Picasso desembarca en El Prado: así es el diálogo a tres bandas con El Greco y Velázquez

Entre obras de Velázquez y El Greco, el cuadro ‘Busto de Mujer’, de Pablo Picasso, puede verse ya en las salas del museo madrileño de El Prado

Siendo estudiante, Pablo Picasso acudía al Museo del Prado a hacer copias de sus maestros favoritos. Allí se empapó de Goya, de Velázquez, de El Greco. Y precisamente entre obras de estos dos últimos cuelga ahora un cuadro suyo, el primero en exponerse en la pinacoteca madrileña.

‘Busto de Mujer’. Foto: Foto: ©Museo Nacional del Prado.

Siendo estudiante, Pablo Picasso acudía al Museo del Prado a hacer copias de sus maestros favoritos. Allí se empapó de Goya, de Velázquez, de El Greco. Y precisamente entre obras de estos dos últimos cuelga ahora un cuadro suyo, el primero en exponerse en la pinacoteca madrileña.

Se trata de Busto de Mujer, un retrato realizado en 1943, que puede verse desde hoy en la sala dedicada a El Greco y ubicado junto a El bufón Calabacillas de Velázquez, dos de los artistas que más influyeron en la obra de Picasso.

Primer cuadro de Picasso en El Prado

La llegada de la obra, depositada por American Friends of the Prado Museum, se lee como el último capítulo de la relación histórica entre el pintor malagueño y el museo madrileño.

Siendo estudiante, Pablo Picasso acudía al Museo del Prado a hacer copias de sus maestros favoritos. Allí se empapó de Goya, de Velázquez, de El Greco. Y precisamente entre obras de estos dos últimos cuelga ahora un cuadro suyo, el primero en exponerse en la pinacoteca madrileña.
Busto de Mujer de Picasso en la sala 9 B de edificio Villanueva en el Museo Nacional del Prado. Foto: ©Museo Nacional del Prado.

Y es que el artista no solo pintaba aquí de joven -realizó incluso una copia de El Calabacillas que se encuentra actualmente en el Museo de Picasso en Barcelona-, una experiencia “fundamental” en su forma de concebir el arte, según el director del museo, Miguel Falomir.

El pintor siempre sintió predilección por El Prado, del que fue director, designado por el Gobierno de la República en 1936. Aunque nunca tomó posesión del cargo, sí que actuó en diversas ocasiones en calidad de director, por ejemplo, con motivo del llamamiento al Congreso de Artistas Americanos, en Defensa de las Actividades del Gobierno de la República.

Picasso, que fue designado director de El Prado por el Gobierno de la República en 1936, quiso que fuera en este museo donde se expusiese su ‘Guernica’ al volver del MoMA de Nueva York

También fue en este museo donde Picasso quiso que se expusiese el Guernica que pintó para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París en 1937 cuando pudiese volver a España y cuando las libertades públicas fueran restablecidas en Españas, según él mismo impuso como condición al depositarlo en el MoMA de Nueva York tras la derrota de la República.

Siendo estudiante, Pablo Picasso acudía al Museo del Prado a hacer copias de sus maestros favoritos. Allí se empapó de Goya, de Velázquez, de El Greco. Y precisamente entre obras de estos dos últimos cuelga ahora un cuadro suyo, el primero en exponerse en la pinacoteca madrileña.
Busto de Mujer es una donación de Aramont Art Collection a American Friends of the Prado Museum.

Busto de Mujer

El cuadro, pintado en un solo día, el 7 de octubre de 1943, es una respuesta de Picasso a la violencia de la Segunda Guerra Mundial. Como en otras imágenes femeninas pintadas en ese periodo, el artista deformó los rasgos de las figuras de un modo radical, aquí con trazos rápidos y muy seguros.

La resonancia de los tonos del fondo y la rotunda presencia del tipo femenino revelan los ecos de su gusto por lo español y su profundo conocimiento de nuestra tradición pictórica.

Velázquez y El Greco “permiten entender mejor” a Picasso, y viceversa, explica el conservador del Prado Javier Portus

La obra, en principio depositada por un periodo de cinco años tras los cuales se convertirá en una donación definitiva al museo, se encuentra ya en la sala 9B, dedicada retratos del Greco y junto a El bufón Calabacillas de Velázquez.

Además de admirador de la obra de Velázquez, Picasso participó activamente en la recuperación del maestro cretense al que, como otros artistas de vanguardia, consideró padre del arte moderno.

Siendo estudiante, Pablo Picasso acudía al Museo del Prado a hacer copias de sus maestros favoritos. Allí se empapó de Goya, de Velázquez, de El Greco. Y precisamente entre obras de estos dos últimos cuelga ahora un cuadro suyo, el primero en exponerse en la pinacoteca madrileña.
Busto de Mujer de Picasso frente a los retratos de El Greco. Foto: Fernando Alvarado | EFE.

Un diálogo a tres bandas

Se abre así un diálogo cuyo objetivo es permitir al visitante observar y distinguir en su obra las huellas del pasado así como los vínculos y afinidades con la tradición que hacen de él un artista muy consciente de la herencia de la gran pintura anterior.

La pieza, cuyo depósito fue aceptado por el Real Patronato del Prado en su última reunión, ha reabierto el debate sobre la separación de las colecciones de arte del Prado y el Reina Sofía. Según el real decreto de 1995 la fecha clave es el nacimiento de Picasso, los autores nacidos con anterioridad deben ir al Prado, y con posterioridad al Reina Sofía.

Sin embargo, según defiende Javier Portus, jefe de Conservación de pintura española hasta 1800 del museo, “Las obras del pasado y la del presente se iluminan mutuamente”. De este modo, Velázquez y El Greco “permiten entender mejor” a Picasso, y viceversa.

Siendo estudiante, Pablo Picasso acudía al Museo del Prado a hacer copias de sus maestros favoritos. Allí se empapó de Goya, de Velázquez, de El Greco. Y precisamente entre obras de estos dos últimos cuelga ahora un cuadro suyo, el primero en exponerse en la pinacoteca madrileña.
Busto de Mujer de Picasso en la sala 9 B de edificio Villanueva en el Museo Nacional del Prado. Foto: ©Museo Nacional del Prado.

Por ello, según Falomir, la llegada de Picasso al recorrido del Prado no es “un capricho, ni una ocurrencia”. A su juicio, puede gustar “más o menos”, pero desde el punto de vista histórico tiene sentido.

También, afirma, la donación “está absolutamente ajustada a la ley”. Al tiempo, el director ha descartado totalmente cualquier supuesta reclamación del Guernica: «El Guernica está maravillosamente bien en el Reina Sofía, no hay reclamación, ni la habrá”, ha zanjado.

La obra ‘Busto de Mujer’ cuelga ya en la sala dedicada al Greco y junto a un cuadro de Velázquez, dos de los artistas que más influyeron en Picasso

Bufones y distorsiones

Los bufones de Velázquez son una serie de “retratos inauditos”, sin parecido en ninguna otra tradición pictórica. En ellos, los personajes aparecen en poses excepcionales, en el caso de El Calabacillas, en el suelo en un rincón.

Picasso emula este “esfuerzo de distorsión” con su Busto de Mujer, donde deforma con violencia la cara de una mujer, partiendo por la mitad el rostro y sus pechos. La nariz parece la de un animal y los ojos miran a sitios diferentes.

El fondo está hecho en tono marrón, con una pincelada muy disuelta y muy parecida a la que usaba El Greco para sus retratos, ubicados en la pared contigua.

a.
Ahora en portada