Gerardo Vielba: la mirada surrealista detrás de la España en blanco y negro

La Sala Canal de Isabel II estrena una muestra de Gerardo Vielba, un fotógrafo que retrató la vida cotidiana de la España de los 60 y 70 con una perspectiva única

Un poeta que hacía poesía con las imágenes. Es la descripción que Carmen Vielba hace de su padre, Gerardo Vielba, fotógrafo, teórico y uno de los máximos impulsores de la renovación de la fotografía española en los años sesenta del siglo XX.

Pequeño atleta, Alicante 1966. Foto: ©Gerardo Vielba.

Un poeta que hacía poesía con las imágenes. Es la descripción que Carmen Vielba hace de su padre, Gerardo Vielba, fotógrafo, teórico y uno de los máximos impulsores de la renovación de la fotografía española en los años sesenta del siglo XX.

Si su nombre no es tan conocido es porque, tremendamente discreto, como le califican fotógrafos como Cristina García Rodero o Manuel Sonseca, dedicaba toda su energía a difundir y promocionar este arte –en la época aún sin esa consideración- desde la Real Sociedad Fotográfica que presidió entre 1964 a 1992.

Ahora una exposición en la Sala Canal de Isabel II de Madrid presenta un recorrido por la producción una figura clave en el desarrollo de la fotografía en España, y uno de los grandes renovadores de este género. Incluido en la sección oficial de Photoespaña, Gerardo Vielba. Fotógrafo, 1921 – 1992 podrá verse hasta el próximo 25 de julio.

Revolución de la fotografía española

Como “autor imprescindible” lo describe el comisario de la muestra, Antonio Tabernero, que destaca que sus imágenes “tienen una parte sobria castellana y una surrealista alocada que no vemos en nuestros artistas”.

A través de sus imágenes, Vielba permite percibir aspectos que normalmente no captan nuestra atención, cosas que requieren un tiempo de introspección porque son más cercanas a los gestos que a las palabras

Antonio Tabernero

Observando el mundo con gran sensibilidad hacia la belleza de los aspectos cotidianos y consciente del potencial poético oculto en la fotografía, Vielba enseñaba armonía y enfatizaba en sus figuras, escenas y paisajes urbanos la fantasía que conlleva el registro de lo real. Además, y puesto que la voluntad de denuncia está ausente de sus imágenes, “están llenas de innovación, dignidad, confianza y optimismo. Su visión transciende el contenido de la realidad de la imagen y la representación de esta”.

Un poeta que hacía poesía con las imágenes. Es la descripción que Carmen Vielba hace de su padre, Gerardo Vielba, fotógrafo, teórico y uno de los máximos impulsores de la renovación de la fotografía española en los años sesenta del siglo XX.
Autorretrato en familia, Madrid. Foto: ©Gerardo Vielba.

Nacido en el Barrio de las Letras, fotografió sin cesar el Madrid de los años 50. En blanco y negro, en la muestra, con 116 obras, se pueden ver sus obras más conocidas, pero también otras inéditas, rescatadas del archivo familiar, como las de su estancia en París en 1962.

Vielba aglutinó a su alrededor a toda una serie de fotógrafos que utilizaban la cámara como medio de expresión, prestó ayuda a nuevos autores e impulsó nuevas tendencias. En este sentido, tuvo mucha influencia en los fotógrafos de su entorno, como Gabriel Cualladó, Paco Gómez, Leonardo Cantero, Juan Dolcet y Fernando Gordillo, que conformaban con él la llamada Escuela de Madrid.

Lo que más le importaba, afirma Tabernero, era lo que está “detrás de cada fotografía”. “Sus imágenes sirven de referente para que tú entres en un espacio no visible, que es donde la obra toma dimensión”.

Un poeta que hacía poesía con las imágenes. Es la descripción que Carmen Vielba hace de su padre, Gerardo Vielba, fotógrafo, teórico y uno de los máximos impulsores de la renovación de la fotografía española en los años sesenta del siglo XX.
Veraneo. Santander, 1960. Foto: ©Gerardo Vielba.

Seis días en París

“Tengo un especial gusto en aquello que late en mí, me enamora y en un momento dado, muchas veces fugitivo, me invita, me convida a captarlo y dejarlo en imagen fija” explicó el propio Vielba en una entrevista.

Por supuesto las escenas de su Madrid, que en la exposición pueden verse agrupadas y entre las que destacan Faldas, Autorretrato en familia, Afición de verdad o el retrato que realizó al pintor César Manrique, muy amigo suyo.

En otro apartado, ‘Seis días en París’, se muestran las fotografías que el autor realizó durante su breve estancia en la capital francesa en 1962 y que le sirvió de inspiración. Destaca entre las 26 obras expuestas Florista en Saint Lazare, una obra que según el comisario recoge a la perfección la esencia y el espíritu del bagaje artístico de Vielba.

Un poeta que hacía poesía con las imágenes. Es la descripción que Carmen Vielba hace de su padre, Gerardo Vielba, fotógrafo, teórico y uno de los máximos impulsores de la renovación de la fotografía española en los años sesenta del siglo XX.
Retrato en Le Tertre 1962, París. Foto: ©Gerardo Vielba.

A lo largo del resumen de su trayectoria se encuentran también sus imágenes más famosas, como Vías del recuerdo, que obtuvo el Premio Nacional de Bellas Artes en 1962.

La obra de Gerardo Vielba forma parte de las colecciones del MNCARS, del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, del IVAM (Valencia) y de la Colección Alcobendas (Madrid)

Una obra magnética

Su obra es magnética, explica el comisario: “Se ven los fantasmas de una cultura. Estas imágenes nos pueden llevar con mucha facilidad a momentos de la prehistoria de nuestra cultura”.

La infancia y los niños cobran mucha importancia en algunas de sus imágenes, es el caso de El campito de los niños. Los fotografiaba porque “les envidiaba, necesitaba esa cosa que tienen de sorpresa y asombro. Estaba atento a todo lo que pasaba a su alrededor”.

Un poeta que hacía poesía con las imágenes. Es la descripción que Carmen Vielba hace de su padre, Gerardo Vielba, fotógrafo, teórico y uno de los máximos impulsores de la renovación de la fotografía española en los años sesenta del siglo XX.
La banasta, 1965. Foto: ©Gerardo Vielba.

Ente el material inédito se encuentran instantáneas de amigos del grupo de la generación de los 50 que conformaban con él la Escuela de Madrid, pero también los bocetos que realizaba en sus clases o ejemplares de revistas en los que aparece su trabajo. Completa la exposición la proyección de un documental, Desde la luz, con testimonios de sus hijas, de especialistas y de algunos artistas que explican la labor de Vielba como maestro y mentor de muchos de ellos

A falta de su reconocimiento en vida, el comisario cree que a él le valió simplemente hacer su trabajo, algo a lo que dedicó toda su vida: «Era feliz”.

a.
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