Los rascacielos de madera conquistan Europa

Con estructura, revestimiento e interiores de madera, los nuevos (y más sostenibles) rascacielos ya se construyen en ciudades europeas como Eindhoven o Berlín

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.

La madera industrializada procedente de la gestión sostenible de bosques se perfila como una de las grandes bazas de la arquitectura sostenible, que ha dado lugar a proyectos como el rascacielos Mjøstårnet, a 150 km de Oslo, en Noruega, de 35 pisos y actualmente el más alto del mundo construido en madera. Obras en Toronto, Vancouver, Chicago o Tokio siguen esta senda, que ahora contará con dos nuevos referentes en Europa: WoHo Berlín y The Dutch Mountains, en Eindhoven.

The Dutch Mountains

Un diseño audaz que muestra dos grandes torres de 130 y 100 metros de altura interconectadas entre sí es el principal rasgo de The Ducht Mountains, el proyecto del estudio Marco Vermeulen en la ciudad de Eindhoven, en Países Bajos.

Cuadradas y realizadas en madera contralaminada y hormigón, las torres, proyectadas para un área en desarrollo junto al río Dommel, en la zona metropolitana de la ciudad, constituirán un conjunto casi escultórico que albergará viviendas, oficinas, instalaciones deportivas, un hotel y un jardín comunitario.

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.
Render: Studio Marco Vermeulen.

Gracias a su gran altura (la más alta tendrá 38 pisos) serán visibles desde gran parte de la urbe, funcionando como una suerte de ‘faro’, según el estudio, y además cambiando de aspecto según las diferentes perspectivas.

La mayor parte del edificio The Dutch Mountains se construirá con madera maciza extraída de bosques gestionados de forma sostenible

Lo más característico, sin embargo, será la fachada común que conectará las dos torres “de forma fluida”, de modo que sus respectivas fachadas se convertirán también en el tejado de un espacio central que ocupará varios niveles inferiores.

Madera sostenible

Gran parte del edificio se construirá con madera maciza extraída de bosques gestionados de forma sostenible y muchas de sus partes serán prefabricadas y ensambladas en el mismo lugar reduciendo así los plazos y el impacto sobre el entorno.

Cálida y acogedora, la madera dará forma a suelos, columnas y techos, si bien es cierto que no todas las partes de los edificios podrán estar hechas de materiales de procedencia biológica, afirma el estudio. Entre ellas, algunas estructuras de carga pesada, como las que alojarán los ascensores, que se realizarán con hormigón.

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.
Hall de entrada. Render: Studio Marco Vermeulen.

Una fachada de celosía envolverá el exterior de los edificios y será visible desde el interior, formando líneas elegantes que tienen su continuidad en las vigas de madera laminada que quedarán visibles en los techos de cada planta lo que le dará “finura y carácter”.

En aquellas fachadas equipadas con paneles solares se reproducirá “un esquema de color que coincida con el resto de la fachada”.  

Coronando la segunda torre se un bar que ocupará toda la azotea, con una vista de 360º sobre la ciudad de Eindhoven y sus alrededores

Recoger la lluvia y el sol

El edificio se ha diseñado, además, para se aliado de las condiciones climáticas, de modo que será capaz de recoger el agua de la lluvia y emplearlo en su sistema de riego. No solo eso: podrá redirigir el excedente de agua al vecino río Dommel.

El calor y la refrigeración del edificio también se obtienen de fuentes de energía renovable.

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.
Render: Studio Marco Vermeulen.

En cuanto a la distribución, los tres pisos comunes del rascacielos funcionarán de gran atrio con tiendas, salas de reuniones, espacio para exposiciones, una gran sala de conferencias e instalaciones deportivas.

La torre más alta albergará oficinas, mientras que la menor acogerá un hotel y apartamentos de corta estancia. Además, en la parte superior, se abrirá un bar que ocupará toda la azotea, con una vista de 360º sobre la ciudad de Eindhoven y sus alrededores.

WoHo Berlín

El estudio de arquitectura con sede en Oslo Mad Arkitekter está detrás del segundo proyecto, un rascacielos residencial que se ubicará en el dinámico barrio de Kreuzberg, en Berlín.

Con un total de 98 metros de altura, contará con 29 pisos, lo que lo convertirá en el más alto de Alemania construido en madera. Según el estudio, “la sostenibilidad tanto climática como social son fundamentales” en este proyecto, que busca “reinterpretar el barrio de Kreuzberg en formato vertical”.

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.
WoHo Berlín. Render: Mad Arkitekter.

Ganador de un concurso público, el edificio pone el foco en los residentes, los usuarios y el resto del vecindario. A través de la división de la torre en volúmenes más pequeños con diferentes alturas, “se adapta a los edificios vecinos y las calles existentes, y crea una escala reconocible” pero sin renunciar construir en altura.

Un barrio vertical

Según el plan, el rascacielos albergará diferentes funciones, como apartamentos en alquiler y venta, viviendas sociales y para estudiantes, una escuela infantil, oficinas, talleres y comercios como panaderías o cafés.

La construcción en madera le proporcionará, según el estudio, “calidez y tacto”, así como una huella de carbono significativamente reducida en comparación con los métodos de construcción más tradicionales.

La madera está de moda. Y no solo como material perfecto para modelar muebles sino también, y cada vez más, para levantar grandes edificios que, más allá de por sus posibilidades en cuanto a la forma y el diseño, se rinden a una perspectiva arquitectónica más respetuosa con el planeta.
Render: Mad Arkitekter.

Entre los diferentes volúmenes, otros espacios urbanos se conectarán con los parques y calles circundantes, mientras una planta baja repleta de propuestas culturales invitará a entrar a los no residentes. Una escalera exterior abierta al público que conectará esta planta baja con varias de las azoteas redunda en la idea de edificio abierto al disfrute de visitantes y residentes.

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