La metamorfosis de Miquel Barceló llega a Málaga

El Museo Picasso Málaga presenta a un Miquel Barceló que se atreve con todos los campos de arte, en una transformación continua reflejada en un centenar de obras

Miquel Barceló aterriza en el Museo Picasso Málaga con una ambiciosa muestra que recorre su carrera de los últimos años.

Desde el 27 de enero el museo andaluz presentará un recorrido por sus inquietudes artísticas y personales a través de un centenar de trabajos creados entre 2014 y 2020, en donde el mallorquín se maneja con igual comodidad y destreza entre la cerámica, la pintura, la acuarela y la escultura.

La metamorfosis artística

La palabra ‘metamorfosis’ sintetiza el sentimiento artístico de Barceló, reconocido por obras como la cúpula de las Naciones Unidas en Ginebra y el retablo cerámico de la catedral de Palma, entre otras obras.

Cada uno de sus trabajos conduce a otro, “en un proceso de reinvención cíclica”, dicen en el Museo Picasso.

Cerámicas de Barceló. Foto: Jesús Domínguez-Museo Picasso Málaga

El arte como un todo

Es un viaje donde se comprende como Barceló, como Pablo Picasso, entendían a la cerámica, el dibujo y la pintura como experimentos de un todo.

La exposición presenta las obras de Barceló como un proceso de cambio continuo, donde cada obra conduce a otra

“Cada obra es experimental, cada obra es un ensayo para otra, que no existirá probablemente jamás, y eso creo que es tan válido para mi pintura como para mi cerámica o para cualquier cosa que salga de mi mano”.

El cruce con Picasso

En el recorrido se puede ver cómo el autor del Guernica tiene una marca influencia en Barceló en cuanto a “una manera de relacionarse con la vida”.

3er Tercio. Foto Jesús Domínguez – Museo Picasso Málaga

Entre los caminos en común de ambos artistas se encuentran “la versatilidad en la exploración de nuevos soportes, la interrelación entre diversas técnicas y periodos artísticos, una manera de trabajar incesante y vertiginosa y la riqueza cromática”, describen en el museo.

Qué se puede ver en la muestra

Las cerámicas de Barceló son unas de las protagonistas más interesantes, con 30 piezas que se caracterizan por su rudeza de aires sofisticados.

Entre las obras de Barceló expuestas hay unas 30 cerámicas, 15 acuarelas y una escultura de bronce de gran formato

Estas obras se presentan con formas laceradas, fragmentadas y agujereadas, en las que aparecen elementos figurativos que se refieren a plantas y seres acuáticos.

El espectador puede encontrar lenguas, pétalos, aletas u hojas, y en ocasiones, rasgos antropomórficos. La imaginación es protagonista.

Allumettes I, III, IV, V, VIII, IX, XIII. Foto Pablo Asenjo-Museo Picasso Málaga

El movimiento y la luz

Estas piezas fueron creadas en su taller de Vilafranca de Bonany, en Mallorca, atelier donde también dio forma a los tótems, figuras de gran formato que recuerdan a personajes de la arquitectura clásica y la mitología greco-romana.

También se puede ver una serie de pinturas de gran formato, como unos paisajes nocturnos, azules y negros, con tormentosos cielos de plenilunio, en los que resuenan movimiento y luz.

También se muestra un autorretrato de aspecto carbonizado, resultado de arañar una superficie negra, y pinturas con relieves de animales que aluden a las pinturas rupestres.

La acuarela ‘Jain vivace’. Foto André Morin.jpg

El arte en libros

De la pasión por la lectura de Barceló surgen los ejemplares ilustrados por encargo del Fausto de Goethe y La Divina Comedia de Dante Alighieri (en ambos casos para la editorial Galaxia Gutenberg) y La Metamorfosis de Frank Kafka (para Gallimard).

La fábula del hombre convertido en insecto del escritor checo se expande en unas 15 acuarelas que se suman a otras producidas por Barceló en sus viaje por India y Tailandia.

Acuarela para La transformación, Miquel Barceló.
Acuarela para La metamorfosis, de Miquel Barceló.

Estas mutaciones se suman a los seis cuadernos de viajes que el artista mallorquín reflejó sus experiencias por países de Asia.

La muestra se corona con un conjunto escultórico de siete bronces de gran formato, que representan varias cerillas usadas y retorcidas tras haber sido consumidas por el fuego, se ha instalado en el patio renacentista del Museo Picasso Málaga.

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