¿Museo, depósito o galería de arte? Así es el innovador Depot de Róterdam

No hay un circuito ni hay obras destacadas y sí restauradores, conservadores o comisarios trabajando. Y, sin embargo, es la nueva sensación cultural de Róterdam

Sus responsables lo definen como una “sala de máquinas”, el lugar donde se custodiarán y cuidarán las más de 151.000 obras de arte que posee el museo Boijmans Van Beuningen. A simple vista, parece más bien una ultramoderna nave espacial recién aterrizada en Róterdam, una ciudad de por sí futurista y cuyo skyline está definido a golpe de firma de los arquitectos más importantes del momento.

Pese a su envergadura -se eleva 39,5 m de altura y cuenta con 15.000m2 de espacio- parece ligero. Ayudan, y mucho, los 1.664 paneles espejados que lo recubren y que reflejan el Museumpark de amplias zonas verdes y el horizonte de la ciudad, esa especie de Manhattan sobre el río Mosa.

También el diseño, obra del estudio MVRDV, que dirige el holandés Winy Maas y que planteó el edificio de forma circular, sin esquinas, con una superficie más estrecha que se va ensanchando a medida que asciende, para así lograr una huella mucho menor.

Depot Boijmans Van Beuningen está coronado, en línea con la sostenibilidad y la reducción de su propia huella de carbono, por un bosque con 75 abedules y zonas ajardinadas, perfecto para disfrutar de las vistas.

Depot en el vanguardista skyline de Róterdam. Foto: Ossip van Duivenbode.
Depot en el vanguardista skyline de Róterdam. Foto: Ossip van Duivenbode.

Depot, el museo no museo

Con un coste total de 92 millones de euros -que han ayudado a financiar empresas y particular ‘adoptando’ las placas de vidrio que recubren la fachada por una aportación de 1.000 euros la unidad, lo más curioso de este museo no está fuera, sino dentro de él.

Y es que ni siquiera es una pinacoteca, como se encarga de recalcar Sjarel Ex, el director del Museo Boijmans, el mayor de la ciudad y con una historia de 171 años de vida.

A su llegada al museo, en 2004, le sorprendió ver las condiciones en las que se guardaban las obras no expuestas, que en el caso de este museo asciende a alrededor de 51.000, con un valor de mercado de más de 8.000 millones de euros. “No estaban en un lugar seguro” y el “riesgo de inundaciones era muy alto” relata.

Pero en lugar de pensar en un depósito al uso -como los que existen en muchos otros museos, sótanos más o menos oscuros, en el subsuelo de la pinacoteca o en un almacén en un polígono industrial y donde se guarda hasta el 90% de la colección- Ex tenía otros planes.

A casi 40 metros de altura un bosque de abedules remata el edificio. Foto Depot en el vanguardista skyline de Róterdam. Foto Imane Rachidi EFE.
A casi 40 metros de altura un bosque de abedules remata el edificio. Foto: Imane Rachidi | EFE.

Bajo su supervisión se ha diseñado un gigantesco almacén que, de hecho, lleva el nombre de Depot, asegurado, protegido y que además permitirá ver en directo el trabajo hasta ahora oculto de los restauradores, conservadores, comisarios, investigadores y otros especialistas que trabajan sobre las obras de arte.

El nuevo almacén complementará al museo, justo enfrente, también enfrascado en obras de restauración y permitirá obtener un nuevo punto de vista de la colección, además de mostrar una cantidad mucho mayor de obras que hasta el momento. De hecho, se estima que los grandes museos muestran hoy entre el 6 y el 7% de todos sus fondos.

Como entrar un dibujo de Escher

Dentro de este mega-almacén las sorpresas continúan. Vitrinas suspendidas en el aire, escaleras que se entrecruzan en su ascensión como en un dibujo de M. C. Escher y ascensores en cada rincón dibujan un futurista interior.

Estará dividido en “cinco zonas climáticas” que separarán las piezas en función de necesidades ambientales para garantizar su conservación, y no tanto por épocas, artistas o movimientos. Porque no se mantiene igual una pieza de cristal que un grabado de los grandes maestros o una instalación de arte moderno.

Recreación del interior de Depot. Imagen: MVRDV.
Recreación del interior de Depot. Imagen: MVRDV.

Y es que, como recalca Ex, “no es un museo, es un edificio al que puedes venir a ver cómo otra gente está haciendo su trabajo. No te vamos a contar la vida de Velázquez o Goya, sino cómo debes cuidar una pintura si la quieres mantener durante 200 años: ¿Cómo le afecta la luz? ¿dónde ha estado en exposición? ¿es una falsificación o es real? ¿por cuánto se compró?”.

Para conocerlo, los visitantes podrán comprar una entrada y recorrerlo por libre, reservar una visita guiada o bien subir directamente al jardín de la azotea.

La sorpresa está servida: “Aquí tienes que estar inspirado por ti mismo de alguna manera”, explica Ex. “La no coreografía, el acto de abrir la puerta. Ese deslizar el elemento de almacenamiento para descubrir que Monet está colgado junto a una hermosa pieza de aficionado. Creo que el tipo de combinaciones que nunca podrías haber esperado es de lo que se trata un poquito”.

Inauguración de plata

Tan original es el concepto que hasta su apertura será inusual. Aunque no estará completamente listo hasta el otoño de 2021, cuando se celebrará la inauguración de oro, este mes de septiembre, con motivo de la finalización de las obras, tendrá lugar una ‘inauguración de plata’, que permitirá la vista de 7.500 personas en tres días. El interés es tal que las entradas se agotaron en tres horas.

A partir de ahora comenzará la instalación de mobiliario, vitrinas y aires acondicionados que permitan establecer las zonas climáticas y, a continuación, el traslado de los ingentes fondos del museo.

a.
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