Oteiza y Chillida: un cara a cara póstumo entre dos gigantes del arte

Se admiraban y se criticaban, tuvieron carreras paralelas y estuvieron distanciados durante décadas. Una exposición en Valencia reconcilia el legado de Oteiza y Chillida

Han tenido que pasar casi dos décadas desde el fallecimiento Oteiza y Chillida para que una exposición haya logrado mostrar sus obras frente a frente. O, más bien, al lado. Porque esta muestra que se puede ver en la Fundación Bancaja de Valencia hace dialogar por primera vez las obras de los dos artistas vascos y lo hace con una intención casi sanadora.

Chillida y Oteiza ‘dialogan’ en una muestra en Valencia. Foto: Ana Escobar | EFE.

Han tenido que pasar casi dos décadas desde el fallecimiento Oteiza y Chillida para que una exposición haya logrado mostrar sus obras frente a frente. O, más bien, al lado. Porque esta muestra que se puede ver en la Fundación Bancaja de Valencia hace dialogar por primera vez las obras de los dos artistas vascos y lo hace con una intención casi sanadora.

Por eso la exposición, que lleva por nombre Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Diálogo en los años 50 y 60 “no va de los años del distanciamiento entre ellos, va de los años de la amistad”, según ha explicado su comisario, Javier González de Durana.

El objetivo pasa por aproximar las figuras históricas de Oteiza y Chillida y conciliar el importante legado que los dos artistas dejaron.

Oteiza y Chillida se encuentran… en Valencia

Las 120 obras que componen la exposición, que podrá verse hasta el próximo mes de marzo, se enmarcan entre 1948 y 1969, un periodo de amistad y cercanía entre ambos artistas y en el que cada una contemplaba con atención e interés la obra del otro.

Han tenido que pasar casi dos décadas desde el fallecimiento Oteiza y Chillida para que una exposición haya logrado mostrar sus obras frente a frente. O, más bien, al lado. Porque esta muestra que se puede ver en la Fundación Bancaja de Valencia hace dialogar por primera vez las obras de los dos artistas vascos y lo hace con una intención casi sanadora.
La obra ‘Cabeza de apóstol’ de 1953 de Jorge Oteiza en la muestra. Foto: Ana Escobar | EFE.

Pese al escepticismo inicial al proyecto, explica, las obras, colocadas “en estricto plano de igualdad”, son capaces de dialogar en un recorrido expositivo que ofrece una conversación entre sus pensamientos estéticos y sus realizaciones escultóricas.

Lo hacen, eso sí, en Valencia, ya que según González de Durana en el País Vasco no habría sido posible: “aún son prisioneros de los prejuicios de la historia de confrontación”, explicaba durante la inauguración de la exposición.

La exposición ha logrado reunir a las dos instituciones legatarias de los artistas: Fundación Museo Jorge Oteiza y Chillida Leku

Por eso, y pese al ‘no’ que recibió inicialmente, el comisario puso como condición para organizar la muestras que colaborasen las dos instituciones legatarias de ambos artistas: la Fundación-Museo Jorge Oteiza y Chillida Leku, un hecho inédito hasta el momento.

Han tenido que pasar casi dos décadas desde el fallecimiento Oteiza y Chillida para que una exposición haya logrado mostrar sus obras frente a frente. O, más bien, al lado. Porque esta muestra que se puede ver en la Fundación Bancaja de Valencia hace dialogar por primera vez las obras de los dos artistas vascos y lo hace con una intención casi sanadora.
La pieza ‘Rumor de limites V’ de 1959 Eduardo Chillida. Foto: Ana Escobar | EFE.

Fue necesaria mucha diplomacia y diálogo y más de una vez hubo que tragar saliva. Pero frente a esas heridas aún abiertas, el comisario considera que la muestra las puede “suturar”.

Dos figuras clave en la escultura europea del siglo XX

La muestra, dividida en tres partes, se articula desde una perspectiva cronológica que arranca en 1948 con sendos viajes -cuando Oteiza regresa a España después de su larga estancia en Latinoamérica y Chillida se marcha a París con la voluntad de convertirse en escultor-, y concluye en 1969 con la culminación de la estatuaria del Santuario de Arantzazu por parte de Oteiza y la instalación de la primera gran obra pública de Chillida en Europa ante el edificio parisino de la Unesco.

En esos años aún no había llegado el distanciamiento que González atribuye al “clima de bipolaridad social, política e ideológica” en el País Vasco, que utilizó a ambos como “puntas de lanza en el campo de la cultura para intereses no artísticos, sino de confrontación ideológica”.

Han tenido que pasar casi dos décadas desde el fallecimiento Oteiza y Chillida para que una exposición haya logrado mostrar sus obras frente a frente. O, más bien, al lado. Porque esta muestra que se puede ver en la Fundación Bancaja de Valencia hace dialogar por primera vez las obras de los dos artistas vascos y lo hace con una intención casi sanadora.
‘Apostolario de Arantzazu | Pedro y Pablo’, 19536-69 de Oteiza. Foto: Ana Escobar | EFE.

Además de las obras cedidas por las legatarias, también pueden verse piezas procedentes de varias colecciones públicas y privadas, entre ellas el Laoconte de Oteiza de la Cámara de Comercio de Córdoba o dos de las cuatro puertas de la basílica de Arantzazu en Gipúzcoa creadas por Chillida.

La exposición, primera que establece un diálogo entre las obras de Oteiza y Chillida, abre la puerta a explorar otras caras y otros paralelismos entre ambos

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo de Bellas Artes de Bilbao, IVAM, Museo Guggenheim Bilbao, Colección Iberdrola, Fundación “la Caixa”, Colección Kutxa, Colección de Arte Banco Sabadell, Colección Banco de España, Museo Universidad de Navarra, Fundación María José Jove, Fundación Santander, Colección Hortensia Herrero, Colección Arango, Colección Daza Aristi o Fundación Azcona son otras de las instituciones que han cedido piezas.

Un diálogo con múltiples caras

Este diálogo entre los dos artistas recorre diferentes etapas en esta muestra: desde los primeros momentos en que se reconoce una tendencia común a trabajar sobre la figura humana (primitivista-expresionista en Oteiza y clasicista-arcaizante en Chillida) a los diferentes y singulares lenguajes que adquieren a partir de los primeros años 50.

Han tenido que pasar casi dos décadas desde el fallecimiento Oteiza y Chillida para que una exposición haya logrado mostrar sus obras frente a frente. O, más bien, al lado. Porque esta muestra que se puede ver en la Fundación Bancaja de Valencia hace dialogar por primera vez las obras de los dos artistas vascos y lo hace con una intención casi sanadora.
‘Concrecion’, 1955, Chillida. Foto: Ana Escobar | EFE.

El comisario reconoce que hay “muchas más caras” del diálogo Oteiza-Chillida que la que se presenta en esta muestra, por lo que su importancia radica precisamente en abrir la puerta por primera vez a esos paralelismos. En su opinión, habrá más exposiciones en el País Vasco que sigan esta estela.

Incluso esta misma, según los responsables de la Fundación Bancaja, que se muestran “satisfechos” de poder contribuir a que se vaya cerrando un “tema enquistado”.

a.
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