Las joyas de Amarguilla: el increíble hallazgo arqueológico que no se excavó en la tierra sino en internet

Rescatadas gracias a una investigación a contrarreloj, las 623 joyas andalusíes del siglo XI del Tesoro de Amarguilla se exponen por fin en el Museo Arqueológico de Córdoba

Lo llaman ‘tesorillo’ pero el conjunto de 623 piezas de orfebrería de la época califal cordobesa del siglo XI entre las que se cuentan brazaletes, pendientes o anillos de oro, plata, cuarzo, coral rosa o aljófares -perlas irregulares- constituye un tesoro con mayúsculas cuyo valor rivaliza en espectacularidad con la forma en que se ha recuperado: una operación policial que bien podría haber sido el guión de una serie de ficción.

Una foto en redes sociales desató la investigación. Era el 20 de febrero de 2020. Un arqueólogo cordobés siguió el rastro hasta una web de compraventa en internet donde se ofrecían las piezas al mejor postor.

Inmediatamente dio cuenta a los agentes policiales que velan por la protección del patrimonio y estos, tras una “investigación a contrarreloj”, pudieron recuperar en Baena (Córdoba) este tesoro único, entre cuyas piezas destaca una estrella de oro de seis puntas.

Tesoro de Amarguilla. Foto: Salas | EFE.

Una operación de película

Lo contaba el subinspector de la Policía adscrita a la Junta de Andalucía, Joaquín Gómez, durante la inauguración de una exposición en el Museo Arqueológico de Córdoba donde se muestra este excepcional conjunto de joyas andalusíes hasta el próximo 6 de junio, cuando entrarán a formar parte de la colección permanente del museo.

El origen del tesoro se estima en un posible ocultamiento en los años siguientes al fin del Califato Omeya, en el siglo XI

Tras las primeras pesquisas, según Gómez, las pistas condujeron a diferentes actuaciones en las localidades cordobesas de Lucena, Luque y Baena. Durante ese tiempo se tomó declaración a varios ciudadanos y el “cerco se estrechó” hasta un vecino de Baena, quien condujo a los investigadores hasta una nave industrial donde guardaba el tesoro que, según su testimonio, había hallado oculto casualmente en la finca de la Amarguilla, de ahí el nombre con el que se ha bautizado la colección.

Las piezas se han situado cronológicamente en los comienzos del siglo XI. Se cree que alguien las ocultó “en tiempos de convulsiones políticas y militares, como la de la ‘fitna’ (guerra civil) de finales del Califato Omeya”, según la directora del Museo Arqueológico de Córdoba, María Dolores Baena.

Vista de la exposición Las Joyas de Amarguilla. Foto: Salas | EFE.

El último objetivo de la investigación era “evitar la posibilidad de que dichas piezas pudieran entrar a formar parte del comercio ilegal”, según relataba orgulloso el subinspector, quien celebró la colaboración entre las diferentes instituciones y se mostró partidario de reforzar el Grupo de Investigación de Patrimonio Histórico de Córdoba debido al “importante legado” que aún guarda esta provincia.

Tesoro de Amarguilla

La colección de objetos, que integran el que posiblemente sea el tesoro califal mejor conservado de los dieciséis de los que se tienen constancia en todo el mundo, entre los que se cuentan los de Charilla y Ermita Nueva, ambos en Jaén, o el de Loja (Murcia), cuenta con un “valor excepcional” según el museo.

Así, el tesorillo, integra una colección de 623 piezas del siglo XI, entre ellas 98 obras de oro, plata y plata sobredorado, 14 cuentas de cuarzo y cristal de roca, 4 cuentas cilíndricas de coral rosa y 476 aljófares, como se denomina a las perlas irregulares.

El Museo Arqueológico de Córdoba presenta por primera vez este tesoro en una muestra temporal que puede visitarse hasta el 6 de junio

Forman brazaletes; pendientes o anillos que fueron encontrados “en muy mal estado” según la delegada de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba, Cristina Casanueva, pero que se han recuperado tras un “minucioso estudio y trabajo” que ha contado con una inversión de 15.000 euros.

Las piezas destacan por el virtuosismo en su ejecución. Foto: Salas | EFE.

En este conjunto destacan especialmente las ajorcas -pulseras o brazaletes- ausentes de otros tesoros de este tipo. Se han encontrado dos pares, uno en plata, se cree que para los tobillos o brazos, y otro en plata sobredorada de menor tamaño. Todas están rematados con estilizadas cabezas de serpiente y construidas en un finísimo granulado.  

También “excepcionales” son las arracadas (pendientes) de las que se han descubierto tres pares, así como alfileres y colgantes de oro, anillos de plata y plata sobredorada, cadenas y cuentas.

Sin embargo, si hay una joya destacada, esta es la delicada filigrana de oro que forma una estrella de David. Ejecutada con gran virtuosismo técnico, es una “pieza única, con una fuerte carga religiosa”. La estrella de seis puntas es un símbolo muy empleado por las culturas semitas desde la Antigüedad, pero sobre todo por el pueblo judío.

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