maestro de la alegría. Sus fondos rojos, sus decoradas naturalezas muertas, sus desnudos o sus grandes lienzos llenos de luz sin embargo serían la fórmula para esconder su propia ansiedad y sus problemas de salud. “Todo su arte será el intento de esconder lo que era en realidad un trabajo intenso y laborioso. Con la idea de crear con la mayor economía de medios y simplicidad, acabará por caracterizar su obra con esa idea de felicidad que le es propia y que, en mi opinión, él mismo reivindicaba”, sentencia la comisaria. Una idea que es hoy más necesaria que nunca.

Obras del artista: © Succession H. Matisse.

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