La belleza de la naturaleza que solo la fotografía puede capturar

Una nueva edición del concurso Fotógrafo de la Naturaleza presenta imágenes de la fauna y flora del planeta que invitan a la esperanza

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.

Hay que usar como modelos a animales que ni saben que están siendo retratados, aceptar las reglas del clima y la luz para poder capturar otra perspectiva de los paisajes, y tener el estoicismo de repetir una y otra vez la toma hasta dar, si todo sale bien, con la deseada.

Así se vio entre las fotos ganadoras del concurso Nature Photographer of the Year 2020, que coronó al italiano Roberto Marchegiani.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
Orangután en Borneo. Foto: Thomas Vijayan-NPOTY

La promoción de la fotografía de naturaleza

El concurso es organizado por la organización Nature Talks, que promueve el redescubrimiento de la naturaleza a través de la fotografía, ya sea mediante este certamen o con la realización de conferencias.

Para esta edición se recibieron 19.547 imágenes de 95 países, que se clasificaron en 12 categorías.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
Un emperador en plena cacería. Foto: Karim Iliya-NPOTY

La foto ganadora

La ganadora fue esta toma que Marchegiani realizó en el Parque Nacional de Nakuru, en Kenya.

“La escena me recuerda a un paisaje del Jurásico, con la jirafa pasando como si fuera un dinosaurio herbívoro entre los árboles”, describe el fotógrafo.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
Parque Jurásico, la foto ganadora. Foto: Roberto Marchegiani-NPOTY

El paseo de una jirafa, la foto ganadora del concurso, tiene un aire de ambiente prehistórico con un gigantesco herbívoro que se asoma en el follaje

La presidenta del jurado, Magdalena Herrera, destacó que la presencia del animal brinda el contraste justo en una escena oscura, densa, pero sin embargo relajante y con armonía.

Las otras víctimas del muro

En la categoría de Series, el portfolio de Alejandro Prieto descubre a las víctimas colaterales del infame muro que divide parte de la frontera entre México y EEUU.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
Un jaguar pasa por el muro fronterizo. Foto: Alejandro Prieto-NPOTY

La valle metálica de más de 3.200 kilómetros no solo frena el movimiento de personas sino también de animales, que no entienden de fronteras ni de ideas políticas, pero que se encuentran con un obstáculo a menudo insalvable en medio de su hábitat.

La trampa de la naturaleza

En la categoría ‘Otros animales’, Samanta Stephens realizó una lograda toma de la planta carnívora Sarracenia purpurea que ha logrado atrapar no una sino dos presas: las jóvenes salamandras moteadas han sido víctimas de lo que la fotógrafa califica, con toda razón, como ‘la trampa de la naturaleza’.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
Dos salamandras atrapadas por una planta carnívora. Foto: Samantha Stephens – NPOTY

A la espera de la presa

En el apartado ‘Bajo el agua’ el fotógrafo Miloš Prelević retrató a un lucio en el lago Bela Crkva de Serbia.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
El lucio que espera su presa. Foto: Miloš Prelević-NPOTY

Las condiciones del agua no eran las mejores, con una escasa claridad por la presencia de sedimentos, pero la pericia de Prelević fue suficiente para enseñar a este pez que aguarda, como el cazador que es, la aparición de una presa entre el follaje acuático.

El instante fatal

La naturaleza puede ser una obra de arte. Aunque muestre un episodio de tintes crueles. Es lo que fotografió Andrea Pozzi en el lago Baikal, de Rusia, el mayor espejo de agua dulce del mundo.

La funesta decisión de un pez de asomarse a un lago congelado ganó la categoría de arte y naturaleza

En los días más fríos de enero, en que la temperatura del lugar puede ser de –40º, salir o no a la superficie puede ser una cita con la muerte.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
La decisión fatal del pez. Foto: Andrea Pozzi-NPOTY

Y así le sucedió a este pez, que quedó congelado en la superficie como un insecto rodeado de ámbar, donde el funesto destino quedó impregnado de una inquietante belleza.

Esperanza tras los incendios

En la categoría de ‘Hombre y naturaleza’ se ve a una mamá canguro con su cría en un sendero de eucaliptos en Mallacoota, en el estado australiano de Victoria.

Si se mira el paisaje con detalle se verá que los troncos y el suelo están negros, carbonizados por los terribles incendios que azotaron al país-continente hace un año.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
Vuelve la vida a los bosques de Australia. Foto: Jo-Anne McArthur-NPOTY

Pero como describe la autora Jo-Anne McArthur, la presencia del canguro y su pequeño dan una “esperanza en el bosque quemado”.

El baile de las rayas

Dentro de las fotos de blanco y negro triunfó esta toma de Henley Spiers, bautizada acertadamente ‘Constelación de rayas jaspeadas’.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
La belleza de las rayas moteadas. Foto: Henley Spiers-NPOTY

Si se las mira a las distancia parecen cometas o estrellas, pero Spiers mucha paciencia logró aproximarse a estos peces tan grandes como huidizos y los capturó en una bonita composición cromática de grises en las aguas de Maldivas.

Retrato con calma

Y cerramos con la categoría de retratos, donde ganó Adriana Claudia Sanz con una toma en primerísimo plano de una rana mono misionera.

En la selva subtropical de Argentina vive este pequeño anfibio, que a diferencia de otros ejemplares, se mueve muy lentamente entre las ramas del denso follaje.

Una gran dosis de paciencia y mucha buena suerte se necesita para lograr una impactante fotografía de naturaleza.
La rana mono misionera. Foto: Adriana Claudia Sanz-NPOTY

Para suerte de Sanz, la hembra cargaba en sus espaldas a un macho en pleno proceso de apareamiento, por lo que pudo tomarse su tiempo para retratar el detalle de su ojo y los dedos de la pata en un verde de tono intenso.

Foto de portada: Isoon Tepsask-NPOTY

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