Zearreta: en un lugar de Vizcaya de cuyo nombre te acordarás

Atrincherada en un lugar privilegiado de la costa vizcaína, una antigua carpintería aúna talento, diseño y las fantasías creativas de cuatro amigos y, sin embargo, familia

‘Volver a empezar’ no está mal como consigna de 2020. En nuestro breve y precipitado comienzo de año, se aposentó un ente microscópico y letal que ha hecho tambalear quimeras y certezas a partes iguales. Con curvas fluctuantes y mareas numéricas, recordaremos este año, entre otras cosas, como aquel en el que las distopías pasaron a ser hechos y, reconozcámoslo, algunas de nuestras utopías empezaron a no sonar tan descabelladas. Un poco de esto último viene a ser Zearreta.

Pese a ser un acontecimiento todavía residual, las primeras dos décadas del siglo XXI han venido a confirmar el entusiasmo por el campo que pica sin piedad a los nacidos urbanos y, por ende, huérfanos de naturaleza salvaje –salvaje no es ni la Ciudadela, ni tampoco el Retiro–. Y con esas, una reciente comunidad de ecologistas, creadores y soñadores asilvestrados han decidido ralentizar sus relojes y vaciar de compromisos inoportunos sus agendas para aterrizar, con aperos y familia, en enclaves más silenciosos.

Zearreta

En el caso de los cuatros fundadores de Zearreta, el camino recorrido fue de Bilbao a Barrika: decidieron sustituir el viento de la ría por la brisa de la cornisa cantábrica: Nikola Susaeta e Isabel Serna, creadores de Abasotas, Inés Susaeta, cuya firma homónima de joyas lleva consolidando seguidores desde 2009, y su marido, el fotógrafo Iker Basterretxea.

El equipo Zearreta. Foto Iker Basterretxea.
El equipo Zearreta. Foto: Iker Basterretxea.

Cuatro mentes inquietas que decidieron unir fuerzas y talento para priorizar -qué cosa- el bienestar de sus familias en este espacio híbrido que es estudio fotográfico, taller de joyas, obrador, tienda de diseño y, en unos meses, espacio para el pensamiento y la reflexión. Casi nada.

Pero empecemos por el principio: “Zearreta es un antiguo caserío que une dos marcas: la de mi hermana Inés y la de gastronomía que comparto con mi mujer y que arrancó como food truck en festivales de música. Decidimos empezar a buscar un obrador más grande y dimos con el caserío más antiguo de la zona, Zearreta, que fue carpintería hasta hace unos años”.

Niko, project manager de la nueva marca, subraya que “desde el principio fuimos conscientes de que nuestra vida laboral iba ligada a la personal. Zearreta es ese espacio donde sucede nuestra vida y donde queremos poner la mirada en aquello que nos apasiona. A nivel conceptual, lo teníamos claro: obrador, estudio-oficina y tienda con sala de catas”.

«Nos dedicamos a lo que nos da ese brillo en los ojos»

Nikola Susaeta

A unos 15 minutos de Bilbao, en dirección al mar, este caserío que bebe de la filosofía de una concept store da cuenta de las espectaculares puestas de sol de la costa vizcaína y cuyos amaneceres se tiñen de aroma a masa madre de cultivo de los panaderos Eneko y Unai de Gure Ogia, a mantequilla caliente de croissant francés y a las famosas tartas de Abasotas, mientras en la oficina de Inés Susaeta y su marido la jornada arranca en compañía de los hijos de las dos parejas.

Zearreta es estudio fotográfico, taller de joyas, obrador, tienda de diseño. Foto Iker Basterretxea.
Zearreta es estudio fotográfico, taller de joyas, obrador, tienda de diseño. Foto: Iker Basterretxea.

En el mismo espacio se hermanan los tarteros de Siete Formas, el menaje en madera de olivo de los navarros Orta, los afilados cuchillos de Pallarès y las hermosas lámparas, posavasos y bandejas diseñadas por el madrileño Juan Ruiz Rivas. Para los que no se resisten, en la tienda online y en su sala de catas se pueden encontrar vinos de La Granja Nuestra Señora de Remelluri, las originales kombuchas de Ama Brewery, el ahumado de la mantequilla de Rooftop Smokehouse o los adictivos quesos de La Manducateca.

De cara a las navidades, incorporarán marcas de recorrido internacional como los accesorios de las firmas madrileñas de Oficio Studio, Zubi, Steve Mono o Hemen Biarritz.

Zearreta es estudio fotográfico, taller de joyas, obrador, tienda de diseño y, en unos meses, espacio para el pensamiento y la reflexión

Fui a por el pan y me llevé una lámpara de diseño

“Sabemos lo difícil que es vender un producto artesanal, exhibirlo con el cuidado que se merece, poniendo en valor el discurso que hay detrás. Desde el principio supimos que nuestra labor sería la de poner un granito de arena en la marca de todos esos amigos y artesanos talentosos que hemos conocido en estos años. Para ello, lo primero era adecuar el espacio con el talento interiorista de Pensando en Blanco, que supo mantener ese punto auténtico de la carpintería con un lavado de cara sutil y respetuoso”.

Las tartas de Abasotas están en el germen del proyecto. Foto Zearreta es estudio fotográfico, taller de joyas, obrador, tienda de diseño. Foto Iker Basterretxea.
Las tartas de Abasotas están en el germen del proyecto. Foto: Iker Basterretxea.

Ahora, algunos de los 1.500 habitantes de su nuevo hogar se han convertido en sus primeros cómplices: “Barrika es pequeño, pero está acostumbrado al turismo. Es un público fiel y con un estilo propio, que nos conoce y nos apoya. Vivir cerca de Bilbao nos da ese valor: si haces algo que gusta, hay una respuesta inmediata”. Ese mismo movimiento vecinal, recuerda Niko “fue lo que nos ayudó a acelerar la apertura: en tres semanas lo montamos”.

“Ahora somos la panadería del pueblo con un córner de piezas de diseño donde pasa una media de 150 personas el fin de semana. Y no sólo vecinos, empezamos a ver gente que nos ha leído en revistas o clientes de Juan Ruiz Rivas o Siete Formas que llegan de Madrid, Bilbao, San Sebastián o Santander. Muchos vienen a por el pan y terminan con una lámpara de diseño debajo del brazo”.

«Somos una panadería de pueblo con un córner de piezas de diseño»

Nikola Susaeta

Un lugar para vivir, crear y vender

Ahora en serio, ¿cómo se armonizan las necesidades de cuatro profesionales adultos en un espacio reducido y con sus hijos correteando por el jardín? “Gracias a nuestra relación familiar, me resultó fácil identificar sus necesidades profesionales y adaptar el espacio a ellos. La otra cara es que, en muchos aspectos, cada uno tenemos nuestros vicios ya consolidados (aguanta la risa)”.

Zearreta es un lugar donde ir a por pan y salir con una pieza de diseño. Foto Iker Basterretxea.
Zearreta es un lugar donde ir a por pan y salir con una pieza de diseño. Foto: Iker Basterretxea.

Niko continúa: “Zearreta es una marca más osada donde podemos experimentar. Nosotros ya tenemos nuestro trabajo rentable y consolidado. Esta nueva aventura es emocional… Antes de abrir nos hicimos una pregunta: ¿qué es el éxito? Por unanimidad, decidimos priorizar la calidad de vida personal. Por eso decidimos irnos a un pueblo a convivir en el lugar de trabajo, nos parecía importante que nuestros hijos nos vean trabajar en lo que nos apasiona y que conozcan a productores y creadores con pasiones distintas”.

Y confiesa algo más: “Todos en casa hacemos surf –su padre, Jon Susaeta, fue uno de los primeros surfistas de España– y aquí salimos directamente con el neopreno y la tabla puestos”.

Ni postureos, ni crisis, ni modas. El éxtasis creativo de Zearreta se cimenta en pequeños dispendios como ese o en la certeza de saberse parte del mismo juego: “En nuestro caso es como cerrar el círculo. Hasta ahora hacíamos tartas y joyas, éramos productores. Y ahora además somos vendedores, tenemos el feedback directo del cliente. Es divertido cuando se dan cuenta de que es la propia diseñadora la que te vende sus joyas”.

Marcharse al pueblo: algunos que sí se atreven a dar el paso. Foto Iker Basterretxea.
Marcharse al pueblo: algunos que sí se atreven a dar el paso. Foto: Iker Basterretxea.

Y para un futuro incierto… ampliar miras

“La idea era abrir con lo mínimo dadas las circunstancias. Según vayan avanzando los meses –y con la esperanza en que vaya mermando la pandemia–, queremos ampliar nuestras posibilidades. En Navidad, abriremos un nuevo espacio para la venta con cita previa. Después del día de Reyes, cerraremos hasta el verano de 2021. Y a partir de ahí, el reto es poder generar contenidos en torno a nuestros oficios –charlas, talleres y actividades– y a lo que nos mueve: el diseño, la repostería, la ecología…”.

¿Y cómo se ven en, por ejemplo, 2030? “Me veo… en Barrika. ¡Eso espero! (suspira). No queremos ni crear franquicias ni ampliar el concepto a otras ciudades. Sería feliz si alguien sigue nuestro ejemplo en otro lugar. Nuestro lema es: si puedo hacer cinco tartas y vivir con eso, dejaré espacio para que otros puedan hacer sus otras 5, 10 o 15. Vive y deja espacio para que lo hagan otros”. Más Zearreta, por favor.

a.
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