Cuando el espionaje también es una obra de arte

Desde el glamour del cine a la invasión de las nuevas tecnología en la vida privada, una muestra en Fráncfort analiza los secretos del espionaje a través del arte

El mundo del espionaje fascina. Mucho tuvo que ver Ian Fleming (escritor y espía) con crear un James Bond tan glamoroso, quien siempre impecable en su smoking tiene tiempo para saborear un Martini (agitado, no revuelto) y liarse con la chica del momento mientras salva al mundo.

Pero hay un mundo por detrás que, según como se mire, puede ser más sórdido, brutal o incluso aburrido. Ya lo dijo John Le Carré, el gran maestro de las novelas de este gremio: “Espiar es esperar. Y hacer muchos papeles”.

Fotograma de 'Si nunca nos volvemos a ver'. Imagen: Per Tingleff
Fotograma de ‘Si nunca nos volvemos a ver’. Imagen: Per Tingleff

El espionaje a través del arte

Sin embargo, la fascinación persiste. E inquieta. Así se ve en la muestra organizada por el centro de arte Schirn Kunsthalle Frankfurt, donde 40 talentos de todo el mundo presentan sus muestras de video, collages, pinturas, esculturas y bodegones sobre el mundo del espionaje.

Unas 70 obras, realizadas por 40 artistas, presentan al espionaje como un mundo fascinante, sórdido, de represión, peligro y traición

We Never Sleep (Nosotros nunca dormimos) es el nombre de la exposición abierta hasta el 10 de enero.

Propaganda sobre la propaganda en el film The Sprawl. Foto: Norbert Miguletz
Propaganda sobre la propaganda en el film The Sprawl. Foto: Norbert Miguletz

El título tiene una doble lectura: por un lado, ese era el lema de la agencia de detectives privados Pinkerton, que en 1861 frustró un atentado contra Abraham Lincoln (aunque poco pudo hacer cuando lo asesinaron dos años más tarde).

Por otra parte, se refiere a la tensión permanente de los espías, que no saben cuándo ni cómo tendrán que salir a buscar nuevos secretos, cambiar de identidad o abandonar familia, trabajos y amigos si el peligro acecha.

Entre el cine, la propaganda y la realidad

Las obras de los artistas homenajean a las películas que dieron un aura de glamour y estilismo prohibido al espionaje, pero también las dimensiones que tiene este universo con las nuevas tecnologías, donde los secretos se filtran por redes sociales y en que el tráfico de datos supera a cualquier gobierno.

Tag X, la obra de Henrike Naumann sobre una decoración distópica. Foto: Schirn Kunsthalle Frankfurt
Tag X, la obra de Henrike Naumann sobre la decoración en una Alemania distópica. Foto: Schirn Kunsthalle Frankfurt

Aquí se ve cómo los bulos, las campañas de desinformación, las teorías de la conspiración comparten lugar con los viejos trucos de la criptografía, la vigilancia y el camuflaje.

Obras artísticas con el espionaje como motivo

Entre las 70 obras de esta galería de Fráncfort se puede ver el collage Mujeres espías de Dora Longo Bahia, donde se revela cómo divas de la talla de Greta Garbo, Coco Chanel o Josephine Baker compaginaron la actuación, el diseño y el baile con la captación de secretos. Por no olvidar a la misteriosa y seductora Mata Hari.

En El Tercer Grado, el holandés Gabriel Lester ofrece un laberinto de voces donde el visitante entra en un grado de confusión como si estuviera en una sala de interrogatorios.

Ejemplos de propaganda en la Unión Soviética. Foto: Schirn Kunsthalle Frankfurt
Ejemplos de propaganda en la Unión Soviética. Foto: Schirn Kunsthalle Frankfurt

Con Toda la verdad, el jordanés Abu Hamdam ofrece un documental sobre los programas informáticos que escanean la voz humana y que sirven como detectores de mentiras.

La española Dora García infiltra a falsos visitantes en la muestra, como hacía la RDA con el programa de espías seductores Los Romeos

El juego de espías, traiciones y deserciones es explorado por el dúo de Nomeda y Gediminas Urbonas de Lituania con Transmutation, en que combinan películas de culto soviéticas que explora la mente de los dobles agentes.

Mensajes en neón en 'I Can Burn Your Face'. Foto: Bridget Donahue
Mensajes en neón en ‘I Can Burn Your Face’. Foto: Bridget Donahue

Manipulaciones y seducciones

El canadiense Stan Douglas ofrece la videoinstalación El Agente Secreto, donde adapta la novela de Joseph Conrad en el Portugal de 1975, en la Revolución de los Claveles.

La manipulación es el hilo conductor de Historias Frías, del dúo Dias & Riedweb, que analiza la iconografía de la propaganda comercial en la Guerra Fría con un repaso de noticias, series, canciones y reportajes de los años ’60 y ’70.

Incluso hay presentaciones que demuestran que los cerebros de la CIA, el KGB y otras agencias pensaban en un ideal romántico del espionaje.

La muestra es un viaje artístico al mundo de los secretos y las traiciones. Foto: Schirn Kunsthalle Frankfurt
La muestra es un viaje artístico al mundo de los secretos y las traiciones. Foto: Schirn Kunsthalle Frankfurt

Es lo que muestra la española Dora García con la performance Los Romeos, que recuerda al programa de la República Democrática Alemana de infiltrar a jóvenes guapos y elegantes en Alemania Federal para seducir a secretarias de políticos, con el fin de obtener información clasificada.

La idea de García es que cada tanto, discretamente, una persona se infiltre en la exhibición para trazar amistad con los visitantes. ¿Es un espía, un actor, o alguien que tiene ganas de hablar un poco? En este mundo, todo puede ser verdad y mentira a la vez.

a.
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