Así influyó el arte ibero en el nacimiento del cubismo

Una muestra que explora la influencia del arte ibero en la obra de Picasso y el nacimiento del cubismo es la gran apuesta del Centro Botín en 2021

Aunque nació y pasó los primeros años de su infancia en Málaga, ciudad construida sobre un asentamiento fenicio fundado hace unos 2.800 años, no fue en España sino en Francia, concretamente en la sala de antigüedades orientales del Museo del Louvre, donde Pablo Picasso se familiarizó con el arte ibero. Era 1906 y el descubrimiento marcaría un auténtico punto de inflexión en la investigación formal del artista, hasta llegar a desencadenar el salto al cubismo en su trabajo.

Es la hipótesis que guía la exposición Picasso Ibero, la “primera muestra de esta importancia sobre la influencia del arte de los iberos en el trabajo de Picasso”, señalan sus organizadores en el Centro Botín.

Con una museografía diseñada especialmente por Jasmin Oezcebi que gira en torno al inédito diálogo entre las obras de Picasso y la escultura ibera -conocida especialmente por piezas como la Dama de Elche o la Dama oferente, la exposición es también es la “gran apuesta” del museo santanderino para esta temporada.

Tête féminine. Pablo Picasso. Foto: Centro Botín.

‘Picasso Ibero’

Ubicada en la segunda planta del centro cultural, la muestra, comisariada por Cécile Godefroy, con Roberto Ontañón Peredo como comisario asociado, reúne hasta 200 piezas de diferentes colecciones, desde obras de arte ibero, como las 41 piezas del Arqueológico Nacional de Madrid o las procedentes de los museos de Jaén, Albacete, Elche, Valencia, Córdoba, Teruel, Alcudia, Alcoy, Alicante o Carmona o las cedidas por la Universidad Bordeaux Montaigne y el Museo della Civiltà Romana de Roma. 

La exposición ‘Picasso Ibero’ protagoniza el programa expositivo del Centro Botín en 2021

También podrán verse, del 1 de mayo al 12 de septiembre, 14 piezas de la importante colección de arte ibero del Musée du Louvre, así como importantes préstamos de obras de Picasso procedentes del Musée national Picasso-Paris, de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA), del Museo Picasso Málaga, del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de la Fundación Juan March, del Musée national d’art moderne-Centre Pompidou, así como coleccionistas privados hasta sumar un total de 22 prestadores.

Influencias en Picasso

Con todo, promete ser una “exposición irrepetible”, explican sus responsables, que ofrecerá un panorama completo de las obras del artista desde su periodo protocubista hasta sus últimos años. También examinará el diálogo que va desde el período ‘ibero’ hasta las obras en las que resuenan -formal o conceptualmente- los grandes temas, características y prácticas del arte ibero, siendo estas últimas las que nos llevan hacia sus últimos años de creación y que incluyen una inmensa variedad de técnicas y gestos artísticos.

Pablo Picasso. Autoportrait, 1906.

Hieratismo, rigidez, el esquematismo en la definición de los rasgos anatómicos y, al mismo tiempo, el gusto por los detalles de atuendo y adornos corporales son algunos rasgos del arte ibero, así como las decoraciones cerámicas, geométricas o figurativas de enorme expresividad y acusada personalidad.

Tras descubrir las obras del Louvre, entre ellas las esculturas del Cerro de los Santos o la propia Dama de Elche, Picasso comienza a realizar dibujos preparatorios, esculturas y pinturas directamente inspiradas en ellas y así el arte ibero -junto a la escultura del Románico catalán o el arte africano y de Oceanía- se convierte en un elemento de su proceso de experimentación que conduciría a los albores del cubismo.

El arte ibero se convierte en un elemento del proceso de experimentación de Picasso que conducirá a los albores del cubismo

El artista da así -como ya hicieran también otros representantes de las vanguardias de inicios del siglo XX- un giro a lo originario, a lo primitivo, a lo no contaminado por el arte neocláisco. Lo ibero le sirvió para “representar una compleja noción de autenticidad”, explican desde el Centro Botín, y a la vez le dotó de “elementos formales que incorporará a su nuevo lenguaje, ahora auténticamente personal y despojado de todo rastro académico”.

Pablo Picasso. Deux femmes nues, 1906.

Especialmente notable en su obra entre 1906 y 1908, la influencia de la escultura ibera reafirmó a Picasso en la necesidad de distanciarse de la realidad. Se puede comprobar en la forma en que comenzó a representar a sus modelos, tal y como se explican en la muestras: “menos subjetiva, con rasgos faciales sintéticos y simplificados, tendiendo a la máscara y a una economía generalizada de formas y colores”. Esta evolución estilística le hace inventar un nuevo lenguaje, una forma radical de representación que surgirá un par de años después bajo el nombre de Cubismo.

El arte ibero reapareció en varias ocasiones en la obra de Picasso después del período histórico 1906-1908 y constituyó una referencia de gran importancia que confirmó la necesidad de Picasso de romper con los cánones estéticos tradicionales y reinventarse sin cesar a partir de un “pasado oculto”.

Por ejemplo, el artista volvió a mirar al arte ibero a principios de los años treinta en la excepcional escultura de El Beso o en los relieves Acróbata y Guerrero (MAN, Madrid).

También se aprecia su influencia en algunos de sus cuadros fechados entre 1928-29, como Le Minotaure o El beso, ambos expuestos en el Musée national Picasso-Paris. Lo mismo ocurre con las pequeñas esculturas de exvotos ibéricas de Picasso, como Mujer con una naranja (1934, Musée national Picasso-Paris) o Mujer con un jarrón (1933, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid), todas ellas en deuda con la Dama oferente del Cerro de los Santos.

Pablo Picasso. La femme au vase, 1933.

Arte ibero

Para Cécile Godefroy, la muestra permitirá “divulgar a un mayor número de personas la diversidad y el estilo artístico del pueblo ibero, todo ello a través del mayor conjunto de obras nunca antes expuestas y que, además, dialogan con el trabajo de Picasso”.

Investigar y profundizar en aspectos menos conocidos del proceso creativo de un gran maestro del arte moderno, como en este caso Picasso, es para la directora ejecutiva del Centro Botín, Fátima Sánchez, parte de la importancia de la muestra “Como ya hicimos con las exposiciones anteriores de Joan Miró o Alexander Calder, revelando en este caso la importancia de la Historia en su trabajo, lo cual resulta enriquecedor y nos permite observar y disfrutar del arte desde una nueva perspectiva”.

Un comité científico formado por Teresa Chapa Brunet, Hélène Le Meaux, Alicia Rodero Riaza y Rubí Sanz Gamo y coordinado por Pierre Rouillard, ha apoyado el trabajo para desarrollar esta exposición, que se completa con un catálogo, coeditado por la Fundación Botín y La Fábrica, que ahonda en las claves sobre el arte ibero y su influencia en Picasso.

a.
Ahora en portada