La Bomba o cómo Jacquemus devolvió a la pamela el protagonismo estival

Simon Porte Jacquemus reinventa el que fuera el complemento estival favorito de iconos de estilo como Jane Birkin o Brigitte Bardot. ¿Estamos ante la nueva vida de este accesorio?

Cuando hace un par de años Dua Lipa cantaba el estribillo de One Kiss, su exitoso tema del verano junto a Calvin Harris, seguramente no fuese consciente de que estaba llevando una Bomba en su cabeza. El sombrero de rafia XXL era parte de uno de los total looks que la cantante lucía en el vídeo, y se hizo viral en cuestión de semanas. Hoy es uno de los accesorios más buscados (y también vendidos) del verano.

Estandarte de la moda hippie, el sombrero de ala ancha tuvo su época dorada gracias a estrellas del celuloide galo como Brigitte Bardot quien, ya a mediados de los 50 y a punto de convertirse en sex symbol e icono de estilo global, lo paseaba por la Costa Azul tan solo acompañado de un bikini y unas alpargatas.

Un complemento con historia

La historia de la ‘pamela’, sin embargo, se remonta a principios del siglo XVIII: primero con el pintor inglés Thomas Gainsborough, quien retrataba a las aristócratas de la época llevando el sombrero que pasó a ser conocido por su propio apellido (Gainsborough chapeau) y, definitivamente, unos años más tarde, con el éxito de la novela de Samuel Richardson (Pamela o la virtud recompensada, de 1740), por el de su protagonista. 

Estrellas del celuloide francés se enamoraron de la pamela. Foto: Henry Clarke/Condé Nast via Getty Images.

Sombrero Bomba

Combinando practicidad y statement, este tipo de sombrero siempre ha tenido la función de proteger del sol en los meses más calurosos y servir de objeto de estatus de un modo más decorativo (como era el caso de las carreras de caballos o picnics del s. XVIII).Del clásico canotier francés a la pamela XXL de rafia solo hay diez años de diferencia, pero el código es el mismo: aportar glamour a cualquier look, ya sea de día o de noche, en una gala o al borde del mar.

Dada la versatilidad del complemento, no es de extrañar que Jacquemus haya encapsulado la esencia de su Provenza natal en este pintoresco sombrero que, además se ha convertido en un poderoso elemento de marketing para su marca.

Recogiendo el espíritu de un antiguo modelo de Balenciaga (a su vez inspirado en los pescadores de su Guetaria natal y que en 2012 recuperó el entonces director creativo Nicholas Guesquiere), el Bomba tiene unos parámetros muy característicos.

En primer lugar, sus dimensiones; sin duda, el sombrero más grande lucido en las últimas décadas en la pasarela. Segundo, su forma (completamente esférico, pero con los bordes rizados y una ligera onda en su caída) y color (el clásico beige de rafia que luego daría paso a otros colores). Y tercero, y definitivo, su exclusividad.

Desde junio de 2018 está permanentemente agotado en sus tiendas, por lo que no solo se ha convertido en el símbolo más representativo de la marca, sino que también es una forma de statement en el mundo de la moda. Así, es habitual ver a algunas de las embajadoras y seguidoras más acérrimas de la marca (como Bella Hadid o Kendall Jenner) lucirlo con asiduidad en su Instagram.

El sombrero imbatible

Y es que la temporada anterior todo giraba alrededor del bucket hat (sombrero de pesca o le bob, según apoda la marca), el sombrero de paja sigue siendo un imbatible desde que la casa francesa (uno de los referentes de estilo millennial) lo coronase en sus campañas de 2018. A los pocos meses, y dado su éxito viral, la marca aseguró a continuidad del complemento con una versión algo más reducida y con la caída hacia abajo (el Valensole).

Tras una reedición de este último en negro como parte de su propuesta de otoño, una cuidada campaña terminó de consolidar el ascenso de la marca en internet, con el sombrero ‘pescador’ como principal protagonista del pasado verano; o, en la jerga de la marca: le grand chapeau Valensole. También Le Chapeu Santon, el primer remake del clásico canotier (en versión maxi) de 2017, pudo verse en las cabelleras de algunas de las influencers más seguidas del planeta, incluido en la del mismo Justin Bieber.

La cantante Lorde con el chapeau Santon de la colección.

Según Victoria Nogales, consultora de moda y estilista de celebrities, la clave del éxito del diseñador pasa, en gran medida, por el atractivo aspiracional de sus colecciones. “Jacquemus nos inspira, nos teletransporta a un viaje apetecible al sur de Francia y nos da sensación de vacaciones y bienestar”, comenta. “Tiene una imagen de marca que gusta a expertos de moda y no expertos, ya que está todo -desde imágenes de campaña a las localizaciones de sus desfiles- muy bien enlazado dentro de ese universo donde sus prendas transmiten artesanal, de piezas hechas a mano con mucho mimo”.

Es el caso del Bomba, aunque esta pieza haya resultado la estrella de la temporada por sorpresa hasta de la propia marca; “era una parte más de su colección pero ha sido el público quien ha elegido esta prenda como favorita. En realidad, no creo que haya nada que represente más unas vacaciones que una pamela”, concluye la estilista.

El modelo Valensole en la pasarela de Jacquemus. Foto: Mytheresa.

Un estado vacacional casi permanente que la firma ha sabido encapsular en otros complementos unidos al mundo del resort más asequible y que han dictado la tendencia de las fibras naturales que reina desde el pasado verano: el capazo Panier Soleil y el bolso Petit Baci.

Mientras que el primero es un modelo fabricado en cuero y paja, disponible en cuatro colores, el segundo es una propuesta mini del bolso de rafia desflecado en color fucsia o rafia natural; ambos, eso sí, tienen lista de espera. En un campo más atemporal, también el caso de su famoso Le Chiquito, un bolso tamaño XXS que se lleva a modo de brazalete y que cuenta con una nueva propuesta para su próxima temporada. Éste último es. junto con el Bomba, uno de los complementos más imitados de la firma en el sector high street.

Tampoco faltan detractores que apuntan a que la marca se ha inspirado demasiado fielmente en diseños del colombiano John Miranda, la marca contemporánea mexicana Olmos & Flores o una colección de Dior (by Gianfranco Ferré) del 92.

Después del estreno del Bomba, el site Diet Prada se apresuró a decir que este accesorio de la marca francesa no era más que “una muy bien pensada y definida cartografía de una pieza esencial que no solo precede al estilo Saint Tropez, tan denostado en las tendencias actuales, sino también a muchas otras representaciones en la últimas décadas”.

La pamela recupera el trono del verano

De forma colateral o no, lo cierto es que Jacquemus ha conseguido volver a poner el punto de mira en un complemento secundario y prácticamente relegado para el turismo estival, devolviéndole su carácter atemporal en las pasarelas y eventos más exclusivos.

Precisamente hace unos días, la marca anunciaba su nueva colección (presentada en streaming, aunque con un selecto público in situ) en unos pintorescos campos de trigo. Una colección que incluye propuestas para mujer y hombre y donde, quizá debido a los tiempos del confinamiento, no había reedición del Bomba. Pero quién sabe si en enero nos volverá a sorprender con una nueva forma de llevar el ya máximo exponente de la sofisticación en la cabeza o, simplemente, la archiconocida pamela pasará a la historia como lo hizo el Birkin.

a.
Ahora en portada