Brigitte Bardot y Málaga: retratos de aquel romance del ’57

Una exposición de fotos en Málaga recuerda cuando la actriz francesa pasó una temporada en las costas de Andalucía para rodar una película

La muestra está integrada por 61 imágenes. Foto Daniel Pérez-EFE

La muestra está integrada por 61 imágenes. Foto Daniel Pérez-EFE

En el verano de 1957 Brigitte Bardot residió fugazmente en la costa de Málaga para rodar ‘Los joyeros del claro de luna’, una película cargada de tópicos sobre España pero que fomentó un romance de la actriz por Andalucía y su gente.

Los recuerdos de esos años reviven en una muestra organizada en La Térmica, espacio de cultura de la Diputación de Málaga.

En el verano de 1957 Brigitte Bardot residió fugazmente en la costa de Málaga para rodar ‘Los joyeros del claro de luna’, una película cargada de tópicos sobre España pero que fomentó un romance de la actriz por Andalucía y su gente.
La muestra está integrada por 61 imágenes. Foto Daniel Pérez-EFE

Entre fotografías y recuerdos

Se trata de la exposición ‘Brigitte Bardot, mito y clichés en Málaga’, integrada por 61 fotografías y 27 piezas entre revistas, libros, postales y hojas de contactos de imágenes que recuerdan su paso por los pueblos malagueños.

Las fotos, que se pueden ver gratuitamente hasta el 6 de junio, forman parte de un lote de 400 tomas de autor anónimo, que pertenecían al coleccionista francés Alain Gomet.

El comisario de la muestra, José Luis Cabrera, encontró de casualidad por Internet que esta colección se estaba subastando, y logró adquirirla.

La colección comprende 61 imágenes y 27 piezas, entre revistas y libros. Las imágenes, de autoría anónima, se estaban vendiendo por Internet

El fotógrafo Jorge Dragón realizó un trabajo artesanal para revelar negativos que tenían más de 60 años de existencia, y así se pueden ver no solo a Bardot sino también a los pueblos y paisajes malagueños en la segunda mitad de los años ’50.

En el verano de 1957 Brigitte Bardot residió fugazmente en la costa de Málaga para rodar ‘Los joyeros del claro de luna’, una película cargada de tópicos sobre España pero que fomentó un romance de la actriz por Andalucía y su gente.
Libros y folletos completan la muestra. Foto La Térmica

El paso de Bardot por Andalucía

La película se rodó en Mijas, Torremolinos (que la actriz calificó como ‘un Saint-Tropez español’), Alhaurín el Grande, Álora, El Chorro y el Desfiladero de los Gaitanes, la finca El Retiro de Churriana, el hotel Miramar en Málaga, y también en la provincia de Almería.

Los lugares de la costa malagueña fueron elegidos por Vadim para la película porque sintetizaba su idea de una España tradicional

Esos parajes aparecen como escenarios del paso de Bardot, en los que se ve a la celebridad francesa en el apeadero del tren del Pinillo (Torremolinos), la plaza de toros de Mijas y en varios puntos de La Carihuela.

En el verano de 1957 Brigitte Bardot residió fugazmente en la costa de Málaga para rodar ‘Los joyeros del claro de luna’, una película cargada de tópicos sobre España pero que fomentó un romance de la actriz por Andalucía y su gente.
La muestra abunda en tópicos sobre España. Foto La Térmica

En esta villa mediterránea era donde Bardot pasaba más tiempo libre. Y así se la ve hablando con niños de la zona, bañándose en la piscina del club El Remo, en la terraza del Hotel Playa Montemar y paseando por la calle principal del pueblo, acompañada por una pareja de bailaores flamencos que le enseñaron a tocar las castañuelas.

Tópicos y más tópicos

Estos sitios del litoral malagueño fueron elegidos por Vadim y el productor Raoul Lèvy por la virginidad de sus paisajes y porque, a su criterio, tenían todos los ingredientes para reflejar los tópicos que buscaban de la España profunda: flamenco, aristócratas, estafadores y toreros.

En el verano de 1957 Brigitte Bardot residió fugazmente en la costa de Málaga para rodar ‘Los joyeros del claro de luna’, una película cargada de tópicos sobre España pero que fomentó un romance de la actriz por Andalucía y su gente.
La película se rodó en el verano de 1957. Foto La Térmica

Apenas un Ford Farlaine último modelo o un cartel de Coca-Cola aparecen como símbolo de modernidad, concepto que era encarnado por la joven actriz francesa, como un contrapunto “a una España todavía oscura”, compara el comisario Cabrera.

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