Marinus van Reymerswale, el enigmático artista que pintó el nacimiento del capitalismo

Recaudadores de impuestos, cambistas y banqueros del siglo XVI protagonizan las obras del pintor flamenco, al que El Prado dedica su primera muestra monográfica

A principios del siglo XVI, la ciudad de Amberes era un floreciente centro mercantil que atrajo a viajeros, comerciantes y artesanos de toda Europa. Al calor de estas actividades se desarrolló un efervescente mundo financiero que transformó la sociedad europea –por primera vez el comercio con dinero se convirtió en un factor decisivo de prosperidad y progreso- y que un desconocido pintor, Marinus van Reymerswale, convertiría en el centro de su obra. 

El recaudador de impuestos y su mujer (conocido como El cambista y su mujer) Marinus van Reymerswale Óleo sobre tabla de roble 1539 Madrid, Museo Nacional del Prado

A principios del siglo XVI, la ciudad de Amberes era un floreciente centro mercantil que atrajo a viajeros, comerciantes y artesanos de toda Europa. Al calor de estas actividades se desarrolló un efervescente mundo financiero que transformó la sociedad europea –por primera vez el comercio con dinero se convirtió en un factor decisivo de prosperidad y progreso- y que un desconocido pintor, Marinus van Reymerswale, convertiría en el centro de su obra. 

Cambistas, recaudadores de impuestos, abogados e incipientes banqueros protagonizaron el grueso de la obra de este pintor, en las que se reconocen monedas de la época, libros de finanzas e inscripciones legales. Quizás por eso sus cuadros han sido estudiados por historiadores tanto desde el punto de vista de la historia económica como de la historia del arte. Sin embargo, nunca se le había dedicado una muestra monográfica, como la que ahora se inaugura en El Prado

Desde hoy, 9 de marzo, y hasta el 13 de junio podrá visitarse en la sala D del edificio Jerónimos Marinus: Pintor de Reymerswale, que reúne 10 pinturas de este enigmático artista, tres de ellas inéditas en España procedentes del Louvre, el Hermitage y del Museo de Bellas Artes de Gante, que se complementan con libros, grabados y monedas para contextualizar las imágenes del pintor y revelar su práctica de trabajo. 

A principios del siglo XVI, la ciudad de Amberes era un floreciente centro mercantil que atrajo a viajeros, comerciantes y artesanos de toda Europa. Al calor de estas actividades se desarrolló un efervescente mundo financiero que transformó la sociedad europea –por primera vez el comercio con dinero se convirtió en un factor decisivo de prosperidad y progreso- y que un desconocido pintor, Marinus van Reymerswale, convertiría en el centro de su obra. 
‘Los recaudadores de impuestos’, Marinus van Reymerswale Óleo sobre tabla de roble h. 1535 París, Musée du Louvre.

Para la ocasión, las cinco obras del pintor que posee el Prado han sido restauradas y ahora se presentan juntas por primera vez al público. 

El pintor del dinero 

La proximidad de los cuadros de Marinus (h. 1489 – 1546) a la economía premoderna es la razón de que las pinturas de este artista nacido en Zelanda y que lleva por apellido el topónimo de una ciudad situada en el suroeste de los actuales Países Bajos abandonada en el siglo XVII aparezcan a menudo ilustrando obras sobre historia económica o sobre la historia de las monedas (aún cuando su nombre no sea reconocido mayoritariamente). 

Tradicionalmente sus escenas han sido consideradas una representación de la codicia o la ambición, pero las investigaciones recientes pretenden ampliar esa concepción

El historiador económico flamenco Raymond de Roover (1904-1972) fue uno de los primeros en asociar a los cambistas con la profesión de banquero en el siglo XVI y en ilustrar en sus libros con obras de Marinus. En España, la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas eligió en 1979 uno de los personajes de un cuadro suyo para su logotipo y en 1999 se emitió un sello con una de sus obras del Prado con motivo del Congreso Internacional de Museología del Dinero.  

El cambista y su mujer es posiblemente su obra más famosa. Propiedad del Prado, existen varias versiones sobre ella, en la que se muestra una mujer y su marido contando dinero ante una mesa repleta de monedas de oro, plata y libros de contabilidad.  

A principios del siglo XVI, la ciudad de Amberes era un floreciente centro mercantil que atrajo a viajeros, comerciantes y artesanos de toda Europa. Al calor de estas actividades se desarrolló un efervescente mundo financiero que transformó la sociedad europea –por primera vez el comercio con dinero se convirtió en un factor decisivo de prosperidad y progreso- y que un desconocido pintor, Marinus van Reymerswale, convertiría en el centro de su obra. 
‘El cambista y su mujer’, Marinus van Reymerswale. Foto: ©Museo del Prado.

Entre la caricatura y el reflejo social 

En el cuadro, como en otras producciones suyas, los personajes aparecen vestidos con ropajes excéntricos, grandes sombreros coloridos y enigmáticos gestos caricaturescos. 

De gran teatralidad, sus escenas han sido tradicionalmente consideradas una “representación de la codicia” o un reflejo de la ambición, pero las investigaciones recientes pretenden ampliar esa concepción, según explica la comisaria de la muestra, Christine Seidel

Las cinco obras del Prado han sido restauradas para la exposición y ahora se presentan juntas por primera vez al público

Seidel, conservadora de pintura hasta 1800, disfrutó de una beca en el Prado de la Fundación Maria Cristina Masaveau Peterson en el Prado en 2018 para estudiar la obra del desconocido artista, que ha sido escasamente estudiado pese a la relevancia y a la originalidad de sus escenas. 

La comisaria cree el conjunto de obras puede ayudar al gran público a conocer al autor y su obra, el ambiente financiero de la época, pero también la cultura material de su tiempo. Así, y aunque la Iglesia condenaba la actividad financiera, que fue muy criticada en textos moralizantes y satíricos, el pintor combinó las indumentarias estrafalarias, que se utilizaban en la época para identificar a sus actores, con elementos contemporáneos como monedas e inscripciones sobre asuntos fiscales y legales. 

A principios del siglo XVI, la ciudad de Amberes era un floreciente centro mercantil que atrajo a viajeros, comerciantes y artesanos de toda Europa. Al calor de estas actividades se desarrolló un efervescente mundo financiero que transformó la sociedad europea –por primera vez el comercio con dinero se convirtió en un factor decisivo de prosperidad y progreso- y que un desconocido pintor, Marinus van Reymerswale, convertiría en el centro de su obra. 
Imagen de la exposición. Foto: ©Museo Nacional del Prado.

De este modo, Marinus transformó unas imágenes que se consideraban representaciones de comportamientos negativos y pecaminosos en obras que también reflejaban los cambios que se estaban produciendo en el dinámico mercado financiero de su época. Por ejemplo, la presencia de las monedas de plata acuñadas por Carlos V en las provincias neerlandesas, presentes en el cuadro El cambista y su mujer, reflejan la creciente importancia que alcanzó este preciado metal a lo largo del siglo XVI. 

Del Louvre y el Hermitage 

La muestra tiene como punto de partida los cinco cuadros de Marinus que atesora el museo madrileño y se ha completado con otras cinco obras procedentes del Louvre, el Hermitage, el Thyssen-Bornemisza o el Museo de Bellas Artes de Gante. 

En la exposición hay dos versiones de El cambista y su mujer, y tres de San Jerónimo en su celda, “claramente influenciados por los retratos de Durero”, según la comisaria. También otras escenas icónicas de Marinus como El tesorero municipal, que viene del Hermitage; y Los recaudadores de impuestos del Louvre. Ninguna de las dos se había expuesto antes en España. 

En estos dos últimos aparecen dos personajes: mientras uno trabaja con calma, el otro mira al espectador con actitud desafiante. Todo siempre acompañado con multitud de libros e innumerables tipos monedas, que Van Reymerswale copiaba con sumo detalle. 

“Hemos conseguido perfilar mejor la manera de pintar de Marinus –explica Seidel-, cómo copia sus pinturas, usaba calcos y cuadrículas para repetir los motivos”. Además, las nuevas investigaciones técnicas realizadas por la pinacoteca “han aportado importantes datos para conocer las condiciones y los métodos de producción de sus pinturas en el emergente mercado de arte de Amberes y en el contexto de la cultura material de su tiempo”. 

A principios del siglo XVI, la ciudad de Amberes era un floreciente centro mercantil que atrajo a viajeros, comerciantes y artesanos de toda Europa. Al calor de estas actividades se desarrolló un efervescente mundo financiero que transformó la sociedad europea –por primera vez el comercio con dinero se convirtió en un factor decisivo de prosperidad y progreso- y que un desconocido pintor, Marinus van Reymerswale, convertiría en el centro de su obra. 
‘La vocación de san Mateo’, Marinus van Reymerswale Óleo sobre tabla de roble h. 1530 Madrid, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Aunque pequeña, la nómina de cuadros incluida supone más de un tercio de todas las obras atribuidas al autor en el mundo, al que solo se atribuyen 26 obras. 

El proceso de restauración de las obras en su conjunto ha ayudado a obtener nuevos datos sobre este autor poco conocido, sobre todo en lo relativo a su técnica de copiado, ya que sus obras solían ser repeticiones de una misma escena. 

a.
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