Barcelona vista con ojos de fotógrafas

El libro ‘Barcelona Fotògrafes-Fotógrafas’ rescata el trabajo de 21 mujeres que lucharon contra los perjuicios para buscar otra mirada de la ciudad

Generaciones de fotógrafos han retratado las miles de facetas de Barcelona, pero hay otras miradas que, a fuerza de romper paredes y techos de cristal, mostraron otra realidad de la ciudad.

Son las mujeres fotógrafas.

Ellas tuvieron que luchar contra los prejuicios de sus compañeros de oficio y de la sociedad en general. Y sin olvidar los años de la dictadura donde una persona con una cámara ya era objeto de sospecha.

Niños jugando en las calles de Barcelona en 1932. Foto: Margaret Michaelis.
Niños jugando en las calles de Barcelona en 1932. Foto: Margaret Michaelis.

21 historias para descubrir

El libro ‘Barcelona Fotògrafes-Fotógrafas’, escrito por Isabel Segura y editado por el Ayuntamiento de Barcelona y La Fábrica, rescata el trabajo de 21 mujeres que decidieron saltar barreras.

Los trabajos de las 21 fotógrafas revelan una mirada diferente de Barcelona, desde los años ’30 a fines de los ’80

Ellas mostraron las calles, los barrios, la crudeza de la guerra y la penumbra de la posguerra, el crecimiento desordenado y la efervesencia de una ciudad que no ha dejado de crecer en el último siglo y medio.

Barcelona Fotógrafes-Fotógrafas muestran el trabajo de 21 mujeres con sus cámaras. Foto: Ayuntamiento de Barcelona
Barcelona Fotògrafes-Fotógrafas muestran el trabajo de 21 mujeres con sus cámaras. Foto: Ayuntamiento de Barcelona

Las tres etapas

Segura propone un recorrido cronológico de tres etapas: la primera se centra en los años ’30, con una ciudad que crece deprisa impulsada por su auge industrial, con cambios sociales hasta la irrupción de la Guerra Civil.

La segunda abarca los años de la posguerra, cuando las fotógrafas tuvieron que ocultar su oficio para evitar problemas.

La tercera cubre los años 60 hasta fines de los 80, donde la profesionalización va de la mano con nuevas miradas en la imagen y con la reivindicación del feminismo.

La estación de Francia por Monserrat Vidal i Barraquer.
La estación de Francia por Monserrat Vidal i Barraquer.

La alegría y la tragedia

En el primer capítulo ‘Barcelona se internacionaliza’ segura detalla cómo la ciudad atrae a fotógrafas que quieren retratar una metrópolis que crece pero que arrastra injusticias, como las imágenes de Margaret Michelis sobre la marginalidad en el Raval y del urbanismo del movimiento Gatcpac.

Esa otra Barcelona es también buscada por Dora Maar (que incluso juega con fotomontajes surrealistas).

Dora Maar y el surrealismo con 'Simulateur'.
Dora Maar y el surrealismo con ‘Simulateur’.

Gerda Taro (la mitad del seudónimo Robert Capa) y Kati Horna darán otra mirada a la Barcelona que –como toda España- queda atrapada en la Guerra Civil.

“Las fotógrafas mostraron la crudeza de la guerra pero no como un espectáculo” Isabel Segura

“Pero ellas no hacen un espectáculo de la guerra”, dijo Segura en la presentación de libro. La imagen de edificios destruidos por los bombardeos de 1938 o la de, a lo sumo, un perro muerto, son suficientes para mostrar el dolor en la capital catalana.

Portada del libro Barcelona Fotògrafes-Fotógrafas. Foto: Ayuntamiento de Barcelona

La historia de Anna María Martinez Sagi, que fue al frente de Aragón para poder publicar en medios representa un desafío contra los perjuicios.

“Lamentablemente marchó al exilio y su archivo desapareció”, precisó Segura.

La ciudad gris

El segundo capítulo, ‘Barcelona desde la terraza’, detalla que ante la presión del franquismo, “que anunciaban ‘liberaremos a las mujeres de los talleres y las fábricas’”, ellas tenían que ocultar su trabajo. Además era casi imposible conseguir carretes e insumos para revelar.

En la posguerra fotógrafas como Carme García Padrosa trabajan desde la terraza para evitar problemas

“Pero no renuncian a formar parte de la construcción fotográfica, lo hacen desde la terraza para evitar problemas”, precisó la autora.

Jornadas Catalanas de la Mujer, en 1976. Foto: Pilar Aymerich
Jornadas Catalanas de la Mujer, en 1976. Foto: Pilar Aymerich

Esa Barcelona gris desde las alturas es reflejada por Carme García Padrosa.

Escenas cotidianas

De a poco podrán volver a las calles, aunque la cámara tenga que llevarse con discreción. El arte se combinaba con la crítica y una mirada antropológica, como se ve en las escenas cotidianas de Monserrat Vidal i Barraquer, Rosa Szücs del Olmo, Joanna Biarnés, Milagros Caturla Soriano y Roser Martínez Rochina.

En estas páginas “es interesante ver cómo las mujeres se representan”, que van desde el autorretrato de Carme García mirando un negativo al montaje de Monserrat Vidal con ropa de hombre.

O la imagen de portada de Rosa Szücs, donde una mujer sostiene a un bebé con una mano y maneja una pequeña filmadora con la otra.

Colada en la terraza de La Pedrera, en 1982. Foto: Colita

La agitación social

La tercera parte, ‘A pie de calle’, se inicia en los años ’70, entre los últimos años del franquismo y la Transición; años de agitación social, de un crecimiento urbanístico desordenado, y en donde las mujeres cuestionan las identidades, se agrupan y reclaman por sus derechos y reconocimientos.

“Barcelona vive en tensión, desde el Raval a La Mina o La Perona, reflejan una geografía humana que había sido excluida de los escenarios urbanos”, describió.

Pilar Aymerich, Colita, Guillermina Puig, Anna Boyé, Anna Turbau, Pilar Villarazo, Consuelo Bautista, Marta Povo y Silvia Colmenero, entre otras, capturan con sus cámaras manifestaciones y represiones, barrios que crecen como árboles desordenados, edificios derrumbados en nombre del progreso, drogadictos que buscan refugios para sus adicciones y marchas en nombre del feminismo.

Las Ramblas en 1934. Foto: Dora Maar
Las Ramblas en 1934. Foto: Dora Maar

Las mujeres ya entran a formar parte del staff de las redacciones, buscan su espacio, ofrecen otra mirada.

Otra mirada

“La ciudad es retratada de otra manera por las mujeres, tienen una sensibilidad diferente que influye en la imagen de Barcelona”, apuntó Pilar Aymerich en la presentación de la obra.

Esta fotógrafa explicó cómo la falta de referentes, la ausencia de escuelas y el desdén de sus compañeros de profesión llevó a que aprenda por ensayo y error. “Esta costumbre de irte equivocando hace que cada una tenga su estilo fotográfico”, dijo.

Matutina, por Milagros Caturla Soriano.
Matutina, por Milagros Caturla Soriano.

Rescatar los archivos

Segura produjo el libro consultando tanto a los archivos fotográficos oficiales de Barcelona y Cataluña como a los privados de algunas de las personas homenajeadas.

No le sorprendió que haya tan poco material dedicado a las mujeres, pero llamó a preservarlos e incrementarlos. “Hay poco fondo fotográfico (comparado con el de los hombres), pero el que tenemos es fantástico”, señaló.

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