Copenhague: la galería inundada y una muestra inquietante

La galería de arte Cisternerne, en Copenhague, presenta una exposición que se recorre en bote y que alerta sobre cómo la humanidad pone al planeta en peligro

En la colina de Frederiksberg, cerca de Copenhague, una antigua cisterna transformada en un espacio de arte invita a una experiencia artística para reflexionar sobre la fragilidad de la humanidad. Y en estos tiempos de coronavirus, el mensaje es más fuerte que nunca.

“Horizonte de eventos” es la muestra creada por el artista argentino Tomás Saraceno que presenta el centro Cisternerne, un complejo de cisternas artificiales creadas a mediados del siglo XIX para abastecer de agua a la población de la capital danesa, y que desde 1996 fue transformado en una innovadora galería de arte.

Sin punto de retorno

El nombre de la muestra alude a un término que en astrofísica designa una región del espacio-tiempo que marca un punto de no retorno, como la superficie imaginaria que rodea a un agujero negro y de la que es imposible escapar.

Las telarañas son un motivo artístico para Saraceno. Foto: Cisternerne
Las telarañas son un motivo artístico para Saraceno. Foto: Cisternerne

Los visitantes navegan a la deriva en botes mientras sobre sus cabezas unos globos con agua representan a planetas y cuerpos del cosmos

Saraceno usa esta imagen para reflexionar sobre cómo la civilización, por medio del cambio climático, está causando la sexta extinción masiva de la biodiversidad.

La idea de la muestra no contemplaba la llegada de la Covid-19, que obligó a retrasar la apertura desde marzo a principios de junio.

Pero su impacto reforzó su mensaje de la fragilidad en que vive la humanidad, en un viaje sonoro y visual algo tenebroso pero impactante.

Navegando sin rumbo

Todo el suelo de Cisternerne está lleno de agua, por lo que la única manera de ver las obras de Saraceno es en un bote.

La pequeña embarcación navega a la deriva, y los visitantes ven a su alrededor grandes globos llenos de agua que asemejan a planetas; cuerpos que comparten espacios con telarañas artificiales.

Saraceno usa las telarañas como metáfora de adaptación y esfuerzo frente a los cambios que está provocando la humanidad

La idea es que las personas tengan la sensación de estar navegando sin rumbo por el cosmos, donde las telas de arañan da un aspecto surrealista cuando sus hilos finos reflejan la escasa luz.

El efecto se refuerza con la presencia real de las estalactitas que cuelgan del techo, que se formaron por la acumulación de sal que lleva más de un siglo.

Obsesión por las arañas

Las arañas y sus telas son una de las obsesiones de este artista radicado en Berlín, que las usa como metáfora de adaptación, trabajo y esfuerzo colectivo.

«Así como los humanos se encuentran en el precipicio de un punto de no retorno en el planeta, deberíamos aprender con urgencia, como las arañas y las telarañas, a ser más sensibles a lo que a primera vista es ilegible e inaudible», explica el artista en el catálogo de la exposición.

En unas pantallas del centro subterráneo una serie de videos muestran el comportamiento de una especie que, para Saraceno, debería ser el ejemplo a seguir.

El suelo de esta galería siempre está inundado. Foto: Cisternerne
El suelo de esta galería siempre está inundado. Foto: Cisternerne

Se trata de Argyoneta aquatica, que gracias a su habilidad para crear una burbuja de aire puede sobrevivir tanto debajo del agua como en la superficie.

La cisterna convertida en espacio de arte

El centro de arte Cisternerne cuenta con más de 4.300 metros cuadrados de superficie. Su centenaria estructura presenta columnas que se elevan hasta los 4,2 metros, y si bien hay pasarelas para caminar dentro de ella, todo el suelo está permanentemente cubierto de agua.

Saraceno había pensado que la muestra estuviera vigente hasta que la galería quedara inundada, pero las autoridades de este centro, que pertenece a la red de museos de Frederiksberg, descartaron la idea por motivos de seguridad.

a.
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