Los tapices de Rafael o cómo un trozo de la Capilla Sixtina aterrizó en Madrid

El Palacio Real inaugura una exposición con 9 tapices de Rafael idénticos a los que se crearon para acompañar los frescos de Miguel Ángel en el Vaticano

Esta es una historia de dos genios rivales, reyes coleccionistas, papas, frescos y tapices. Una historia que comienza en el Vaticano, pasa por Países Bajos y acaba en Madrid, concretamente en el Palacio Real, donde se inaugura una exposición que muestra, por primera vez, un conjunto de nueve tapices de Rafael.

Muestra Rafael en Palacio. Tapices para Felipe II. Foto Emilio Naranjo EFE.

Esta es una historia de dos genios rivales, reyes coleccionistas, papas, frescos y tapices. Una historia que comienza en el Vaticano, pasa por Países Bajos y acaba en Madrid, concretamente en el Palacio Real, donde se inaugura una exposición que muestra, por primera vez, un conjunto de nueve tapices de Rafael.

En el año del 500 aniversario de la muerte del artista, la galería central del Palacio Real de Madrid acoge una muestra singular sobre algunas de sus obras menos conocidas del artista de Urbino, el niño prodigio del Renacimiento: sus tapices.

Siguiendo sus hilos se puede desentrañar uno de los capítulos más interesantes de la historia del arte que involucra también a Miguel Ángel, el papa León X y el rey Felipe II.

Rivalidad entre genios

Encargados por León X, que quería dejar su huella en la Capilla Sixtina, Rafael dibujó una serie de cartones en 1515 sobre los que se tejerían los tapices que, con historias de los apóstoles, estaban destinados a decorar la parte baja de las paredes de esa sala, que están pintadas con cortinas falsas.

Esta es una historia de dos genios rivales, reyes coleccionistas, papas, frescos y tapices. Una historia que comienza en el Vaticano, pasa por Países Bajos y acaba en Madrid, concretamente en el Palacio Real, donde se inaugura una exposición que muestra, por primera vez, un conjunto de nueve tapices de Rafael.
Muestra «Rafael en Palacio. Tapices para Felipe II». Foto: Emilio Naranjo | EFE.

En 1519, en la misa de San Esteban, se vieron por primera vez y causaron tal revuelo que todos los grandes monarcas de la época, como Enrique VIII de Inglaterra o Francisco I de Francia, quisieron su propio ejemplar. El maestro de ceremonias del Vaticano Paride de Grassi recogió en sus diarios el “estupor y la admiración” del público ante las obras, que ilustraban escenas poco comunes en el repertorio religioso como La curación del paralítico o La pesca milagrosa.

Para entender la importancia de estos tapices hay que saber que eran considerados obras más exclusivas que los cuadros en la época y, de hecho, su coste fue mayor que el de los propios frescos de Miguel Angel.

La muestra ‘Rafael en Palacio. Tapices para Felipe II’ es la primera exposición de Patrimonio Nacional tras el confinamiento

Rafael llevó los tapices a la modernidad: donde antes había horror vacui y figuras apelmazadas, ahora desfilaban figuras perfectas, paisajes, perspectiva y una historia fácil de entender.

“La serie marcó un antes y un después en el género”, explica a Efe la conservadora de tapices de Patrimonio Real, Concha Herrero, comisaria de la exposición, la primera organizada por Patrimonio Nacional desde el confinamiento.

Esta es una historia de dos genios rivales, reyes coleccionistas, papas, frescos y tapices. Una historia que comienza en el Vaticano, pasa por Países Bajos y acaba en Madrid, concretamente en el Palacio Real, donde se inaugura una exposición que muestra, por primera vez, un conjunto de nueve tapices de Rafael.
La serie de Rafael supuso la modernización de los tapices. Foto: Emilio Naranjo | EFE.

Sin embargo, Rafael murió sin ver expuestos sus tapices, que solo volvieron a salir en contadas ocasiones de los archivos. Una falta de presencia que la leyenda atribuye a Miguel Ángel, que no quería que sus frescos rivalizaran con la famosa obra.
El pasado febrero, sin embargo, y con motivo de una exposición excepcional para conmemorar el quinto centenario de la muerte de Rafael, el Vaticano colocó los tapices durante una semana en el lugar para el que se habían ideado.

Los tapices llegan a Madrid

La fama de los tapices se extendió por Europa, todos los grandes monarcas de la época como Enrique VIII de Inglaterra, Francisco I de Francia y Felipe II querían su propio ejemplar. Este último lo consiguió en el taller de Jan van Tieghem en los Países Bajos, durante el viaje que realizó para casarse con María Tudor.

Todos los monarcas de la época querían una serie de los tapices de Rafael: Felipe II consiguió la suya en el taller de Jan van Tieghem en los Países Bajos

Esos son los tapices que ahora pueden verse en el Palacio Real gracias a la muestra Rafael en Palacio. Tapices para Felipe II, y además verlos en un excepcional estado de conservación, mejor aún que los del Vaticano, ya que están hechos en seda y lana y no con hilo de oro y plata, por lo que no se han oxidado, explica la responsable de la exposición..

En los paños pueden verse escenas como La curación del paralítico, La lapidación de San Esteban, La conversión de Saulo o La pesca Milagrosa, este último uno de los favoritos de Carmen García Frías, conservadora de pintura y experta en Rafael de Patrimonio Nacional.

Esta es una historia de dos genios rivales, reyes coleccionistas, papas, frescos y tapices. Una historia que comienza en el Vaticano, pasa por Países Bajos y acaba en Madrid, concretamente en el Palacio Real, donde se inaugura una exposición que muestra, por primera vez, un conjunto de nueve tapices de Rafael.
Foto: Emilio Naranjo | EFE.

“Son unos tapices espectaculares, son como verdaderas pinturas. El paisaje tiene una importancia primordial, los artesanos reprodujeron las gradaciones de color del agua o la vegetación de una manera espectacular”.

De Rafael y de Goya

Los de Rafael son solo algunos de los que integran la colección de más de 3.000 de estas piezas de Patrimonio Nacional, una de las más importantes del mundo.

Además de 500 paños de la misma época y dimensiones de los expuestos hoy, conservan “algo que no tiene nadie”: los tapices de Goya, un pintor que, como Rafael, revolucionó el género.

“El arte del tapiz es uno de los artes menos promulgados”, explica Herrero. También de los menos estudiados. Algo que García Frías se propone solucionar, por lo que, advierte, tendrán especial presencia en el futuro Museo de Colecciones Reales.

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