Melbourne: que los parkings se conviertan en parques verticales

Un estudio de Melbourne rediseña los aparcamientos como zonas verdes y lúdicas, una estrategia para recuperar espacios con escaso uso y de alto valor inmobiliario

Las alternativas para tener una movilidad sostenible en las ciudades revela que el vehículo privado tiene sus días contados. O al menos, el uso que actualmente se le da a los coches, que están en marcha entre 30 minutos y una hora al día, y durante 23 horas permanecen inmóviles, a la espera de su dueño.

El parking en los centros urbanos es un problema constante, donde en ocasiones el metro cuadrado de los espacios para dejar el coche se dispara por la especulación inmobiliaria, lo que lleva a que dejar el vehículo por varias horas cueste una pequeña fortuna.

Melbourne tiene 500 hectáreas dedicadas a aparcar coches, una superficie un 50% más grande que el Central Park de Nueva York

Pero no solo está la cuestión del coste inmobiliario, sino del desperdicio de metros cuadrados en cuanto a la sostenibilidad de las ciudades.

Los parkings de varios pisos se pueden convertir en parques verticales. Foto Bates Smart

El caso de Melbourne

Un caso testigo es Melbourne: la moderna ciudad australiana cuenta con 41.000 espacios para aparcar en su centro, lo que equivale a unas 500 hectáreas de terreno exclusivas para los coches. O sea, un área un 50% más grande que el Central Park de Nueva York.

En el encuentro de arquitectos y urbanistas MPavilion 2020 el estudio Bates Smart presentó su propuesta para reconvertir a los parkings urbanos en áreas verdes, ya sea como huertos, zonas de juegos, espacios culturales y de socialización.

Recuperar los espacios verdes

“Hoy más que nunca, en un momento en que tenemos que estar confinados y socialmente apartados, vemos que es necesario recuperar el sentido de comunidad, de conocer a los vecinos, de aprovechar los espacios públicos, desde los balcones a los parques”, explica Julian Anderson, director de ese estudio de arquitectura.

Los parques se pueden usar para la venta de frutas y verduras de los huertos. Foto Bates Smart

“Pero vemos que los coches fomentan la soledad y la desconexión. Una gran superficie urbana y de edificios que se usan para dejar los vehículos pueden tener un aprovechamiento más sostenible”, apuntó Anderson.

Los nuevos parques verticales

La idea del estudio es usar una serie de elementos comunes para reconvertir las plazas de parking, sobre todo las de varios niveles, donde el espacio se puede multiplicar en diversidad de usos.

Las rampas se pueden decorar con plantas y flores, es posible montar bares y cafeterías con mesas y sillas en las azoteas, mientras que en otros sectores se reconvierten en huertos urbanos, en pistas para jugar al fútbol o baloncesto y en cines al aire libre.

El estudio plantea que las rampas sean decoradas con plantas. Foto Bates Smart

El proyecto contempla crear “espacios urbanos verticales”, una alternativa urbanística al parque horizontal de toda la vida.

El proyecto contempla crear “espacios urbanos verticales”, una alternativa urbanística al parque horizontal de toda la vida.

Por ahora este es un estudio que tiene que ser consensuado por las autoridades de Melbourne, en donde la estrategia pasa por tentar a los propietarios de las plazas de coches a que vendan sus parcelas al ayuntamiento para reconvertir los espacios.

El coche en retroceso

Esta iniciativa se enmarca en otras acciones para cambiar la forma de movernos en las ciudades. En ciudades como Shanghái y Londres hay que pagar un peaje por entrar en el centro, y Nueva York también implementará un abono para transitar por Manhattan.

En tanto en varias ciudades de España como Barcelona y Vitoria crecen las superislas, trazados de bloques de manzanas donde se restringe el tránsito vehicular y se colocan desde grandes macetas a juegos infantiles o mesas comunitarias en la calle para que los vecinos recuperen el espacio antes reservado para los coches.

a.
Ahora en portada