Los híbridos de la moda: kimono y guardapolvo

El kimono pisa fuerte esta temporada: una prenda cómoda, polivalente, a veces sensual, y por primera vez apta para todas las edades, alturas y volúmenes

Hay una prenda que, más allá de moda y de tendencias, se instala en los armarios (en los vestidores si el poder adquisitivo es elevado, porque la clase más pudiente tiene eso, vestidor y no armario). Se instala por cómoda, por polivalente, híbrida, en muchos casos sensual y por primera vez apta para todas las edades, alturas y volúmenes. Es el kimono.

Foto: Mis Kemonos.

Corren tiempos extraños y la moda no es ajena a ellos ni lo ha sido nunca puesto que el momento sociológico y económico son los que marcan de cerca. Primero, en 2020, fue un confinamiento para el que era del todo innecesario rebuscar prendas en el armario. El aparato social se estableció a través de encuentros virtuales para los que solo era necesario cuidar el llamado plano americano (de medio pecho hacia arriba).

Después llegaron las restricciones, una detrás de otra y de acuerdo a la agresividad de un virus desconocido, que también acotaron el estilo. El urbano sobre todo. ¿Vestirse para salir a cenar? Imposible, los restaurantes estaban cerrados. ¿Renovar el neceser del maquillaje con bases, pintalabios y sombras de los colores de moda? ¿Para qué? ¡Si la mascarilla oculta medio rostro!

Las pasarelas de moda del año 2022, tanto la madrileña Mercedes-Benz Fashion como la barcelonesa 080, dejaron libertad absoluta para vestir desde lo más asumido (decir lo más clásico sería ofensivo), como las propuestas de Ángel Schlesser o Lebor Gabala, cada uno en su línea, hasta los aspectos más deconstructivos de las prendas de acuerdo al lenguaje estético, por ejemplo, de On Rush, o las paletas de intensos colores de Agatha Ruiz de la Prada y Custo.

Hay una prenda que, más allá de moda y de tendencias, se instala en los armarios (en los vestidores si el poder adquisitivo es elevado, porque la clase más pudiente tiene eso, vestidor y no armario). Se instala por cómoda, por polivalente, híbrida, en muchos casos sensual y por primera vez apta para todas las edades, alturas y volúmenes. Es el kimono.
On Rush no puede negar su personal y único lenguaje estético.

También el estilo boho-chic, con sus reminiscencias del ‘hipismo’, se instala en el hueco que ya lleva años ocupando y siempre aporta su guiño de frescura y naturalidad.

O sea, hay donde elegir si es que hay donde lucirlo, claro está, porque el pasillo de casa no es el mejor escenario. Alentadas por las vacunas anti covid, van abriéndose ya las fronteras del confinamiento y los escaparates de la moda están a la expectativa de quien pueda acceder a ellos, que esa es otra de las cuestiones que afectan al sector: el bolsillo.

Otro aspecto que ha variado en las pasarelas de moda es la temporalidad de las propuestas, de modo que mientras unos presentan pronto moda (temporada inmediata), otros intentan, como siempre han hecho, instalar sus prendas en las temporadas venideras. Es decir, sobre las pasarelas virtuales se ha visto moda para las 4 estaciones. El caso es vender, y si la compulsión por la compra llega con la primavera, hay que vender prendas de primavera. Es como la famosa frase “si tienes limones, haz limonada”. Al final de lo que se trata es de sacarle jugo a los días.

Hay una prenda que, más allá de moda y de tendencias, se instala en los armarios (en los vestidores si el poder adquisitivo es elevado, porque la clase más pudiente tiene eso, vestidor y no armario). Se instala por cómoda, por polivalente, híbrida, en muchos casos sensual y por primera vez apta para todas las edades, alturas y volúmenes. Es el kimono.
Miskemonos, la marca especializada en kimonos y prendas híbridas.

Kimono y guardapolvo

Hay una prenda que, más allá de moda y de tendencias, se instala en los armarios (en los vestidores si el poder adquisitivo es elevado, porque la clase más pudiente tiene eso, vestidor y no armario). Se instala por cómoda, por polivalente, híbrida, en muchos casos sensual y por primera vez apta para todas las edades, alturas y volúmenes. Es el kimono.

Japón lo inventó en tiempos ancestrales y Europa lo adaptó en 1910 en Paris de mano del diseñador Paul Poiret, que rompió los esquemas de la Alta Costura y propuso algo a lo que pocas mujeres se resistieron: fuera corsés, fuera patrones de sastrería convencional y espacio para drapeados y tejidos con formas que se movieran de manera fluida sobre el cuerpo. La comodidad había llegado a la moda y se dejaba ver en prendas y joyería.

El Orientalismo se hizo con todos los sectores sociales, desde la aristocracia hasta los rincones más recónditos de lo políticamente incorrecto. El rectángulo de seda se vio tanto en la Ópera (Giacomo Puccini y su Madame Buterffly tuvieron bastante que ver en ello) como en los burdeles. No era solo la comodidad al ponérselo, también era la facilidad de desprenderse de él.

Además su caída permitía dejar al descubierto un hombro, o los dos, y esa es la parte del cuerpo que apenas se deteriora con los años. La prenda no puede ser más completa, sobre todo por su esencialidad, y de nuevo está entre nosotros invadiendo, de momento, las redes sociales y las calles.

Hay una prenda que, más allá de moda y de tendencias, se instala en los armarios (en los vestidores si el poder adquisitivo es elevado, porque la clase más pudiente tiene eso, vestidor y no armario). Se instala por cómoda, por polivalente, híbrida, en muchos casos sensual y por primera vez apta para todas las edades, alturas y volúmenes. Es el kimono.
Un claro ejemplo de la fusión de kimono y guardapolvo, de The Gipsy Truck.

Prendas híbridas

En realidad se ha convertido en un sobretodo y se fusiona con otra prenda de muy diferente origen, el hupalandas o guardapolvo que se usaba en el campo para proteger la ropa en algunos trabajos duros. Fue Thomas Burberry quien después de ver cómo los pastores escoceses soportaban durante horas la lluvia averiguó que untaban sus hopalandas con grasa de las ovejas para que el agua resbalara. Así nació el primer trench Burberry a finales del siglo XIX, lo que viene siendo la gabardina.

En cualquier caso ambas prendas coinciden en su adaptación al presente, desaparecen los cinturones del kimono (o no, eso es aleatorio) y los botones del guardapolvo, y se presentan como sobretodos de verano para dar paso a un democrático estilo en el que seda, viscosa y algodón conviven sin conflicto adaptados a todos los cuerpos y sexos, hombre y mujer.

Lo que cuenta, una vez más, es la funcionalidad. Y si vinieran mal dadas, ambas prendas, estas si, sirven para caminar por el pasillo de casa aunque sea para no olvidar moverse con glamour. Son las prendas híbridas de la moda.

(Foto de portada: Mis Kemonos)

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