Las ‘mariposas del alma’: robótica, inteligencia artificial y neurociencia convertidas en arte

Una muestra en LABoral Centro de Arte de Gijón aborda desde el arte los interrogantes que aún plantean el conocimiento del cerebro humano

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.

Es el caso de Uh513 o, lo que es lo mismo, María Castellanos y Alberto Valverde. Artista ella y artista tecnólogo él, en sus trabajos analizan las relaciones entre humanos y máquinas y en la amplificación de las capacidades sensoriales humanas a través de cyborgs y wearables, pero también en la comunicación interespecie, concretamente en el entendimiento entre humanos y plantas.

Este último centra su proyecto Beyond Human Percepction, que podrá verse hasta el próximo 24 de abril en LABoral Centro de Arte (Gijón) en el marco de la exposición Cuando las mariposas baten sus alas, que reúne hasta 17 obras de 14 artistas y colectivos nacionales e internacionales. Sus trabajos  -vídeos, fotografías, instalaciones interactivas y acciones participativas- que mezclan arte con inteligencia artificial, robótica o neurotecnología, permiten vislumbrar -o, al menos, intentarlo- qué se esconde tras el aprendizaje, la memoria o las emociones.

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.
Beyond Human Perception 2020. María Castellanos y Alberto Valverde.

‘Beyond Human Perception’

Precisamente en torno a las emociones que despierta un mismo estímulo, la música en directo, en humanos y plantas gira el proyecto de María Castellanos y Alberto Valverde. En forma de instalación, la obra documenta un experimento, realizado en OsloMet University, en el contexto del FELT Project –Futures of Living Technologies–, donde los artistas observaron reacciones sincronizadas entre plantas y humanos cuando interactuaban.

El proyecto de María Castellanos y Alberto Valverde analiza cómo un mismo estímulo -la música en directo- genera reacciones sincronizadas entre plantas y humanos

Registrando y midiendo las ondas cerebrales humanas y las vibraciones eléctricas de las plantas, pudieron explorar las relaciones entre los estímulos sonoros y las reacciones físicas de ambos organismos. Así, y mediante la comparativa de las reacciones humanas y vegetales, Castellanos y Valverde crean un puente que nos acerca al mundo vegetal, un territorio desconocido y que no resulta tan diferente al nuestro.

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.
Performance Beyond Human Perception.

La belleza de las neuronas

Comisariada por Karin Ohlenschläger y con la colaboración del Centro de Inteligencia Artificial AIC y del Instituto de Neurociencia INEUROPA de la Universidad de Oviedo, la exposición recorre muchas otras propuestas artísticas que visibilizan, a través de datos, tecnologías, aplicaciones informáticas y neurotecnológicas, qué ocurre cuando ‘las mariposas del alma baten sus alas’.

Una gran instalación que reproduce metafóricamente las conexiones neuronales da la bienvenida a la exposición

Es el caso de la instalación de Daniel Canogar, una inmensa red neuronal formada por 80 k de cables reciclados que transmite, de forma metafórica, la magnitud de un tejido formado por 100.000 millones de neuronas cuya longitud real alcanzaría la distancia entre la Tierra y el Sol.

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.
Daniel Canogar, Synapticpassage, 2010

A continuación, el israelí Guy Ben-Ary revela con un sintetizador personalizado el potencial creativo de la actividad neuronal in vitro.

Otros artistas utilizan las señales de su propio cerebro, producidos por sus estados anímicos y mentales, para visualizar patrones en la superficie del agua, como Lisa Park; para manipular los movimientos de una escultura robótica en el caso de Emanuel Gollob o para generar un paisaje visual y sonoro a partir de afectos individuales y colectivos (Lancel/Maat).

Por su parte, Birk Schmithüsen ó Justine Emard entrenan distintos tipos de inteligencias artificiales para visibilizar procesos de aprendizaje y comunicación, mismo recuerso que Clara Boj & Diego Díaz orientan a investigar la memoria y las capacidades predictivas de la Inteligencia Artificial Ursula Damm ó Mario Klingemann a la de los algoritmos matemáticos.

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.
Lisa Park, Eunoia II,2014

¿Qué es la inteligencia?

La distinción entre inteligencias múltiples también es un aspecto visible en esta exposición. Desde la más primitiva, relacionada con los estados emocionales de la supervivencia (Marco Donnarumma), hasta la de carácter corporal y cinestésica (Justine Emard).

El colectivo Laramascoto, por su parte, propone una instalación inmersiva que permite experimentar el impacto de la conciencia colectiva en la transformación de la materia.

Otras obras ponen el foco en las alteraciones y patologías de las actividades mentales que pueden afectar la percepción o la memoria (Miguel Ángel Rego), la hiperactividad (Emanuel Gollob) o las derivadas de la propia relación entre seres humanos y máquinas (Marco Donnarumma).

Decía Santiago Ramón y Cajal que las neuronas eran las ‘mariposas del alma’, posiblemente las células más misteriosas y delicadas de la naturaleza. También se preguntaba el Premio Nobel español si su batir de alas esclarecería algún día el secreto de la vida mental. Cien años después, el misterio aún no se ha resuelto. Así, mientras la comunidad científica sigue buscando descifrar el mapa neuronal del cerebro, una corriente de artistas trata de acercarnos desde el arte a algunos de los interrogantes planteados por la neurociencia y la inteligencia artificial.
Donnarumma by Lagana.

Además de la visita tradicional, LABoral ofrece una plataforma digital con la que realizar un recorrido virtual que además permite, a través de un avatar, interactuar con otras personas.

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